Parábolas año 2016

Parábolas año 2016

Virgen del Valle

Puerta al Cielo

Virgen del Valle - Isla de Margarita - Venezuela

Parábola 303

El Maestro, venía caminando, no se cansaba de caminar, tanto tiempo caminando. Pasaba por muchos sitios, algunos ni siquiera lo reconocían, otros ni siquiera lo veían pasar, y Él seguía caminando, y seguía caminando…

Elevaba sus ojos al Padre y bajaba la mirada, y seguía caminando, y pensaba: “En Tu Misericordia, Padre, creo en Tu Misericordia”.

Y siguió caminando…

Las aves cruzaban el cielo, libres, sentían la brisa que corrían por sus alas, libres. Los niños corrían alrededor del Maestro, libres y el Maestro seguía caminando. Mas, no estaba libre, elevaba los ojos al cielo y bajaba la mirada, y seguía caminando.
“¡Ay, Padre!”, pensaba. “Si no fuera por Tu Misericordia”.

El niño, uno de los tantos, que correteaban por ahí, pero que conocía al Maestro, pues él iba a hacer un pastor, se acercó, y le dijo:
– “Maestro, ¿por qué levantas Tus ojos al cielo buscando a Tú Padre?”.

El Maestro, se sorprende de la sagacidad del niño, y le dice:
– “¿Tú no lo haces también?”.

El niño, le dice:
– “No, yo Te agarro de la mano y camino contigo”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo 11 de diciembre de 2016
Hora: 02:05 p.m.

Parábola 302

El Maestro, venía caminando, casi no se oían Sus pasos sobre el camino. Mucha gente lo seguía, mucha, mucha gente lo seguía, y lo oían. Cuando Él se sentaba hablar, descansaba y cuando Él se paraba y seguía caminando, lo seguían, lo seguían. Y sus sandalias dejaban huellas que, aunque las pisadas de otros, las pudieran borrar, las huellas seguían ahí, siempre presente, siempre.

Y el Maestro caminaba y caminaba…

Se acerca un niño, y le dice:
– “Maestro, ¿no Te parece, que ya hemos pasado por aquí?”.

Y el Maestro, se acerca al niño, y le dice:
– “¿Te parece?”.
– “¡Sí Maestro!, ¡mira los árboles!, ¡mira las casas!”.

El Maestro, se voltea y se queda mirando a todos los que lo seguían. Mas, ninguno se había dado cuenta, que ya habían pasado por ese camino, solo el niño.

El Maestro, asombrado, se acerca a él y con mucha ternura le acaricia la cabeza, y le dice:
– “Vente, sigamos caminando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 19 de noviembre de 2016
Hora: 09:00 p.m.

Parábola 301

El Maestro, venía caminando, y se acordó de una de sus hijas amadas, que había tenido un accidente. Y vio que estaba luchando, y vio que estaba creciendo.

Después, tuvo otro accidente y aun así siguió creciendo, creciendo, porque se supo parar, se supo levantar. Él Se sentía tan orgulloso de ella, la amaba con locura, como un padre ama a una hija.

Y el Maestro, se sonreía recordando las cosas.

Y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 21 de octubre de 2016
Hora: 04:00 p.m.

Parábola 300

Y en la montaña, había un murmullo, habían muchos seguidores del Maestro, muchos, muchos. Y cantaban y reían, y lo veían hacer milagros, y Él estaba acompañado, nunca estuvo solo, sabía quién lo amaba. Y miró a todos y Se vio en la cruz, y vio a los pocos que estaban a sus pies, los que lo amaban.

Mira al cielo, y dijo para sí: “Padre, hágase Tú voluntad, no la Mía”.

Y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, martes 20 de septiembre de 2016
Hora: 09:57 p.m.

Parábola 299

El Maestro, venía caminando, reflexionando sobre los eventos que veía día a día y de repente, una luz iluminó Su corazón, y se dijo: “Voy a ver a los pequeños, los hemos dejado mucho tiempo abandonados”.

Y se sentó en una piedra en el monte y los fue llamando. Y ellos se acercaron, algunos asustados, otros inquietos y más de uno fastidiados. Y los miraba, los miraba a todos, uno a uno. Veía sus rostros cansados, sus manos y sus pies sucios, pero también veía sus sonrisas y su alegría cuando jugaban entre ellos.

Y levantando la vista al cielo, le dijo al Padre:
– “Padre, Padre, ayúdame, ayúdame”.

Uno de los niños, que lo oyó, que estaba cerca, se acercó, le acomodó la túnica y se sentó en sus piernas, le dijo:
– “Maestro, ¿por qué Estás pidiendo ayuda?”.

El Maestro, lo mira, y le dice:
– “¿Por qué crees tú, que la Estoy pidiendo?”.

El niño, se queda pensativo, y le dice:
– “Porque Estás angustiado”.
– “Sí”, le dice el Maestro. “¿Y cómo te diste cuenta?”.
– “Bueno, Tú siempre andas con los adultos y caminas con ellos, pero esta vez nos llamastes a nosotros”.

El Maestro, que no salía de su asombro, le dice:
– “¿Y por qué crees, que los llamé?”.

El niño, le da con la mano en el pecho, y le dice:
– “Pero Maestro, porque nosotros somos la alegría, somos como las hojas que están empezando a salir en el árbol, somos verdes, con brillo y Te amamos”.

El Maestro, levanta la mirada al cielo y pensando para así, dice: “Gracias Padre, siempre Me das las respuestas, siempre”.

Se levantó y le dijo a los niños, sigamos caminando.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, viernes 19 de agosto de 2016
Hora: 08:34 p.m.

Parábola 298

El Maestro, caminaba sereno, tranquilo. Era un claro hermoso. Habían árboles, muchos árboles retorcidos, con sus frutos y Él los miraba, y se maravillaba de la obra. Miraba al suelo y se maravillaba del suelo, y miraba el cielo y se maravillaba del cielo. Y seguía caminando, tenía tiempo que no sentía esa paz, había caminado tanto, había dejado tanto en el camino, pues había encontrado muchas cosas y las puso en una balanza, y pudo más el encuentro, que lo dejado.

Y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 11 de julio de 2016
Hora: 01:26 p.m.

Parábola 297

El Maestro, iba caminando, despacio, buscaba algo que se le había perdido, que lo había hecho llorar en el Monte de los Olivos. Y Él seguía caminando despacio, buscando, buscando; y levantaba los ojos al cielo, esperando una respuesta, y no llegaba, y no llegaba.

Y pasaba el tiempo, seguían los ruidos, los lamentos, los quejidos, y ya no sabía qué hacer, y buscaba, y buscaba. Caminó por los desiertos, caminó por las ciudades, levantó la voz, y dijo:
– “¡Padre!, ¿por qué nos has abandonado?”.

Y una gota cayó, se deslizó por Su mejilla:
– “¡Padre!, ¡Abba!, ¡ayúdame a tener fuerzas!”.

Y siguió caminando, y buscaba, y buscaba. Y se le acercaban los enfermos, y se le acercaban las mujeres con los hijos enfermos, y se le acercaban. Mas, Él seguía buscando, y buscaba.

Y de repente, se le acercó un ángel, y se paró a Su lado, y llegó otro, y otro, y otro. Mas, Él no sintió consuelo, estaban callados, silenciosos, y siguió buscando, y volvió a decir:
– “¡Padre!, ayúdame, ayúdame, a encontrar lo que estoy buscando”.

Y cayó una gota del cielo, que se volvió a deslizar por Su mejilla. Él siguió caminando, los ángeles a su alrededor estaban, callados, no cantaban, no se atrevían a consolarlo, aunque el Padre los había enviado, era tanto el dolor que Él sentía que no se atrevían a consolarlo; y en eso, sale un niño corriendo y lo agarra de la túnica, y le dice:
– “¡Maestro, Maestro!, ¿qué Te pasa?”.

Él, se le queda viendo, con los ojos tristes. El niño, levanta la mano, y le acaricia la cara, y le dice:
– “Yo soy lo que estás buscando, yo seré Tú pastor, y habrán muchos pastores”.

Él, sonrió, le acarició la cabeza, y le dijo:
– “Vente, sigamos caminando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, jueves 26 de mayo de 2016
Hora: 12:35 a.m.

Parábola 296

Y el Maestro, sentado en una roca, tocándose la barba, pensaba, y pensaba, y pensaba; ya le dolía la cabeza de tanto pensar, y no entendía, si fueron hechos a imagen y semejanza de Su Padre, ¿por qué eran así?, no lo entendía, no lo entendía.

Y en eso, sintió en los pies un movimiento, y vio que una serpiente se arrastraba. Él la miró, levantó el pie, y le aplastó la cabeza, y lo entendió, y lo entendió.

Se paró y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 06 de mayo de 2016
Hora: 06:49 p.m.

Parábola 295

Y el Maestro, estaba caminando, por las ciudades devastadas; y miraba al cielo y miraba al suelo, y miraba, y miraba. Seguía caminando, trataba de dar consuelo, mas, no lo encontraban, la gente no lo encontraba.

Y Él levantó nuevamente los ojos al cielo, y una lágrima se deslizó por Su mejilla -Rosaura, se toca el rostro por el lado derecho-
– “Padre, ¿es qué no valió en nada Mi sacrificio?, hice lo que Me pediste, ¡Padre!”. Y se arrodilla, y Sus lágrimas caían a la tierra, y volteó la cabeza, hacia la izquierda, y vio las calles desoladas, las casas caídas, los caminos abiertos, y las lágrimas caían, de Su rostro.

Y un niño, que pasaba cerca, se le acercó, y tocándole la cara con suavidad, le dijo:
– “Maestro, no llores, Tú no, Tú no”.

Él, se sobresalta y mira al niño, le brillaban los ojos, los tenía hermosos.
– “¿Ves que yo no lloro?”, le dice el niño.

Y el Maestro, le toca la cara, como se la había tocado el niño a Él, y se sintió avergonzado de haber llorado, y el niño le dijo:
– “Recuerda, esto va a pasar, fue lo que Tú dijiste, lo que nos enseñaste, y necesito Tu mano para caminar contigo”.

El Maestro, sorprendido reacciona, limpiándose una lágrima de un ojo, limpiándose la lágrima del otro ojo, vio que donde habían caído las suyas, estaba floreciendo la hierba, y las flores.

El niño, recoge una de las flores, la agarra y se la lleva a su pecho, y le dice:
– “Maestro, mira Tú Creación, eso va a pasar. Vente, sigamos caminando, Te necesito tanto”.

El Maestro, se sacudió, y se dio cuenta, de que habían muchos que lo necesitaban, abrazó al niño, con amor, con ternura, y le dijo:
– “Sí, vamos a seguir caminando, siempre Estaré ahí, caminando contigo”.

El niño sonrió, le agarró la mano, y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, miércoles 20 de abril de 2016
Hora: 10:47 a.m.

Parábola 294

El Maestro, se acercó a la ciudad; venía de recorrer varios pueblos, pero esta vez decidió bajar a una ciudad un poco más grande, a visitar a los templos, a ver a Sus pastores; estaban celebrando, unos días había tristeza, otros había alegría, estaban celebrando Su vida, y Él caminó entre ellos, y alabó Su obra, Su trabajo, y se sentaba a contemplar las oraciones.

Y caminaba, y mientras más sencillos eran los pastores, más labores cumplían, más amor tenían, y se sintió satisfecho, no se había perdido Su obra, seguía creciendo a pesar de los ataques, de las críticas. Pero la gente no lo miraba, Él quería que alguien lo reconociera, y entró a varios templos, y se sentó en varios sitios, y disfrutó de Su alabanza, pero nadie lo miraba, no lo conocían, no sabían que era Él, que Estaba ahí presente.
Mas, Su corazón se llenó de júbilo, viendo a Sus pastores trabajar, y los templos llenos con ovejas deseosas, de oír Su palabra, y sin embargo, a Él, que Estaba ahí, no lo veían.

Se levantó, y siguió caminando. Cuando estaba saliendo de la ciudad, se le acerca un niño, y lo agarra por la túnica, y la sacude:
– “Maestro, ¿no me reconoces?”.

El Maestro, se le queda viendo, porque habían muchos niños jugando, y ninguno se le había acercado, solo ese niño.

– “Maestro, ¿no me reconoces?”, le vuelve a decir el niño.

El Maestro, ve en sus ojos la candidez y el amor, y le dice:
– “¿Vas a ser un pastor?”.
– “Así es Maestro, voy a ser Tú pastor. Bendíceme”.

Y el Maestro, se sintió emocionado, de ver aquel niño con aquella mirada, luminosa, que lo había reconocido, y que esperaba a que pasara el tiempo para poder estar en el altar del templo, y compartir con Él.

Le pasa la mano sobre la cabeza, y le dice:
– “Ya estamos compartiendo”, y siguió caminando…

El niño se sonríe, y lo ve alejarse; los niños se le acercan, y le dice:
– “¿Con quién hablabas, estabas hablando solo?”.

El niño, se sonríe, se les queda viendo, y les dice:
– “Vamos, vamos a jugar, que después tengo mucho que caminar”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 29 de marzo de 2016
Hora: 05:50 p.m.

Parábola 293

El Maestro, caminaba pensativo; había bajado del cerro a la orilla de la playa y el agua le tocaba los pies, las olas iban y venían, y le tocaban y humedecían Sus pies. Y Él seguía caminando por la orilla, y le humedecían los pies, y seguía caminando…

Y los peces, los peces que se habían muerto en la orilla, se los llevaba la corriente hacia dentro, y los volvía a traer, y poco a poco iban desapareciendo, y Él seguía caminando…

Y se sentía inquieto, la gente seguía en su faena, no lo miraban, no lo miraban, ya que no lo esperaban, y Él seguía caminando…

Llegó a un claro, donde el agua se veía limpia, donde no habían peces muertos, donde se reflejaba la luz del Sol, y vio a un niño, que estaba jugando, con las conchas de los caracoles; Él le pasó al lado, y en eso oyó la voz del niño, que le dijo:
– “Maestro, yo siempre Te veo, aunque estoy entretenido jugando, pero yo siempre Te veo”.

El Maestro, se sonrió y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, martes 08 de marzo de 2016
Hora: 03:31 a.m.

Parábola 292

El Maestro, todavía impactado, seguía caminando por las orillas de los ríos y quebradas, y veía a los peces, y se debatía por la falta de agua.

Y levantó la mano y quiso cambiar las cosas; se le fue agarrada y sintió una brisa, suave, y oyó unas palabras: “No es el momento, espera, sigue caminando”.

Levantó la mirada y se dio cuenta, que tenía, que tener confianza, y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo, 21 de febrero de 2016
Hora: 03:14 p.m.

Parábola 291

El Maestro, que estaba caminando, llegó hasta la balsa, donde estaban los pescadores, pero el agua estaba, marrón, seca y los peces en la orilla, revoloteaban, les faltaba el oxígeno.

Y sintió un dolor tan grande, tan grande que le atravesaba el alma y el espíritu, y le pidió permiso al Padre, para que fluyera el agua. Mas, no recibió respuesta, no la recibió y el agua siguió seca, y siguió caminando; las lágrimas le corrían, levantó la mirada, y le dijo:
– “Padre, ¿es que no ves como está, secándose el río?, ¿no ves los mares, que se están alejando y que están creciendo, hacia otra zona distinta?; Padre, Te ruego, perdónalos, no saben lo que hacen”.

Y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo, 14 de febrero de 2016
Hora: 02:48 a.m.

Parábola 290

El Maestro, bajó las escalinatas, hacia el centro de un pueblo, buscando agua, tenía sed. Y acercándose al pozo, vio que estaba medio lleno, o quizás medio vacío.

En eso se acercaron, dos de los habitantes del pueblo, y le dijeron:
– “¿Por qué tomáis, nuestra agua?, queda poca”.

El Maestro, se voltea y se les queda mirando, con una gran tristeza en Su corazón.

Y un niño, que estaba cerca, que su mamá le había llevado agua en un recipiente, se acerca al Maestro, y le dice:
– “Toma, bebe de la mía”.

Los hombres se molestaron, y le dijeron al niño:
– “¡Cómo le vas a dar tu agua, si a tu madre le costó tanto, sacarla del pozo!”.

Y el Maestro, haciendo un gesto, les dice:
– “Porque para ustedes, está medio vacío. Mas para ella, y éste hermoso niño, está lleno”.

Tomando el agua, le devolvió el envase al niño, y siguió caminando…

Los hombres, se acercaron al pozo y vieron que estaba lleno, mientras Él, seguía caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado, 06 de febrero de 2016
Hora: 06:55 p.m.

Parábola 289

El Maestro, estaba pensativo, pero no quería que se dieran cuenta, quienes lo seguían, ya que le tenían tanta fe, de que Él iba a resolver todo rápidamente, y Él, como Hijo de Dios, sabía que se iba a llevar un tiempo, que no iba hacer tan rápido, que se iba a llevar un tiempo.

Uno de los hombres, que caminaban a Su lado, se le acerca, y le pregunta:
– “Maestro, ¿qué Estás pensando?”.

El Maestro, se voltea, y se le queda viendo, con una mirada profunda, y le dice:
– “Hay muchos caminos todavía sin recorrer”.

El hombre, que se le acercó, le dice:
– “Ya lo sé, Maestro, pero mientras lo recorremos Contigo, iremos avanzando”.

El Maestro, se sorprende de la sabiduría del hombre, y sonríe para sí mismo, levanta la mirada al cielo, y en Su pensamiento le dice al Padre, “¡Gracias, Padre!”.

Y siguió caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Eso. Miranda, Carrizal, lunes 04 de enero de 2016
Hora: 02:06 a.m.

Términos, Condiciones y Privacidad:

1. Identificación y Aceptación: El presente documento regula el uso del sitio web puertalcielo.com. Al acceder, el usuario acepta de manera íntegra y sin reservas las condiciones aquí expuestas, conforme a lo establecido en la normativa venezolana vigente sobre comercio electrónico y mensajes de datos.

2. Propiedad Intelectual y Derechos de Autor: De conformidad con la Ley sobre el Derecho de Autor, todo el contenido, obras artísticas, archivos históricos, textos y elementos multimedia alojados en este sitio están protegidos. La titularidad de los derechos morales y patrimoniales corresponde al administrador del sitio o a sus respectivos autores. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa, bajo las sanciones previstas en la ley.

3. Protección de Datos y Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución, se garantiza la protección del honor, vida privada e intimidad de los usuarios. Cualquier dato recolectado será tratado bajo principios de confidencialidad y solo para los fines autorizados por el usuario.

4. Limitación de Responsabilidad: El administrador no garantiza la disponibilidad ininterrumpida del sitio y no se hace responsable por daños derivados de virus o ataques informáticos externos, que puedan realizar algunos usuarios, de acuerdo con los límites establecidos en la Ley Especial contra los Delitos Informáticos.

5. Responsabilidad del Usuario: Al publicar en la sección «Testimonios de fe», el usuario declara ser el autor único y responsable del contenido enviado. La plataforma no suscribe ni se hace responsable por las opiniones, relatos o afirmaciones vertidas por terceros, las cuales son de exclusiva responsabilidad civil y penal de quien las emite.

6. Restricciones de Contenido: Queda terminantemente prohibida la publicación de mensajes que:

Inciten al odio, la violencia, la discriminación o la intolerancia en cualquiera de sus formas.
Contengan lenguaje ofensivo, difamatorio o que atente contra la privacidad y el honor de terceras personas.
Promuevan actividades ilícitas o vulneren derechos de propiedad intelectual.

7. Derecho de Moderación y Retiro: La administración de la web se reserva el derecho de revisar, moderar, editar o eliminar de forma definitiva y sin previo aviso cualquier testimonio que, a su solo criterio, infrinja estas normas o las leyes vigentes en la República Bolivariana de Venezuela.

8. Cesión de Uso: Al enviar un testimonio, el usuario concede a la web una licencia gratuita, no exclusiva y mundial para reproducir y difundir dicho texto dentro del contexto de la plataforma.

9. Jurisdicción y Ley Aplicable: Para cualquier controversia derivada del uso de este sitio web, las partes se someten a la jurisdicción de los tribunales de la República de Venezuela, renunciando a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles.

Política de Privacidad:

1. Compromiso de Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, este sitio web garantiza la protección de la vida privada, intimidad y honor de sus usuarios. Nos comprometemos a no ceder, vender ni compartir sus datos personales con terceros sin consentimiento previo.

2. Datos Recolectados: Solo recopilamos información personal (como nombre o correo electrónico) cuando el usuario la proporciona voluntariamente a través de formularios de contacto o suscripción. Asimismo, se informa que el servidor puede recolectar datos técnicos (cookies) para mejorar la experiencia de navegación, según lo previsto en la Ley sobre Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas.

3. Uso de la Información: La información recolectada se utiliza exclusivamente para:
Responder consultas o mensajes enviados por los usuarios.
Enviar actualizaciones sobre proyectos artísticos o históricos si el usuario se ha suscrito.
Optimizar el rendimiento técnico de la plataforma.
Y para ser publicada en la sección de: «Testimonios de fe».

4. Seguridad de la Información: Aplicamos medidas de seguridad digitales para proteger los datos contra accesos no autorizados, de acuerdo con los estándares de la Ley Especial contra los Delitos Informáticos. El usuario tiene derecho a solicitar la actualización o eliminación de sus datos en cualquier momento escribiendo a nuestro contacto oficial.

5. Consentimiento: Al navegar por este sitio y utilizar sus funciones, usted declara conocer y aceptar nuestra política de tratamiento de datos personales.