Parábolas año 2005

Parábolas año 2005

Virgen del Valle

Puerta al Cielo

Virgen del Valle - Isla de Margarita - Venezuela

Parábola 74

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Por dónde vamos? No se ve verde”.
– “Claro”, dice el Segundo. “¿No ves que es un desierto? Pero ¿cómo nos lleva al desierto?”.

El Primero, se voltea, y les dice:
– “Yo no os llevo, vosotros sois los que vais”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¡Pero es que lo estamos siguiendo!”.

El Primero, se voltea, los mira con infinito amor, y les dice:
– “Yo os Estoy abriendo el camino, pues vosotros queréis venir. Mas, una cosa os digo, si buscáis en lo profundo de esta arena, encontraréis el agua que da la vida”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo 25 de diciembre de 2005
Hora: 07:00 p.m.

Parábola 73

El Tercero, se quedó mirando al Segundo, pues éste iba cabizbajo y triste, y le dice:
– “¿Qué te pasa? ¿Por qué caminas así?”.
– “¿No ves?”.
– “Yo no veo nada”, le dice el Tercero. “¿Qué tengo que ver?”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, insiste, y le dice al Segundo:
– “¿Qué te pasa? ¿Por qué sigues así?”.

El Segundo, ya molesto, se voltea, y le dice:
– “Es que no ves que no quiero hablar”.

Y el Tercero, le dice:
– “Bueno, está bien que no quieras hablar, pero ¿por qué caminas así?”.

El Segundo, le responde:
– “Porque Él no me ve”.

El Tercero, sorprendido, le dice:
– “¿Cómo que no te ve?, si Él todo lo ve”.

El Segundo, le responde:
– “Tú te diste cuenta, que estaba así, mas, Él no me ha dicho nada”.

Y el Tercero, muy sorprendido, le dice:
– “Creo que no has caminado junto a Él, porque Él todo lo ve”.

Y el Segundo, le dice:
– “Si todo lo ve, ¿por qué no se me acerca? ¿No ve acaso, que estoy triste, que no quiero hablar?”.

Y el Tercero, le dice:
– “¿No será que esperas demasiado? ¿Por qué no lo buscas tú?”.

Y el Segundo, molesto, le dice:
– “Es Él quien tiene que acercarse, no yo”.

El Tercero, se sorprende y levanta los ojos, y vio al Primero.

El Primero, había seguido caminando y se recostó del tronco de un árbol.
– “¿Ves?”, le dice el Segundo. “No le importo”.
– “Yo le voy a preguntar”, le dice el Tercero.

“Maestro”, acercándose a Él. “¿Por qué Te recostaste del árbol? ¿Estás cansado?”.

El Maestro, lo mira con infinito amor, y le dice:
– “Es que las penas que lleva el Segundo Me pesan demasiado”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, se acerca al Segundo, y le dice:
– “¿Viste? ¿Oíste lo que Él me dijo?”.

El Segundo, no levantaba los ojos, le salían lágrimas. Se acerca al Maestro, y le dice:
– “Maestro, perdóname, no sabía que Te pesaban tanto mis penas. Creí que no me veías”.

El Maestro, lo miró con infinito amor, y le dijo:
– “Esas penas que hoy tienes, pasarán. Cuando se comparten pasan más rápido y cuando se dejan ir pasan todavía mucho más rápido”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 07 de diciembre de 2005
Hora: 01:00 p.m.

Parábola 72

El Tercero, se queda mirando al Segundo con cierta curiosidad, y le pregunta:
– “¿Qué haces?”.

El Segundo, se voltea:
– “Observo al Maestro”.

El Tercero, le contestó:
– “Yo lo veo igual que todos los días”.
– “Es lo que quiero saber, si es igual todos los días”, responde el Segundo.

El Tercero, sigue el ejemplo del Segundo, y siguieron observando…

Pasaron varios días…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Vistes algún cambio?”.

El Tercero, responde:
– “La verdad, no. ¿Le preguntamos? Él a mí me da pena”.

Y con inmensa ternura, responde:
– “¿Qué queréis preguntarme? ¿Qué os debo decir que no sepáis?”.
– “Maestro, Te estábamos observando y siempre Te vemos igual”, contesta el Segundo.

El Primero, los miró con infinito amor, y dijo:
– “Habéis encontrado el lado grato de la curiosidad. Recuerden, siempre Estoy y siempre Estaré.
Siempre Soy”.

El Segundo, dice:
– “Maestro, perdóname si Te interrumpo, ¿Cómo es eso que encontramos el lado bueno de la curiosidad?”.

Nuevamente, los miró con infinito amor, y dijo:
– “Hay quien siente curiosidad, por el capullo de una mariposa. Hay quien siente curiosidad, por el vuelo de los pájaros y hay quien siente curiosidad, por cómo se mese el viento”.

Ambos, se miraron uno al otro.
– “Eso lo sabemos. ¿Y lo otro?”.

Los miró, y dijo:
– “Debéis tener cuidado de aquello que se busca. Hay búsquedas que no son sanas, cuando se busca lo que no se ha perdido. Debéis medir las consecuencias de vuestros actos.
Seguid mirando, como el capullo de una mariposa.
Seguid mirando, como el vuelo de los pájaros, seguid mirando…”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 22 de noviembre de 2005
Hora: 07:23 p.m.

Parábola 71

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Te das cuenta como está cambiando el camino?”.

Y el Tercero, le responde:
– “Sí, está árido, está seco, y estamos caminando por aquí. ¿Se lo preguntamos?”.
– “No sé, lo veo tan triste”.
– “Anda vamos a preguntarle”.

Y siguieron caminando…

Viendo que no había árboles, que estaba desolado, que solo había piedras, le dice el Tercero al Segundo:
– “Creo que sí, vamos a preguntarle, cada vez el camino se pone más feo.
Maestro, ¿por qué estamos pasando por este camino?”.

El Maestro, se volteó, y les dijo con infinito amor:
– “¿No sabéis acaso, que los pájaros vendrán y la hierba crecerá cuando todo esto haya pasado?”.

Y siguieron caminando…

– “Maestro, ¿y faltará mucho para que vengan los pájaros a cantar y la hierba crezca?”.

(*) Un pájaro empezó a cantar en la ventana de la habitación de Rosaura. Ya era pasado el mediodía y la lluvia amenazaba con caer, estaba oscuro.

(*) El Maestro, se voltea y los mira con infinito amor, y les dice:
– “Afinad vuestros oídos, no veis. ¿No los oís, que os están cantando?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 04 de noviembre de 2005
Hora: 09:10 a.m.

Parábola 70

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Por qué no nos paramos? ¿No ves? ¿No ves? El Maestro, Está parado”.

El Tercero, le dice:
– “¿No ves?”.

Y le pregunta al Segundo:
– “¿Que si lo ves?”.

El Tercero insiste y el Segundo ya molesto, le dice:
– “Si tanto te preocupa, pregúntale”.

El Maestro, se voltea, y le dice:
– “¿Ves a lo lejos esa mariposa?”.

El Tercero, le dice:
– “Pero, es que esa mariposa siempre ha estado”.

Y el Maestro, le contesta:
– “Sí, pero ustedes no la ven, solo la miran”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, El Retiro, lunes 09 de octubre de 2005
Hora: 09:25 a.m.

Parábola 69

El Segundo y el Tercero, se miraron entre sí.
– “¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar viéndolo?”.

El Segundo, le dice al Tercero:
– “Yo no me atrevo a preguntarle. Además, a mí me gusta verlo”.

Y el Tercero, respondió:
– “A mí también, pero me gusta oírlo”.

El Primero, los miró con infinito amor… Los miró.

– “¿Viste?”, le dice el Segundo al Tercero. “No nos habla”.

El Primero, les respondió:
– “¿Es que acaso todavía no habéis aprendido a ver en Mis ojos, los que os tengo que decir? Debéis escuchar Mis palabras en vuestros corazones.
Vamos a seguir caminando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 19 de septiembre de 2005
Hora: 03:00 p.m.

Parábola 68

El Primero, llamó al Segundo y al Tercero, y les dijo:
– “Venid a Mí, sentaos a Mí diestra donde os pueda ver”.

Obedientes, el Segundo y el Tercero se sentaron, y se le quedaron viendo, y esperaron.

El Primero, los miraba, sólo los miraba y ellos esperaron, y esperaron…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 14 de septiembre de 2005
Hora: 02:25 p.m.

Parábola 67

El Segundo, vio que el Tercero, se acercó al pie de un árbol y lloraba. Se quedó pensando preocupado. “¿Por qué llorará?”.
– “Maestro”, le preguntó al Primero. “¿Tú sabes por qué llora?”.

El Maestro, lo miró con tristeza en sus ojos, y le dijo:
– “Cuando tú veas lo que él ve, también llorarás”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, se acerca al Maestro limpiándose las lágrimas, y le dice:
– “Maestro, Tú dijiste que mí fe me había salvado, ¿cómo los podemos salvar?”.

El Maestro, se volteó, le acarició la frente, y le dijo:
– “Camina a Mí lado”.

El Segundo, salió corriendo y los alcanzó.
– “Maestro, yo quiero saber, qué es lo que pasa. ¡Yo también quiero ver! No me dejen afuera”.

El Maestro, se volteó y lo miró, suave, y le dijo:
– “No todos pueden ver a la misma vez”.

Y siguieron caminando…

– “¿Cómo es eso de que no puedo ver a la misma vez si yo ando con él?”.

El Maestro, se voltea, los mira nuevamente con infinito amor, y le dijo:
– “¿No sabes, que eres la rama nueva que crece a la que debo proteger del viento? Llegará tú momento. Tú sólo camina a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

-Rosaura, inhala aire profundamente y continúa-

El Tercero, se voltea, y le dice al Segundo:
– “Yo sé lo que estás pensando”.
– “¿Lo sabes?”, le dice.
– “Sí. Crees que Él no me protege a mí porque yo veo. Y no es así”.

El Maestro, se les queda mirando a los dos, y les dijo:
– “¡Ay, de aquellos, que pueden ver lo que deben ver y entender para poder enderezar su camino! Y, ¡ay, de aquellos, que hay que cuidar para que puedan pasar por ese mismo camino!”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 04 de septiembre de 2005
Hora: 08:30 p.m.

Parábola 66

El Primero, se volteó y vio que el Dos le decía al Tercero, y el Tercero le decía al Dos, que es el Segundo, como susurros en el oído. Y se acercó silencioso.

El Segundo y el Tercero hablaban entre sí.
– “¿Tenemos que pasar por todo esto tan sucio? ¡Tú lo estás viendo, cómo está el camino! Hay trampas, hay sucio, hay fango, huele mal. ¿Por qué nos hace pasar por aquí?”.

El Primero, se les queda viendo con infinito amor, y les dice:
– “¿No os dieron cuenta, que fueron ustedes los que iban adelante?”.

El Segundo, se sorprende, y le dice al Tercero:
– “Cierto, nosotros escogimos este camino. Maestro, ayúdanos a salir de aquí”.

Él se les queda viendo con muuucho amor, y les dice:
– “Cada vez que pierdan el camino, Síganme. Yo siempre Estoy”,

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 19 de agosto de 2005
Hora: 08:30 p.m.

Parábola 65

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Qué es lo que cae? No es nieve”.

El Tercero, levanta la mano, recoge un poco del viento:
– “¡Sí, no es nieve!”.

El Segundo, le dice:
– “¿Le preguntamos al Maestro? Porque a mí me huele como a ceniza”.

Se acercan al Maestro, y le preguntan:
– “Maestro, ¿Qué es esto que cae?”.

El Maestro se voltea, los mira con mucho amor y un dejo de tristeza en Sus ojos, y les dice:
– “Es lo que el viento trae cuando se queman las sonrisas”.

Y siguieron caminando…

El Tercero no comprendía, ni el Segundo y se quedaron hablando entre ellos.
– “¿Las sonrisas se queman? No entendí, pero sigue cayendo. ¡Nos estamos poniendo grises!”.
– “Maestro”, le dice el Segundo. “Queremos saber más”.

El Maestro, con muuuucha paciencia se voltea, y les dice:
– “¿No veis acaso, que lo que tenéis en vuestras manos son los restos de la Creación de Mí Padre?”.

Y siguieron caminando…

Sorprendidos, el Tercero y el Segundo se preguntaron:
– “¿Qué es lo que está pasando?”.

Se acercaron al Maestro.
– “Maestro, no queremos interrumpirte, pero necesitamos de Ti. Oriéntanos por favor. No comprendemos”.

El Maestro se voltea, los vuelve a mirar con amor y paciencia, y les dice:
– “Por eso es que estáis caminando a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 22 de julio de 2005
Hora: 05:00 p.m.

Parábola 64

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Viste cuánto movimiento hay?”.

El Segundo, le responde:
– “Sí, lo vi”.

Y el Tercero, le dice:
– “¿Tú crees que el Maestro, lo vio?”.

Y el Segundo, le dice:
– “Lo veo tan callado que no le quisiera interrumpir”.

El Maestro, se volteó con infinito amor, y les dijo:
– “¡Ay, de aquellos, que no Me interrumpan! ¿No saben, que siempre Estoy?”.

Y siguieron caminando…

– “Maestro, ¿qué es ese movimiento?”.
– “¿Qué es lo que hacen?”.

Y los miró con infinita tristeza.
– “Buscar en la nada, pues no encontraron nada”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¡Estoy todo mojado!”.
– “¡Yo también!”, dice el Tercero. “¿Dónde Estará el Maestro? Debemos cubrirlo para que no se moje”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Tú crees que Esté mojado?”.
– “¡Claro! Él es igual a nosotros”, le dice el Tercero.
– “Cierto”, el Tercero le dice al Segundo. “Es lo que siempre nos dice”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, inquieto, se acerca al Maestro, y le pregunta:
– “Maestro, ¿por qué Te dejas mojar?”.

Y el Maestro, que tenía los ojos llenos de lágrimas, se voltea, y les dice:
– “¿No veis acaso, que nos estamos limpiando?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, jueves 23 de junio de 2005
Hora: 12:55 a.m.

Parábola 63

El Tercero, se le acerca al Segundo, y le dice:
– “¿Qué te pasó?”.
– “No sé”, le responde. “Algo me rozó”.
– “Pero ¡estás sangrando!”, le dice el Tercero.
– “¡Sí, no me había dado cuenta!”.
– ¿Y qué te rozó?”.
– “¡No sé, ni lo sentí!”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¡Qué extraño!, me causó dolor, pero no lo sentí. Me hizo sangrar, pero no me dolió. Tengo una herida, y no me doy cuenta. ¿No te parece extraño?”.

Y el Tercero, le dice:
– “¡Mucho! Vamos a limpiarte”.
– “¿Y si le preguntamos al Maestro?”, le dice el Tercero.

El Segundo, le dice:
– “Yo no lo veo”.
– ¿Cómo no lo vas a ver? Míralo, si Está ahí, Sentado debajo del árbol, haciendo Sus oraciones”.

Se acercaron.
– “Maestro, Maestro”.

El Maestro, levantó los ojos.

Y el Tercero y el Segundo, no se atrevían a preguntarle. Y el Maestro los seguía mirando.
– “Maestro”, le dice: “Tengo una herida en la pierna, ¿cómo me la hice si no me di cuenta?”.

El Maestro, se le queda viendo con mucho amor, y le dice:
– “Hay heridas que sangran y no duelen, hay heridas que duelen y no sangran”.

Y siguieron caminando…

– “Maestro, pero ¡es que ésta sangra y no me duele!”.

El Maestro, se volteó y lo miró, y les dijo:
– “¿Creéis realmente que esa es una herida?”.

Y siguieron caminando…

– “El Maestro tiene razón, no debe ser importante, porque, aunque sangró no me duele”.
– “Sí”, le dice el Tercero. “Tienes razón, no le demos importancia”.

Y siguieron caminando…

El Maestro, se volteó, y les dijo:
– “Estáis siguiendo Mis pasos”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 13 de junio de 2005
Hora: 01:00 p.m.

Parábola 62

El Segundo, le dice al Tercero:
– “No sé, me siento algo extraño, como si hubiera algo en el ambiente”.

El Tercero, le responde:
– “Yo también, no me gusta esta quietud, no hay sonidos cantarinos de los pájaros. Y fíjate, no hay brisa, las hojas no se mueven”.

El Segundo, le dice:
– “¿Tú crees que el Maestro se habrá dado cuenta?”.

El Tercero, se voltea y se le queda mirando.
– “Lo veo pensativo, no me atrevo a acercarme”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¡Es que no hay ni siquiera hormigas! ¿Dónde están los animales? ¡No se oye nada!”.

El Tercero, le responde:
– “Me preocupa”.

– “Maestro, Maestro… ¡Maestro!”, más el Primero seguía caminando, encerrado en sus oraciones.

El Segundo y el Tercero, se preguntan:
– “¿Será que no debemos interrumpirlo?”.

Él se volteó, los miró con muuucho amor e infinito amor, y les dijo:
– “¿Por qué mejor no os unís a Mis oraciones?”.

Y siguieron caminando…

Más, el silencio seguía, no había brisa, los pájaros no estaban, y el Segundo y el Tercero se estaban inquietando, se acercaron uno al otro, todos preocupados.
Miraban al cielo, miraban la tierra, miraban los árboles, miraban la montaña, y se acercaban más uno al otro.

Y el Maestro, se volteó, y les dijo:
– “No temáis, ¿no veis que estáis caminando a Mí lado?”.

Y el Segundo y el Tercero, le dicen:
– “Maestro, ¿y dónde está la brisa?, ¿y dónde está el ruido?, ¿y dónde está el canto de los pájaros?”.

Y el Maestro, se volteó y los miró con infinito amor e infinita paciencia.
– “Tuve que hacer un silencio para que Me podáis oír mejor”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 02 de junio de 2005
Hora: 03:50 p.m.

Parábola 61

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Le preguntamos? ¿Nos acercamos a Él?”.

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿No lo fastidiaremos con tanta preguntadera?”.

El Primero, se volteó y los miró, y siguieron caminando…

¿Viste?”, le dice el Segundo al Tercero. “No nos dijo nada”.

El Tercero, le tocó el rostro, y le dijo:
– “Será que no debemos preguntar”.

El Primero, se volteó y los miró con infinito amor.
– “¿Aún dudáis qué debéis preguntar? Debéis indagar, debéis analizar”.
– “Maestro”, le dice el Tercero. “No entiendo, ¿por qué Te tenemos que preguntar, si Tú todo lo sabes?”.
– “Sí”, le dice el otro. “Deberías darnos las respuestas sin preguntarte”.

El Maestro, los mira con infinito amor, y les dice:
– “Si Estando a vuestro lado no Me veis, si caminando con vosotros no Me sentís, ¿cómo os puedo hoy dar respuesta, que no van a oír?

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 23 de mayo de 2005
Hora: 02:35 p.m.

Parábola 60

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué está haciendo? ¿A dónde se fue?”.
Y el Tercero, le dice:
– “No sé, se acerca a alguien. Vamos a esperar que regrese”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le pregunta al Primero:
– “Maestro, ¿dónde Estabas?”.

El Primero, se volteó, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Recogiendo una rama partida”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo y el Tercero, se preguntaron:
– “¿Una rama partida? Hay muchas ramas partidas en todas partes.
¿Tenemos que levantar todas las ramas partidas?”.

Y el Maestro, se volteó y los miró con infinito amor:
– “Solo a las que van a dar frutos”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Cómo sabemos las que van a dar frutos? Hay tantas”.
– “Maestro, ¿Cómo sabemos cuáles ramas van a dar frutos?”.

Y Él se volteó con infinita paciencia, y les dijo:
– “Las que veáis que están más adoloridas, son las que van a retoñar”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¡Una rama adolorida!, ¿desde cuándo las ramas sienten dolor?”.

El Maestro, se voltea, y les dice:
– ¿Tanto tiempo caminando a Mí lado y todavía no sabéis lo que es el dolor? Hasta la rama más fuerte se puede quebrar”.

Sorprendidos, se le quedaron mirando, y Él les dijo:
– “Solo véanme, óiganme y caminen a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 06 de mayo de 2005
Hora: 05:55 p.m.

Parábola 59

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Qué te pasa? Te veo como inquieto”.

El Tercero, le responde:
– “Es que estoy sorprendido”.
– “¿Sí?”, le dice el Segundo. “¿Sorprendido de qué?”.

El Tercero, le responde:
– “De que lo he tenido al lado y no lo he visto”.

El Segundo, le contesta:
– “¿No lo has visto?”.
– “No. No lo he visto”.

Y siguieron caminando…

– “¿Cómo es eso que no lo has visto? Si siempre nos habla, se acerca y nos dice…

Hubo un silencio, y siguieron caminando…

Y el Segundo y el Tercero, se acercaron al Primero, y le dijeron:
– “Maestro, ¿puede ser que uno camine a Tú lado y no Te vea?”.

Él no le contestó.

El Segundo y el Tercero, se miraron uno al otro.
– “¿Será que no nos oyó?”.
– “Maestro”, insistieron. “¿Puede ser que uno camine a Tú lado y no Te vea?”.

Él los volvió a mirar, y siguió caminando…

El Segundo y el Tercero, ya estaban preocupados, ya no sabían cómo decir, ni que hacer. Él siempre daba una respuesta. ¿O sería que esa pregunta no tenía respuesta? Más, volvieron a insistir:
– “Maestro, ¿puede ser, que uno camine a Tú lado y no se Te vea?”.

Por fin el Maestro se voltea y los mira con mucho amor, y les dice:
– “Quizás no Me veis con los ojos del hombre, más Me sentís con los ojos del alma y a veces ese sentimiento os puede causar tristeza”.
– “¿Cómo es eso Maestro, que nos causa tristeza?, respondieron los dos a la vez.
– “¡Ay, de aquellos, que caminando a Mí lado y oyendo Mis palabras no las comprendan, no las entiendan!”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Qué es lo que estará buscando? ¿Viste cómo se agacha?”.
– “Bueno, tú sabes cómo es Él”, dice el Segundo. “A Él le llama la atención, parece que no ve, pero todo lo ve”.
– “¿Tú crees?”.
– “¡Claro!, si no, pregúntaselo”.
– “Maestro, ¿Qué es lo que estáis buscando?”.

Él se voltea, sonríe, y les dice:
– “Que os acerquéis más a Mí”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 24 de febrero de 2005
Hora: 11:00 p.m.

Parábola 58

El Tercero, venía caminando, agarra una hoja, la levanta, la deja caer y se ríe. Camina, agarra la arena, y la deja caer y se ríe. Camina, agarra la arena y la deja caer y se ríe. Camina roza con su mano la hierba.

El Segundo, le dice al Primero:
– “Maestro, ¿ves que está haciendo el Tercero? ¿Será que se volvió loco?”.

Y el Primero, se voltea, se le queda viendo y se ríe.

El Segundo, ya molesto, le repite halándole el tejido:
– “Maestro, Maestro, ayúdalo, ¿no ves acaso, que se volvió loco?”.

El Primero, se voltea, le acaricia la cabeza con ternura, y le dice:
– “Quisiera verte a ti agarrar la tierra, oler las flores”.

El Segundo, le pregunta al Primero:
– “¿Es que no está loco?”.
– “No”, le dice el Maestro. “Es que está descubriendo las maravillas de la Naturaleza”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, no se quedó muy convencido y se fue quedando atrás.

El Tercero, le dijo al Primero:
– “Maestro, ¿qué le pasa al Segundo? ¿Por qué se está quedando atrás?”.

El Primero, se voltea, le acaricia la cabeza, y le dice:
– “Déjalo, ya él pronto caminará a nuestro lado”.

Y siguieron caminando…

El Maestro, se le acerca al Segundo, y le dijo:
– “Vente, deja todo atrás y sígueme”.

El Segundo, lo mira, y le dice:
– “No comprendo, no entiendo que me quisiste decir”.

El Tercero, levantó los hombros:
– “No sé de lo que me están hablando”.

El Maestro, volteó la cabeza, y le dice al Segundo:
– “Deja todo y sígueme. Confía más en Mí”.

El Segundo, viendo aquellos ojos donde brillaba el amor, se da cuenta de lo que estaba haciendo, y le dice:
– “Maestro, Maestro, perdóname”.

El Maestro, se sorprende, y le dice:
– “¿De qué? ¿De qué te niegues a ser un poco débil? Tú, solo sígueme”.

Y siguieron caminando…

-Inhaló aire profundamente, permaneció en un breve silencio y continuó-

– “Maestro”, le dice al Tercero y el Segundo unidos en una sola voz. “¿Por qué hay tanta oscuridad? ¿Por qué no pasa la luz?”.
– “Sí Maestro, hay tanta oscuridad. ¿Por qué no pasa la luz?”.
– “¿Os habéis olvidado de que tenéis en vuestros fardos las mechas que encienden la luz? Debéis prenderlas, no debéis esperar que llegue la oscuridad”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Qué te pasa? Te siento como molesto”.
– “Es que no me dejan hacer. No me toman en cuenta”.
– “Díselo al Maestro”, le dice el Segundo. “Acércate a Él”.

El Maestro, se les queda viendo, y les dice:
– “Hace el que quiere hacer”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 19 de febrero de 2005
Hora: 02:00 p.m.

Parábola 57

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “Te fijaste, ¿cómo camina?”.
– “Sí”, le dice el Segundo. “Está como arrastrando los pies”.

El Tercero, se le acerca. Se devuelve, y le dice al Segundo:
– “Parece como si se hubiera clavado una espina”.

Y el Segundo, le dice:
– “¿Espina? ¿Tú crees que le han traspasado las sandalias?”.

El Primero, los oía hablar, los miró silenciosamente y siguió caminando…

El Tercero, le vuelve a decir al Segundo:
– “Me inquieta, está arrastrando los pies”.

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Nos acercamos? ¿Lo ayudamos?”.

El Tercero, le responde:
– “¿Y si se molesta? A lo mejor quiere estar solo con su dolor”.
– “¿Tú crees?, le dice el Segundo. “Acuérdate lo que nos dijo, que aún en las palabras podía haber dolor, llanto. Yo no sé tú, pero yo no me le voy a acercar”.

El Segundo, le dice al Tercero:
– “Sí, puede ser que necesite un tiempo”.

Y siguieron caminando…

Y al atardecer, viendo que ya no podía más, el Tercero le dijo al Segundo:
– “Yo me voy a acercar, estoy sufriendo tanto como Él, no lo puedo ver así”.

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Yo también, ya no sé ni lo que hago. Vamos a acercarnos”.

Y el Primero, se volteó, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Habéis oído en el silencio, habéis sentido las pisadas, habéis comprendido que el tiempo tiene permanencia para cada quien. Mas, una cosa os digo, habéis entendido que sois solo uno”.

Y siguieron caminando…

– “Maestro”, le dice el Segundo. “¿No permites que te limpiemos los pies?”.
– “Sí Maestro”, dice el Tercero: “Déjanos ayudarte, no nos pongas a un lado”.

Y Él se volteó y los miró con profundo amor, y les dijo:
– “Cada dolor que hay en Mí pie, es uno menos vuestro”.

Ellos se miraron sorprendidos.
– “Maestro, ¿nosotros te estamos haciendo esto?”.

Y Él los volvió a mirar, y les dijo:
– “¡Ay, de vosotros… ay, de aquellos, que no sepan lo que hacen!”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿No te parece que es un poco injusto? No lo hemos desamparado, siempre hemos caminado al lado de Él”.

El Segundo, le dice:
– “Es verdad, yo no creo que seamos nosotros los que estemos haciéndole eso”.

Y se pusieron a llorar.

El Maestro, se acercó, recogió sus lágrimas y se limpió las heridas, y les dijo:
– “Así como corren esas gotas de rocío de vuestros ojos, así corre el brillo de luz en vuestro amor. Mas debéis tener presente que no sois vosotros solos, son 3 y más de 3, y más de 300, y más de 300, y más de más, y todos sois solo uno”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 18 de febrero de 2005
Hora: 02:00 p.m.

Parábola 56

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “Parece que Está rezando”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Bueno, tú sabes que a Él le da a veces por hablar solo”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Yo creo que Está rezando”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Por lo menos no Está llorando”.

El Primero, se volteó, y los miró:
– “Estáis caminando a Mí lado, aprended a oír. Aún en las palabras puede haber llanto”.

Y siguieron caminando…

-Inhala aire profundamente y continúa-

El Tercero, le dice al Segundo:
– “Mira, ¿qué es eso que se ve a lo lejos?”.

El Segundo, le dice:
– “Polvo, es una nube de polvo”.

Y el Tercero, le dice:
– “Yo creo que es un ganado que está corriendo, alocado y levanta mucho polvo”.

El Primero, se volteó y los miró, y les dijo:
– “¡Ay, de aquellos, que levantan polvo y después no lo saben recoger!”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 16 de febrero de 2005
Hora: 01:30 p.m.

Parábola 55

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así?”.

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¡Estoy sorprendido! No entiendo cómo pudo pasar una cosa de ésta, no le encuentro explicación. Vamos a preguntarle al Maestro”.
– “A mí me da pena”.
– “¿Por qué?, Él Está siempre con nosotros”.
– “Sí, Él Está con nosotros, pero permitió que esto pasara. Yo no le voy a preguntar nada”.
– “Yo sí. Maestro…”.

Él se voltea y los mira con amor.
– “¿Qué Me vais a preguntar?”.

El Segundo, un poco apenado, le dice:
– “El Tercero está muy perturbado con lo que pasó y pregunta, ¿que dónde Estabas Tú?”.

El Maestro, se les queda viendo, y les dice:
– “Estaba rezando por los que tienen necesidades, por los que no saben lo que hacen, por los que no caminan a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 23 de enero de 2005
Hora: 01:20 p.m.

Parábola 54

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué pasa? ¿Por qué están todos así?”.

El Segundo, le dijo:
– “Yo no noto nada, no veo nada, no siento nada”.

Y el Tercero, le dice:
– “¿No los ves? Caminan de un lado para el otro, no saben dónde van, no se detienen, no se paran”.

Y siguieron caminando…

De repente, el Primero, se paró, los miró, los acarició. Y les dijo:
– “Cuan agradecido Estoy, que estáis caminando a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “Vamos a preguntar”.

El Segundo, le dice:
– “¿No te das cuenta? ¿Te acuerdas del resplandor, del ruido? ¿Tú crees que sea lo mismo?”.

Y el Primero, se volteó con infinito amor, y les dijo:
– “No es lo mismo, es todavía más. Ya lo mismo pasó, es lo del hoy”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Maestro, me tienes confundido. Se oye igual, ¡el ruido!, ¡el estruendo!, ¡las voces! Mira como caminan y se mueren. Ya eso lo habíamos caminado. ¿Y Tú dices que no es lo mismo?”.
– “¡Cierto, Maestro!”, dice el Tercero. “¿No oyes el ruido?”.
– “¡Qué raro!”, dice el Segundo. “No nos contesta”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo y el Tercero estaban realmente preocupados. El ruido se hacía cada vez más fuerte, y el estruendo, y las voces. Hasta que el Tercero no pudo más.
– “Maestro, discúlpame si te interrumpo, ¿es que acaso no Estás oyendo?”.

Y Él se volteó, y con los ojos llenos de lágrimas, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Estaba al lado, a su lado… Pobres”.

El Segundo y el Tercero se quedaron pensativos.
– “¿Cómo que Estaba a su lado, si venía caminando con nosotros? Mejor no preguntamos tanto y lo dejamos hacer”.

Y el Primero, se volteó aún con las lágrimas en los ojos, y les dijo:
– “Cuando en vuestros ojos tengáis lágrimas como las Mías, se acabarán los ruidos, las voces, los estruendos”.

Y siguieron caminando…

-Inhaló aire profundamente y continuó después de un breve silencio-

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¡Se me están saliendo las lágrimas! No me gusta verlo así”.

El Tercero, le dice:
– “Yo siento una opresión en el corazón. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?”.

Y el Primero, se voltea y aún con lágrimas en los ojos, les dice:
– “Lo que estáis haciendo. Seguid caminando a Mí lado”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Viste que hermosa casa? Columnas blancas, redondas, ¡qué casa tan grande!”.

Y el Tercero, le dice:
– “Vamos a acercarnos debe ser muy importante!”
– “¡Maestro!”, le dicen los dos. “Vamos a acercarnos a esa casa blanca, que tienen tanto jardín”.

Y Él se voltea, aún con lágrimas en los ojos, y les dice:
– “¿No sabéis que ahí no Me conocen?”.

Y siguieron caminando…

De repente, el Segundo tropezó con un papel, lo levanta y se lo enseña al Tercero.
– “¡Sí lo conocen!, mira aquí está Su nombre”.
– “Papel extraño”, le dice el Tercero. “Tiene dibujo, tiene un rostro ¿Será que este señor es muy importante? Pero, aquí está el nombre del Padre de Mí Maestro”.

Y el Primero se volteó y los miró, aún con lágrimas en los ojos. Y les dijo:
– “Papel, solo papel”.

Y el Segundo, le dice al Tercero:
– “Maestro, pero es un honor que esté el nombre ahí”.

El Maestro, se volteó con infinita tristeza, y les dijo:
– “¿No sabéis acaso, que por ese papel es que hay los truenos, los ruidos y las voces?”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, ya estaba inquieto, no le gustaba verlo así; le dice:
– “Maestro, pero no te preocupes. Mira yo rompo y boto este papel”.

El Maestro, se sonríe, y le dice:
– “Realmente estáis caminando a Mí lado”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 19 de enero de 2005
Hora: 09:05 p.m.

Parábola 53

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué pasa?, te noto confundido”.

El Segundo, le contestó:
– “Es que me he encontrado muchas piedras, que me han lastimado”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Recuerda, que una vez nos dijeron, que para llegar a la flor había que pasar por las espinas”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Pero, los que me han puesto las piedras, ya pasaron por las espinas”.

Y el Primero, se volteó, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Mas, no han llegado a la flor”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le pregunta:
– “Maestro, ¿nosotros llegamos a la flor?”.

El Segundo, le dice:
– “¿Cómo le preguntas eso? ¿No ves que estamos caminando?”.

El Primero, se voltea, los mira, se agacha y recoge una flor que no se veía, pequeñiiiita, y les dice:
– “¿Es acaso esta más importante, que aquella olorosa que estáis buscando?”.

El Tercero y el Segundo se quedan mirando, sorprendidos, y le dicen:
– “Maestro, si hay una que es más importante que la otra, ¿por qué las hiciste diferentes?”.

Y el Primero, sosteniendo la primera flor pequeñita en las manos, mirándolos con mucho amor, les respondió:
– “Cuando hayáis entendido que no sois diferentes, sino iguales. En ese momento, todas las flores tendrán su olor”.

Y el Segundo, le dice:
– “Maestro, si las flores tienen su olor”.
– “Sí”, responde el Primero. Pero, todavía vosotros no habéis aprendido a distinguir los olores”.

Y siguieron caminando…

– “Yo no sé”, dice el Tercero al Segundo. “Yo camino y camino y camino, ¿y es que esto nunca se termina?”.

El Segundo, le dice:
– “¿Y tú quieres que se termine?”.

Y el Tercero, se queda pensando, “Bueno, la verdad no, pero como todo se termina”.

Y el Primero, se voltea y los vuelve a mirar con infinito amor, y les dice:
– “En vuestro tiempo todo es finito, más en el tiempo de Dios es infinito. Y recordad, que vuestras almas son infinitas”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 15 de enero de 2005
Hora: 01:35 p.m.

Parábola 52

El Tercero, le dice al Segundo:
– “¿Qué miras?”.

El Segundo, le dijo:
– “No sé, te siento temeroso. ¿No te quieres acercar?”.

El Tercero, le respondió:
– “Yo no he hecho nada, ¿qué puedo esconder?”.

El Segundo, le vuelve a decir:
– “¿Qué es lo que te hace sentir temor y no te acercas?”.

Y el Primero, se voltea y los miró con infinito amor, y les dijo:
– “¿No sabéis acaso, que todos vuestros pensamientos, aun los que no queréis pensar, Yo los sé?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, vuelve a decir al Tercero:
– “Sigues temeroso, ¿por qué estás temeroso si hemos caminado tanto con Él?”.

El Tercero, se quedó callado.

El Segundo, se vuelve hacia el Tercero, respira y dice:
– “¿Por qué le temes?, ¿qué has hecho que le tienes tanto temor?, ¿por qué le temes, si hemos aprendido tanto de Él?”.

El Primero, se les quedó mirando con infinito amor, y les dijo:
– “El temor, es una revelación de la conciencia”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le preguntó al Primero:
– “Maestro, ¿cómo se le va a quitar el temor al Tercero?”.

El Maestro, los mira con ternura, y dice:
– “Cuando tenga la conciencia tranquila. Recuerda, hay quien tiene lo que quiere tener”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, más tranquilo, se acerca al Segundo, y le dice:
– “Me voy a acercar a Él, siempre me oye”.

El Primero, se voltea, los mira con infinito amor, y les dice:
– “¿No sabes acaso, que un alma desgarrada, triste y acongojada es la que más amo?”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “Tanto que he caminado con Él y todavía tengo dudas”.

El Segundo, le dice:
– “No se lo vayas a decir, le va a doler”.

El Primero, se volteó, los miró, y les dijo:
– “¿No sabéis acaso, que Yo todo lo veo?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, se voltea al Primero, y le dice:
– “Dime Maestro, si estamos tanto tiempo contigo, ¿por qué de repente sentimos esta necesidad…?”.
– “¿De huir?”.

Avergonzado, bajó los ojos:
– “Digo, algo más o menos”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Creéis acaso, que Yo no he tenido Mis momentos de dolor, de tristeza, de temor? Mas, una cosa si os digo, estáis aprendiendo”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, insistía:
– “Pero, si aprendemos, ¿por qué?”.

El Tercero, le dio un codazo:
– “Ya está bien, déjalo, lo vas a entristecer. Yo lo mortifiqué mucho con mis cosas”.

Y el Segundo, respondió:
– “Tienes razón”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dice al Segundo:
– “Está como sonriendo, ¿lo ves?”.

El Segundo, le dice:
– “Sí, realmente está sonriendo”.
– “Maestro, ¿por qué sonríes?”.

Él se volteó, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Porque habéis comprendido que, aun siendo diferentes, sois iguales”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 09 de enero de 2005
Hora: 09:15 p.m.

Términos, Condiciones y Privacidad:

1. Identificación y Aceptación: El presente documento regula el uso del sitio web puertalcielo.com. Al acceder, el usuario acepta de manera íntegra y sin reservas las condiciones aquí expuestas, conforme a lo establecido en la normativa venezolana vigente sobre comercio electrónico y mensajes de datos.

2. Propiedad Intelectual y Derechos de Autor: De conformidad con la Ley sobre el Derecho de Autor, todo el contenido, obras artísticas, archivos históricos, textos y elementos multimedia alojados en este sitio están protegidos. La titularidad de los derechos morales y patrimoniales corresponde al administrador del sitio o a sus respectivos autores. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa, bajo las sanciones previstas en la ley.

3. Protección de Datos y Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución, se garantiza la protección del honor, vida privada e intimidad de los usuarios. Cualquier dato recolectado será tratado bajo principios de confidencialidad y solo para los fines autorizados por el usuario.

4. Limitación de Responsabilidad: El administrador no garantiza la disponibilidad ininterrumpida del sitio y no se hace responsable por daños derivados de virus o ataques informáticos externos, que puedan realizar algunos usuarios, de acuerdo con los límites establecidos en la Ley Especial contra los Delitos Informáticos.

5. Responsabilidad del Usuario: Al publicar en la sección «Testimonios de fe», el usuario declara ser el autor único y responsable del contenido enviado. La plataforma no suscribe ni se hace responsable por las opiniones, relatos o afirmaciones vertidas por terceros, las cuales son de exclusiva responsabilidad civil y penal de quien las emite.

6. Restricciones de Contenido: Queda terminantemente prohibida la publicación de mensajes que:

Inciten al odio, la violencia, la discriminación o la intolerancia en cualquiera de sus formas.
Contengan lenguaje ofensivo, difamatorio o que atente contra la privacidad y el honor de terceras personas.
Promuevan actividades ilícitas o vulneren derechos de propiedad intelectual.

7. Derecho de Moderación y Retiro: La administración de la web se reserva el derecho de revisar, moderar, editar o eliminar de forma definitiva y sin previo aviso cualquier testimonio que, a su solo criterio, infrinja estas normas o las leyes vigentes en la República Bolivariana de Venezuela.

8. Cesión de Uso: Al enviar un testimonio, el usuario concede a la web una licencia gratuita, no exclusiva y mundial para reproducir y difundir dicho texto dentro del contexto de la plataforma.

9. Jurisdicción y Ley Aplicable: Para cualquier controversia derivada del uso de este sitio web, las partes se someten a la jurisdicción de los tribunales de la República de Venezuela, renunciando a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles.

Política de Privacidad:

1. Compromiso de Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, este sitio web garantiza la protección de la vida privada, intimidad y honor de sus usuarios. Nos comprometemos a no ceder, vender ni compartir sus datos personales con terceros sin consentimiento previo.

2. Datos Recolectados: Solo recopilamos información personal (como nombre o correo electrónico) cuando el usuario la proporciona voluntariamente a través de formularios de contacto o suscripción. Asimismo, se informa que el servidor puede recolectar datos técnicos (cookies) para mejorar la experiencia de navegación, según lo previsto en la Ley sobre Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas.

3. Uso de la Información: La información recolectada se utiliza exclusivamente para:
Responder consultas o mensajes enviados por los usuarios.
Enviar actualizaciones sobre proyectos artísticos o históricos si el usuario se ha suscrito.
Optimizar el rendimiento técnico de la plataforma.
Y para ser publicada en la sección de: «Testimonios de fe».

4. Seguridad de la Información: Aplicamos medidas de seguridad digitales para proteger los datos contra accesos no autorizados, de acuerdo con los estándares de la Ley Especial contra los Delitos Informáticos. El usuario tiene derecho a solicitar la actualización o eliminación de sus datos en cualquier momento escribiendo a nuestro contacto oficial.

5. Consentimiento: Al navegar por este sitio y utilizar sus funciones, usted declara conocer y aceptar nuestra política de tratamiento de datos personales.