PARÁBOLAS DEL AÑO 2012
![]()
Imágenes realizadas en esta sección gracias al apoyo de la IA Gemini
![]()
Imágenes realizadas en esta sección gracias al apoyo de la IA Gemini

El Maestro, sentado sobre una piedra estaba acomodando a su alrededor piedras de diferentes tipos. Habían unas que brillaban, habían esmeraldas, rubíes, pero habían también piedras de caliza, habían piedras formadas por la Naturaleza con muchos años, resistentes, más no eran bonitas.
Algunos Segundos y Primeros se acercaron, y se le quedaron viendo y no decían nada.
El niño, que estaba cerca, se acerca, y le dice:
– “Maestro, ¿qué Estás haciendo?”.
Él se voltea, le sonríe, y le dice:
– “¿Qué crees tú que Estoy haciendo?”.
El niño, se agacha y mira las piedras detenidamente, levanta la cara, y le dice al Maestro:
– “Maestro, ¿por qué brillan estas?”.
– “Porque son piedras preciosas”, le responde el Maestro.
El niño, agarra una de las piedras que habían sacado de una cantera, le dice:
– “¿Y ésta, Maestro?”.
– “¿Tu qué crees?”, le dice el Maestro.
El niño, se queda mirando fijamente a las piedras, y le dice:
– “Creo que esta es la más importante”.
Los Segundos y los Primeros que estaban, se pusieron a reír y se miraban entre ellos diciendo:
– “Este niño no sabe nada”.
El Maestro, le pregunta:
– “¿Por qué crees tú, que es la más importante?”.
– “Porque estas que brillan son muy lindas, pero solo se usan en adornos, en collares, en pulseras. Pero estas, se usan para construir las casas donde nos protegemos del calor, de la lluvia y del frío”.
Todos se quedaron estupefactos, el Maestro los miró y ellos bajaron la mirada, tomó al niño de la mano, y le dijo:
– “Tienes razón, vente sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 17 de diciembre de 2012
Hora: 11:51 p.m.

El Maestro, sentado en una piedra, ha caminado mucho y estaba cansado, y se volteó y vio al niño que correteaba detrás de una linda mariposa. El niño, abrió las manos, vio la mariposa entre las suyas, la contemplaba con ojos curiosos.
El Maestro, se le queda viendo, Él fue a ver que iba a hacer el niño. Y el niño, se acercó suavemente a unas matas que estaban en el camino y posó a la mariposa en una de ellas.
El Maestro, alzó los ojos y dijo:
– “Gracias, Padre, porque hay muchos como él”.
Y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, martes 04 de diciembre de 2012
Hora: 04:42 a.m.

El Maestro, venía caminando pensativo, le habían dicho muchas cosas, las había oído serenamente. Mas, Él sabía cuál era Su destino.
Y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, martes 20 de noviembre de 2012
Hora: 05:21 a.m.

El Maestro, estaba sentado en la piedra.
El niño se le acerca, le hala la túnica, y le dice:
– “Maestro, ¿a Ti como que Te gusta mucho esa piedra?”.
El Maestro, se le queda viendo, y le dice:
– “¿Por qué?”.
– “Porque siempre Te sientas en la misma piedra”.
El Maestro, que miraba a lo lejos el humo que salía de algunas casas que se quemaban y oía el ruido que hacían las máquinas tan pesadas, no le responde nada al niño.
El niño, estaba impaciente:
– “Maestro, ¿por qué Te gusta tanto esa piedra?”.
El Maestro, estaba tan entregado a una conversación que tenía con su Padre, que casi no oía lo que el niño le decía.
El niño, se impacienta nuevamente y le hala la túnica:
– “¡Maestro!, ¡Maestro!, ¿por qué Te gusta tanto sentarte en esa piedra?”.
El Maestro, por fin se voltea, y le dice:
– “¿No vistes hijo, que hemos caminado en círculo y es la única que hay?”.
El niño, se sorprende y se le queda viendo con su carita muy sorprendida.
– “Maestro, ¿hemos caminado en círculo?”.
– “Así es, hemos caminado en círculo”.
– “¡Maestro!”, dice el niño, porque la palabra círculo le sonó como algo sobrecogedor. “¿Y eso es malo?”.
El Maestro, enjuaga una lágrima, y le dice:
– “Hay que encontrar la salida, la salida está. Vente, párate, sigamos caminando vamos a buscarla”.
Y siguieron caminando…
![]()
El niño, agarró una piedra de caliza, se devuelve y raya la piedra donde se sentaba el Maestro.
El Maestro, lo ve y se queda callado.
Un Segundo y un Tercero que estaban detrás, le dicen al niño:
– “¿Por qué rayaste la piedra?”.
El niño, le dice:
– “Para saber, que por aquí habíamos pasado y no caminar en círculo”.
El Maestro, le toma la mano con infinito amor, y le dice:
– “Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de octubre de 2012
Hora: 4:15 p.m.

Estaban dispersos, muchos Unos, muchos Dos, muchos Tres, estaban dispersos. No entendían nada, no comprendían nada. Se iban para allá, se iban para acá y veían al Maestro a lo lejos, como que estaba lejos, parecía que estaba muy lejos y caminaban para un lado y caminaban para otro y no entendían nada, y no entendían nada.
El Maestro, los miraba desde donde estaba y tenía paciencia, y esperaba. Pero de repente, siente que le halan la túnica:
– “¡Maestro, Maestro!”, le dice el niño. “¿Qué les pasa?, ¿por qué van de un lado para otro?”.
El Maestro, se voltea, le acaricia la cabeza al niño, y le dice:
– “Porque les falta caminar junto a Mi”.
– “¡Pero Maestro!”, le dice el niño. “¡Si caminamos siempre Contigo!”.
– “No siempre, no siempre caminan Conmigo”.
– “¡Ay, Maestro!”, le dice el niño. “Si yo los veo”.
El Maestro, le vuelve a hacer cariño en la cabeza, y le dice:
– “Pero Yo no lo siento. Vente sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Todos esos Dos, Tres y Unos que estaban dispersos ven que el Maestro se aleja agarrando de la mano al niño y se quedan unos a otros mirándose.
– “¿Será que nos va a abandonar?”.
En eso el niño se voltea, y les dice:
– “¿No van a caminar junto al Maestro? Vengan, sigamos caminando”.
Todos se quedaron sorprendidos, se miraron unos a otros, bajaron la cabeza y silenciosamente se fueron caminando junto al Maestro, avergonzados, apenados.
El Maestro, llega a una orilla donde había una piedra y se sienta. Ve que están todos inquietos y que se sientan a Su alrededor. Y les dice:
– “¿Qué os preocupa tanto? ¿No sabéis acaso, que cada cosa tiene su tiempo?”.
Se paró, se volteó, y les dijo:
– “Sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
El Maestro, se voltea y se acerca a un Segundo y a un Tercero, se le queda mirando a los ojos.
Ellos bajan la mirada. El Maestro le levanta a un Segundo el rostro, y les dice:
– “No bajen la mirada”.
– “Maestro, ¿Te fallamos?”.
El Maestro, les dice:
– “Debéis recordar, que Yo he tenido mis horas de angustia, que Estuve 40 días y 40 noches”.
– “Pero Maestro”, le dicen tanto el Segundo como el Tercero:
– “Hemos caminado tanto Contigo y todavía no hemos aprendido”.
El niño, se acerca y se queda callado. No dijo nada.
El Maestro, les dice:
– “Cada hora, cada instante hay un aprendizaje, a veces doloroso, a veces alegre, más siempre hay un aprendizaje, lo importante es que sigamos juntos, que caminemos juntos, esto es lo importante porque ustedes saben, vosotros sabéis que al final del camino, Mi Padre nos espera, así que sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 13 de octubre de 2012
Hora: 03:15 p.m.

El Maestro, iba caminando, se sentía un poco cansado. En eso ve a un anciano, que estaba sentado y lo saludó.
El niño, le hala la túnica, y le dice:
– “Maestro, ¿yo seré como ese anciano cuando crezca?”.
El Maestro, le hace cariño por la cabeza con mucha suavidad, y le dice:
– “Recuerda esto, hijo Mío, en él, hay sabiduría y eso se adquiere con el amor y con el tiempo. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Y el niño, que era un poquito inquieto, le dice:
– “Pero bueno, Maestro, si no llego a viejo no voy a ser sabio, no voy a tener sabiduría”.
El Maestro, se sonríe, se le queda viendo, y le dice:
– “Ven, siéntate en Mi regazo, mira esos árboles”.
El niño, se le queda viendo a los árboles. Había uno frondoso, alto, fuerte; había uno no tan alto, pero también frondoso y había una que estaba comenzando a crecer.
El Maestro, le dice:
– “¿Cuál de esos tres eres tú?”.
El niño, en caramente, le dice:
– “Pues, el alto y frondoso, Maestro”.
El Maestro, le dice:
– “Ahí tienes la respuesta. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 06 de agosto de 2012
Hora: 05:35 p.m.

El Maestro, caminaba con muchos Primeros, Segundos y Terceros. Y pasa por un pueblo, va por el medio, por un lado. Algunas casas se veían destruidas, algunos comercios se veían saqueados, en algunas ventanas alguien se asomaba con discreción para no ser visto. Y pasó caminando. Todos se quedaron silenciosos.
– “Maestro”, le dice un Segundo, “¿No vas a hacer nada?”.
El Maestro, se voltea, y le dice:
– “¿Qué quieres que haga?”.
– “Tenemos que recoger todos estos pedazos”.
El Maestro, se le queda viendo, y le dice:
– “Sigamos caminando…”.
El Segundo, no entendía nada, cómo iban a seguir caminando si había tanto destrozo y tanto quehacer ahí, no entendía nada.
El niño, se le queda viendo a la cara al Segundo, y hace un gesto como diciendo:
– “Ay, otra vez”, sale corriendo donde el Maestro, y le dice:
-“Maestro, no nos toca a nosotros recoger los pedazos”.
Y el Maestro, le dice:
– “Así es”.
El niño, sigue caminando al lado del Maestro y le hala la túnica:
-“Maestro, ¿porque son ellos los que tienen que recoger los pedazos?”.
El Maestro, con infinito amor le toca la cabeza y le dice:
-“Porque mientras ellos no entiendan, que no deben haber pedazos, tendremos que seguir caminando”.
Y siguieron caminando…
Cargó al niño, lo abrazó y siguieron caminando…
El Segundo, seguía dudoso, y decía:
– “¿Pero no es que tenemos que ayudar?, ¿no es que tenemos que hacer?, ¿no es que tenemos que dar? No entiendo”.
Y ya a la salida del pueblo, llegando al nacimiento de un rio, donde habían muchos árboles frutales, llegó un Segundo de repente, se voltea y mira hacia el pueblo, y ve que la gente que estaba asomada en las ventanas, ocultas así en las ventanas, estaban saliendo, y estaban recogiendo los pedazos.
El Maestro, que todo lo ve, lo deja quieto y pasan las horas, mas, el Segundo seguía sin entender porque era medio bruto o estaba confundido hasta que al fin ya cuando el Maestro se disponía a descansar, había caminado tanto, se le acerca, y le dice:
– “Maestro, ¿no teníamos nosotros que ayudarlos a ellos a recoger los pedazos?”.
El Maestro, lo mira con infinito amor, y les dice:
-“Nosotros teníamos que enseñarles a que no deben tirar los pedazos”.
El niño, se acerca al Segundo, y le dice:
– “¡Pero si ya te lo dijo!, ¿cómo que no lo entendiste?”.
El Segundo, avergonzado, baja la cabeza y el Maestro se le acerca y lo abraza, y le dice:
-“No son solo palabras las que decimos, son huellas que dejamos en el camino y esas huellas van haciendo su fruto. Y debéis recordar, que por su fruto lo reconoceréis. Y una cosa os digo a todos los que estáis aquí caminando a Mi lado, la próxima vez que pasemos por este pueblo, que han vivido tantos temores y angustias, seremos bien recibidos. Vamos, descansemos porque mañana debemos seguir caminando”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 20 de julio de 2012
Hora: 10:30 a.m.

El Maestro, venia caminando por las calles vacías; la gente se había ido. Los que lo seguían, los Primeros, los Segundos, miraban asombrados las calles vacías, mas, seguían al Maestro. Se decían a sí mismos:
– “Si el Maestro pasa por ahí, nosotros los seguimos”.
Mas el niño, viendo que no habían niños, que no había nadie, sale corriendo donde Está el Maestro, le hala la túnica, y le dice:
– “Maestro, ¿y dónde está la gente?”.
El Maestro, le pasa la mano por la cabeza con mucha dulzura, con mucha ternura, y se le queda viendo, como pensando: “¿Qué le digo?”.
El niño, se impacienta, y le dice:
– “¡Maestro, Maestro!, ¿dónde está la gente?”.
El Maestro, le vuelve a pasar la mano por la cabeza con infinita dulzura. Ya los Segundos, los Terceros se habían acercado; los Cuartos, los Quintos, ya habían muchos alrededor del Maestro.
El Maestro, se les queda viendo a todos, le vuelve hacer cariño al niño, y le dice:
– “Se fueron”.
El niño, le dice:
-” Ya lo sé, Maestro, pero ¿para dónde?”.
El Maestro, le vuelve a hacer cariño al niño en la cabeza:
– “Buscando su destino”.
El niño, se queda pensativo agarrado de la mano del Maestro, y le dice:
– “¿Maestro y no es lo que nosotros estamos haciendo?”.
El Maestro, se sonríe, y le dice:
– “Vente, sigamos caminando” …
Habían Segundos y Terceros, que murmuraban entre ellos, y se decían:
– “¿Por qué Él le responde todo al niño?”.
Y un Segundo, dice:
– “Sera que le causa gracia”.
Pero un Primero, que se había acercado mucho al Maestro, se voltea, y les dice:
– “Porque él no tiene temor de decir lo que piensa, porque él es un alma pura y dice lo que siente, y en cambio nosotros, arrastramos nuestras miserias y nuestros miedos”.
El Maestro, que lo oye, porque el Maestro todo lo oye, se voltea, y les dice:
– “Por eso están caminando Conmigo. Vengan sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 28 de junio de 2012
Hora: 07:55 p.m.

El Maestro, estaba sentado sobre una piedra y veía a lo lejos al pueblo. Y observaba callado que unos corrían, que otros lloraban y muchos celebraban.
Uno de los Segundos se le acerca, y le dice:
– “Maestro, ¿qué es lo que ves?”.
El Maestro, no contesta, seguía observando. Casi no oyó la pregunta.
El Segundo, que era insistente, le dice:
– “¡Maestro!, ¿qué es lo que ves?”.
El Maestro, se voltea con los ojos llorosos, y les dice:
– “Es que no han caminado Conmigo, cuánto les falta por aprender. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
El niño, que estaba correteando por ahí, se acerca al Maestro y le hala la túnica, le dice:
– “Maestro, ¿y entonces?, yo tengo mucho tiempo caminando Contigo, a mí me duelen los pies”.
El Maestro, lo levanta, le acaricia la cara, y le dice:
– “Mejor es que te duelan los pies y no el alma. Vente, sigamos caminando”…
El niño, se quedó como sorprendido, pues él veía los fuegos artificiales y él veía la alegría, no entendía.
Volvió otra vez donde el Maestro y le volvió a halar la túnica, y le dice:
– “¡Maestro, Maestro, Maestro!, pero ¿cómo les va a doler el alma si están celebrando?”.
El Maestro, lo carga, le vuelve a hacer cariño, y le dice:
– “Ven Conmigo futuro, que ayudarás. Sigue caminando a Mi lado”.
El niño, se sorprende, y le dice:
– “¿Futuro? ¡Yo no me llamo futuro!”.
El Maestro, sonríe:
– “Lo eres, y como tú, hay muchos”.
– “Pero Maestro, yo Te pregunté fue por el dolor del alma”.
El Maestro, suspira, lo carga, lo abraza, y le dice:
– “Es que se Me olvidó, que eres un niño. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 13 de junio de 2012
Hora: 09:10 a.m.

El Maestro, venía caminando con un grupo, que no hacía mucho se le había incorporado; habían muchos Segundos, Terceros, Cuartos, y Quintos. Mas, el niño que siempre caminaba con Él en ese momento no lo veía por ninguna parte. Y estaba pasando por el bosque, no era propiamente un bosque, era un sembradío, eran fuertes y grandes las matas de olivo, mas, seguían ahí, las dos que estaban secas.
El Maestro, se voltea y sabiendo que era un grupo nuevo, le pregunta, a los que estaban a Su lado:
– “¿Qué es lo que ven ahí?”.
Uno de ellos se queda viendo con detenimiento, el otro caminaba al lado de los árboles y el que miraba con detenimiento, le dice:
– “Este árbol está seco, y este otro, también”.
El otro le dio la misma respuesta, el Maestro se queda callado, pensativo y en eso se acerca uno que estaba rezagado, y el Maestro se le queda viendo:
– “¿Y que ves ahí?”.
– “Unos árboles repletos, hermosos, con una buena cosecha”.
El Maestro, le dice:
– “Ponte aquí, a Mi lado”.
Se acercaba a otro y le pregunta:
– “¿Qué es lo que ves ahí?”.
Ese otro mira a los árboles, y le dice:
– “Hay unos árboles muy hermosos, mas, hay dos secos entre ellos”.
El Maestro, sonríe, lo agarra y le pone, le dice que se sentara justamente al lado del que había mandado a sentar. Y así fue preguntando. La gran mayoría decía, que había dos árboles secos; el Maestro, los colocaba hacia el otro lado, hasta que por fin uno que era un poco inquieto le pregunta:
– “Bueno Maestro, ¿y a qué se debe esto?, ¿qué quieres Tu saber?, ¿por qué las preguntas, y no nos das respuesta?”.
El Maestro, les dice a todos que hagan un círculo, alrededor de Él, y les dice:
– “A los que vieron los árboles secos, ustedes vieron solamente los árboles secos, no pudieron ver, a los que estaban florecidos, llenos de frutos a su lado”.
Ellos sorprendidos, se voltearon y vieron que en efecto habían unos árboles frondosos, hermosos, florecidos. Todos se quedaron callados.
El Maestro, les dijo:
– “No se os preocupéis, pronto, aprenderán a ver, a los árboles floridos. Vamos, sigamos caminando”.
Siguieron caminando…

– “Maestro”, le dice uno. “Mira este árbol, ¿se está secando?”.
El Maestro, toca el árbol y el árbol florece.
– “Maestro, ¿qué hiciste?”.
Él le responde con infinito amor:
– “Saqué a relucir lo que no ves, la hermosa vida que circula, por sus ramas, su follaje hermoso, frondoso”.
– “Maestro, pero si se estaba secando”.
El Maestro, le respondió:
– “No, no se estaba secando, eras tú quien lo veía seco. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo 27 de mayo de 2012
Hora: 02:23 a.m.

Maestro, estaba pensativo, caminaba, sin ver a su alrededor, tenía pensamientos confusos en la cabeza, expiraba uno, inhalaba otro; había que algunos tenían, que tomar decisiones fuertes, que cambiarían su vida, los miró con admiración, porque vio que algunos estaban rezagados.
Un joven, se acerca:
– “Maestro, ¿crees que valga la pena lo que estamos haciendo?”.
Entonces se lo lleva, y le dice, y lo ve a los ojos:
– “Observa las nubes como se desplazan, mira las montañas brillantes; tú eres la obra de Mi Padre, infinito”.
Caminando, y se acercaron a una flor, donde un colibrí la estaba chupando, hermoso, con sus colores brillantes al Sol. Le dice al joven:
– “¿Tú crees que esto vale la pena?”.
El joven, le dice:
– “Sí, sé que sí, pero mira a un lado del camino, mira lo que está pasando”.
Y habían unos huesos de animales, que los habían cazado y los habían maltratado, para quitarles, sus osamentas, ni si quiera era para comer.
El joven, le dice:
– “¿Y esto Maestro, por qué sucede esto?”.
El Maestro, le dice:
– “Son los que no caminan a Mi lado, no saben ver al colibrí en la flor; pobre de ellos, arrastrarán sus culpas”.
El joven, seguía desconcertado, y le dice:
– “¿Y Tu Misericordia? me hablaste de Tu Misericordia”.
El Maestro, le dice:
– “Más ellos necesitan creer realmente. Sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, jueves 26 de abril de 2012
Hora: 08:26 a.m.

– “Maestro”, le pregunta un Segundo. “¿Cuándo vamos a crecer?, hace tanto que distes Tu palabra”.
El Maestro, se le queda mirando y una gran melancolía lo invadió.
– “¿Qué me dices, Maestro?”.
El Maestro, se queda pensativo y ve a lo lejos, mas no veía nada, nada había que ver. Se volvió más melancólico.
– “Maestro, Te hablé. Dame una respuesta que cambié mi corazón y serene mis angustias”.
El Maestro, se voltea y con infinito amor, le dice:
– “Debemos caminar más”.
– “Maestro, pero si hemos caminado tanto”.
Y el Maestro, se voltea, y le dice:
– “Tanto es lo que nos falta por caminar. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado 14 de abril de 2012
Hora: 03:01 a.m.

El Maestro, veía sentado en una piedra, en lo alto de la montaña, que no era muy alta, una colina, y veía a todos sus discípulos que estaban descansando, ya dormidos, y pensaba:
– “¿Los Estaré formando bien?”.
Y en eso, oyó la voz del Padre, que le decía:
– “Las enseñanzas las das, mas, cada quien es libre para entenderlas y aceptarlas”.
El Maestro, se queda pensativo, y le responde:
– “Libres, qué regalo tan grande, Padre Mío”.
Y oye la voz de su Padre, que le dice:
– “Mas, pasará mucho tiempo para que el hombre aprenda a manejar esa libertad y será gracias a Ti, que la van a lograr”.
El Maestro, se paró, bajó la colina hacia donde estaban los discípulos que ya se estaban despertando, y les dijo:
– “Vamos, sigamos caminando, que hay mucho que hacer”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado 24 de marzo de 2012
Hora: 01:18 a.m.

El Maestro, se separó del grupo y bajó a la ciudad, caminaba entre la gente, estaban absortos en sus trabajos, preocupados en que tenían que llegar a tiempo, llegar a tiempo, ¿a dónde?
Y no lo veían, pasaban al lado, lo cruzaban, iban caminando y no lo veían. De Su rostro cayó una lágrima y no lo vieron. Caminaba por las calles, todos buscaban algo, querían algo, trotaban, caminaban y no lo veían.
El Maestro, llega a la plaza y ve venir a un niño que jugaba con su perro. Al pasar frente a Él, el perro se echa a sus Pies y se queda inmóvil. Llega un pajarito y se posa en el banco. Y luego llega otro. Y el perro seguía echado.
El niño, le decía:
– “¡Párate!, ¡muévete!”, sorprendido de que no le hiciera caso. “Maestro, cómo es que no camina, sigue echado. Vamos, vamos, sigamos con el Maestro”.
El Maestro, le sonríe, le pasa la mano por la cabeza, y le dice:
– “Pronto estarás a mi lado”.
Tomó al niño de las manos y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 17 de febrero de 2012
Hora: 09:18 a.m.

El Maestro, se levanta y silenciosamente baja al pueblo, y busca la casa donde lo alaban, y entra silencioso, se acerca al altar. Le dice:
– “¿Padre, es que acaso no fue suficiente?”.
Pone las manos en la cabeza y llora, viendo todo en Su mente, desfilan todos los dolores que están pasando y vuelve a decirle:
– “¿Padre, es que no fue suficiente?”.
Una voz, le responde:
– “Tú Eres Mi Hijo Amado, el Elegido. Ten paciencia, el tiempo se hace largo, mas es corto. El ejército de amor, de comprensión…”.
Él se quedó pensativo, se levanta y sale, se encuentra al niño en la puerta, y le dice:
– “Maestro, ¿Estabas llorando?”.
El Maestro, se le queda viendo y se queda callado, y el niño le dice:
– “No llores, yo estoy aquí y mira todos aquellos amiguitos míos que están jugando, también están aquí”.
El Maestro, le dice:
– “Esa es Mi alegría, sigamos caminando…”.
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, jueves 02 de febrero de 2012
Hora: 01:36 a.m.

El Maestro, se había alejado mucho caminando y se acercó a un pueblo, era un pueblo pequeño, de pocos habitantes. Había un pozo donde todas las casas cercanas, se iban y se servían agua en las tinajas. A Él le extraño, que la gente se ocultara, la gente no salía y decidido tocó la puerta: ¡PO, PO!
La puerta se abrió suavemente y el rostro se asoma, y le pregunta:
– “¿Qué quiere?”.
El Maestro, con infinita paciencia, le dice:
– “¿Quiero saber por qué ustedes tienen todo cerrado?, ¿qué pasa?”.
– “Es que no queremos perder lo que tenemos, no queremos salir”.
El Maestro, se les queda viendo, y les dice:
– “Ay, de ustedes, que cuidan tanto lo que tienen y dejan pasar lo que van a tener. Y os digo, si saléis a caminar Conmigo, pronto estaremos juntos en el Reino de Mí Padre”.
El señor, la señora, que estaba, que estaban en cuclillas, abre viendo en Él una luz especial, y le dice:
– “Pero si Eres el Maestro, que de tanto hemos oído hablar”.
El Maestro, se les queda viendo, y le dice:
– “Pues no será mucho lo que han oído, pues sus miedos los mueve. Los invito a que caminéis a Mí lado para que seáis libres toda la Eternidad”.
Y salieron y siguieron caminando junto a Él…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, miércoles 25 de enero de 2012
Hora: 12:27 a.m.

El Maestro, vio que estaban todos dormidos, era el amanecer, y vio que más abajo de las colinas, donde están los viñedos, donde los pastores caminan silenciosos, dispuestos al nuevo día de trabajo. Decidió bajar, quería mezclarse con Su pueblo, quería Estar entre todos, sentir sus necesidades y ayudarlos, entender su lenguaje.
La gente se levantaba temprano, ya que se acostaban muy temprano de noche; y caminó en las casas y caminó en las calles; y se recreaba con lo que veía, gente sencilla, gente trabajando, gente haciendo.
Se detuvo un momento para sentarse debajo de un árbol, estaba algo cansado.
En eso, se le acerca un niño, y le dice:
– “¿Quién eres Tú, eres nuevo por aquí?”.
El Maestro, sonríe:
– “Sí, soy nuevo por aquí, pero Me voy a quedar por toda la Eternidad”.
El niño, que no entiende, va corriendo donde su papá, y le dice:
– “Papá, allí hay un señor que está sentado debajo del árbol, y yo le pregunté, que era nuevo por aquí, y me respondió: “Soy nuevo por aquí, pero Me quedare por toda la Eternidad”.
El padre, sorprendido con la respuesta del forastero, se acerca, y a medida que se acerca, no puede creer lo que sus ojos ven, era el Maestro al que había visto hablar, en las colinas, y arrodillándose frente a Él, inclinando la cabeza, le dice:
– “Maestro, Maestro”, no le salían las palabras.
El Maestro, le pone la mano en el hombro, y le dice:
– “¡Qué hermoso hijo tienes!”.
– “Maestro, ¿yo también estaré contigo por toda la Eternidad?”.
El Maestro, se levanta, y le dice:
– “Así será. Me voy, debo seguir caminando”.
Y siguió caminando…
El niño, se acerca al padre, y le dice:
– “¿Por qué te le arrodillaste, ante Él?”.
El padre, abraza al niño, y le dice:
– “Tuviste la dicha de conocerlo, tuviste la dicha de hablarle, me puso la mano en el hombro”.
El niño, no entendía, y se queda mirando, aquel hombre que se alejaba caminando, y le dice:
– “Pero papá, parece igual, que nosotros”.
El padre, le dice al niño:
– “Tu lo has dicho, parece, pero no lo es, y pronto vas a caminar junto a Él. Vente”, le dijo. “Sigamos caminando”.
Y se fueron caminando…
El Maestro, decide caminar más tiempo entre los pueblos y las ciudades. Le mandó avisar a sus seguidores que se quedaran quietos, que Él Estaba bien; quería compartir la vida cotidiana, quería sentir el olor de la hogaza del pan cuando era cocinado, cuando el queso de la cabra…
Extasiado, contemplaba todo, las mujeres cargando sobre sus cabezas el agua que sacaban de los pozos.
En eso, vio venir un hombre, que montaba en un caballo brioso, que lo quería tumbar, era un caballo joven, impetuoso, muy impetuoso. Mas, el joven se aferraba a él. El Maestro, extiende Su mano, y el caballo se acerca sumiso donde Esta Él, y le pone el hocico en la mano; el Maestro, le acaricia la cara al caballo, tenía una mancha blanca preciosa.
El jinete asombrado, le dice:
– “¿Quién eres Tú, un domador de caballo?”.
Levanta la mirada y le dice, mirándolo con mucho amor a los ojos:
– “No, Soy un dominador de hombres”.
Y siguió caminando…
El jinete, se baja del caballo, y se acerca:
– “¿Cómo que un dominador de hombres?; por ahí hay uno diciendo, hablando de libertad, de que hay un solo Dios, de Misericordia, y Tú me vienes a decir, que eres un dominador de hombres”.
El Maestro, se voltea, y lo mira, y le dice:
– “Dominio, con sabiduría; dominio, con amor; dominio, con generosidad, desprendimiento”.
El jinete, le dice:
– “Pero eso no es dominar”.
El Maestro, le dice:
– “¿Tu no viste que acaso, que yo le hice cariño, y él se quedo dócil?”.
– “Es cierto”, le dice el jinete.
– “Domínalo con amor, es un brioso, es un gran caballo, es una hermosa creación”.
El jinete, sorprendido, le dice:
– “¿Creación?”.
El Maestro, le extiende las manos, y le dice:
– “Todo lo que está aquí ha sido creado por Mi Padre”.
En eso el jinete lo reconoce, y le dice:
– “¡Maestro, Estás aquí!”.
El Maestro, le pone la mano en la cabeza ya que el jinete se había arrodillado con una silla, con una rodilla, sujetando la silla del caballo, y le dice:
– “Siempre Estoy, solo tienes que invocarme y llamarme, que siempre Estoy”.
Y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, domingo 15 de enero de 2012
Hora: 01:42 a.m.

El Maestro, venía caminando, no tenía mucha gente a su alrededor, de hecho, se separó, y siguió caminando, y llegó a un sitio donde había mucha gente reunida, y unos hablaban y otros hablaban; el Maestro, se sienta.
Y se oyen, se oyen las voces de los que hablaban, más ninguno se oía, todos gritaban, nadie se entendía.
El Maestro, menea la cabeza, se levanta, y sigue caminando…
– “¡Ay, Padre!”, exclama mirando al cielo. “Tócalos con el Espíritu Santo, para que se vuelvan, envueltos en su sabiduría. ¡Ay, Padre!, cuánto debo caminar todavía. Mas, una cosa Te digo, seguiré caminando”.
Y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado 14 de enero de 2012
Hora: 02:49 a.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve, que me embriaga!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas a mí!
¡Oh, Luz Radiante, que llegas!
¡Madre, Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, protégeme… Protégeme! Necesito vencerlo.
¡Madre!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, llegaste a mí!
“¿Creísteis acaso, que te iba a dejar sola?”.
(Rosaura)
¿Por qué tengo, que ver tantas cosas tan terribles, si no puedo hacer nada para cambiarlas?
¿Por qué tengo, que presenciar la oscuridad tan cerca, y en Tú casa?
“Pero lo venciste, pudiste con él”.
(Rosaura)
Pero se fue, sigue en él.
“Ya os lo dije, sólo con la oración, sólo con la oración”.
(Rosaura)
Tanta ira acumulada, tanto odio.
“Es una infeliz criatura. Debéis rezar por ella, cada vez que rezáis una oración algo hermoso sucede en alguna parte”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, fue una sensación tan extraña, me golpeó de repente.
“Cuando bajaste tus defensas, te dejaste llevar por tus sentimientos”.
(Rosaura)
Pero, Tú dijiste, que pusiera una mano en mí corazón y actuara.
“También te dije, que tenías que ser precavida, muy precavida”.
(Rosaura)
¿Y cómo hago para diferenciar una cosa de la otra?
“Tú estabas consciente, muy consciente de lo que había hoy ahí. Más de uno lo sintió”.
(Rosaura)
¿Y eso es malo?
“No, esa es la manera de combatirlo, con la oración, sólo con la oración. Él va a usar sus artimañas, se va a presentar desvalido, triste, acongojado. Mas, tú siempre le verás su verdadero rostro y el día, que esté limpio lo vas a notar”.
(Rosaura)
Te amo, Madre.
“Yo también. Los bendigo a todos. ¿Creéis acaso, que porque no Me presento más a menudo no Estoy siempre ahí? Siempre Estoy. Esta mañana te sentías tan desolada, ¿y vistes, todas las cosas hermosas que pasaron en el día?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡realmente fue bello!, ¡tantos testimonios! ¡Qué lindo día!
“Por eso es que el ataque fue muy fuerte. El ataque fue sumamente fuerte”.
(Rosaura)
Pero, ¿cómo puede entrar a Tú Casa?
“Y a la de Mí Padre, y donde Mí Hijo se hace presente, y ha sido así por los siglos. Mas, no va a poder, su tiempo se acaba, su tiempo termina”.
(Rosaura)
¿Y cuántas almas, más va a utilizar?
“Todas las que el considere necesarias. Mas, cada día que pasa os hacéis más fuertes con la oración, con la paz”.
(Rosaura)
Bendíceme, Madre.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 02 enero de 2004
Hora: 09:30 p.m.
Estoy postrada a Tus pies.
Gloria a Ti mí Señor.
Iré a Tú encuentro
con la paz que me da Tu voz
y recurriré a Ti en mis momentos de dolor
y Tú, solamente Tú, me bañarás con Tú luz.
Que así sea. Amén.
“Ya os lo dije, debéis estar preparados para los momentos difíciles”.
(Rosaura)
¡Madre!
“Debéis acordaros de vuestros hermanos, extenderles la mano, compartir lo que tenéis”.
(Rosaura)
¡Madre, va a escasear la comida, no va a haber comida!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás ya aquí!
¡Uhm!… ¡Lo sé!
-Rosaura, inhala aire profundamente-
“Ese al que estáis limpiando, al que Yo recibiré cuando esté limpio, carga encima su miseria. Y recordad, que anda agazapado y se vale de las miserias, no permitáis que os perturbe. ¿No sabéis acaso, que él está siempre en la oscuridad esperando? ¡Cual infeliz criatura, que lo carga a cuestas!
Ya os lo He dicho, debéis tener precaución. Y así como una vez os lo dije, os lo vuelvo a decir, lo recibiré limpio porque vosotros lo estáis limpiando”.
-Rosaura, inhala aire profundamente-
(Rosaura)
¿Qué tengo que hacer?, ¿qué tengo que hacer? Yo le veo eso tan feo que tiene encima, se lo veo en sus ojos, en su olor, pero también, de repente, le veo en sus ojos miedo, tristeza, abandono, ¿cómo podemos ayudarlo?
“Con oración, sólo con la oración”.
(Rosaura)
Sí, pero él tiene que comer, y tiene que vestirse, y todo eso.
¿Seguimos haciendo lo que estamos haciendo?
“Deja que tú corazón te guíe. Mas, necesita mucha, mucha oración. Tienes el don de poder ver, se te ha dado a ti y a otros como a Mirna, y cuando veas que está presente ahuyéntalo”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, Tú dices las cosas de una manera tan hermosa, todo se hace tan fácil.
¿Qué es lo que pasa, que está viniendo poca gente a rezar? ¿Es que ya no se encuentran a gusto?, ¿qué es lo que está sucediendo? ¡A mí eso me preocupa, me entristece!, yo quisiera que cada vez sean más y más y más.
“Amada hija, son como las olas del mar, de repente, están arriba y de repente, bajan, y suavemente se esparcen. Muchos vienen porque tienen necesidades de amor, de salud, material”.
(Rosaura)
¡Yo eso lo entiendo, yo lo comprendo!, pero entonces, me parece, que después que consiguen lo que quieren se retiran, nunca tienen tiempo, siempre algo tienen que hacer.
“Quizás tú no los ves rezando ahí, mas, siempre tienes la casa llena, no es así tampoco como tú dices, los demás, lo están haciendo en sus hogares. Yo te puedo asegurar, que esa semilla que esparcisteis ha dado frutos, muchos frutos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre perdóname!, creo que he sido un poco vanidosa… Perdóname de verdad, como que siempre hago las cosas mal. Busco, busco y busco, y no encuentro.
¡Fíjate lo que ha pasado en estos días, esas pérdidas!
“Se ha perdido lo que se ha querido perder, se ha perdido lo que se tenía que perder”.
(Rosaura)
¿Tú crees?, ¡a mí no me parece, porque eso es esfuerzo, trabajo!… A mí no me parece.
“En efecto, es esfuerzo, es trabajo, pero la persona piensa, analiza, busca en su interior y crece, y eso que perdió se le multiplica mil veces o ¿es acaso, que no te has dado cuenta, que nunca le está faltando nada?”.
(Rosaura)
¡Ay, sí, es verdad!, es correcto, gracias a Dios y gracias a Ti. -Rosaura, sonríe-
Se los diré… lo haré… Yo también, Te amo mucho Madre, bendíceme.
-Rosaura, inhala aire profundamente, abre los ojos y pide agua-
(Diana)
¿Qué te dijo la Virgen?
(Rosaura)
Aun perdiendo se gana, lo que hay que ganar.
Que vienen los momentos difíciles, que tenemos que estar preparados, que no olvidemos sus mensajes, que los analicemos, que en ellos está todo. Y no me dijo más nada.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de diciembre de 2003
Hora: 11:30 a.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Madre, Madre!… ¿Qué ha sucedido?
¿Por qué tanto dolor?… ¡Madre, Madre!, ¿por qué tanto dolor?
¿Y cuándo será?, ¿y cuándo será?
¡Madre, Madre!, ¡cobíjanos en Tú abrazo!, ¡envuélvenos en Tú manto!
¡Madre, Madre!
-Rosaura, inhala aire profundamente-
”Así como os doy el Rosario, así os envuelvo en Mí Manto. Mis amadas hijas, no permitáis, que los sucesos venideros os llenen de congoja. No permitáis, que vuestras debilidades os dominen. Debéis tener en cuenta, que os hemos estado forjando día a día, paso a paso”.
(Rosaura)
¡Uhm… Madre! Veo tantas cosas. Unas las veo sin ver, otras las veo viendo y otras las veo sintiendo, y eso me perturba mucho.
“¿Y piensas acaso, que te van a dejar de perturbar?”.
(Rosaura)
Bueno, sería lo correcto, ¿verdad?, porque uno… y entonces, ¿cómo es esto del crecimiento? No sé, yo cada día sufro más. Estaba tan angustiada ayer, que creía que no venía, después de las palabras tan difíciles que le dije, de que olía mal, de que tenía que bañarse.
“Pero él fue, llegó y llegó limpio y se va a ir limpio, y lo voy a recibir limpio, porque él se está limpiando, lo están ayudando a limpiarse, eso va más allá del tiempo. Ese amor que sientes por él, va más allá del tiempo”.
(Rosaura)
Madre, estoy un poco desconcertada, a veces Tú lenguaje me parece tan profundo.
Me parece, que hiero a las personas que amo… No sé, no debería, ¿verdad? Aunque ellas me agredan.
Madre, ¿qué debo hacer?
“Lo que haces, poco a poco, muy poco a poco, lo que haces, todo está en armonía con el tiempo Divino y ellos y ellas en su momento lo van a entender. Pero, primero tienes tú que dar el ejemplo. Eres Mi hija amada”.
(Rosaura)
¡Madre, perdóname! ¡Perdóname! A veces, siento la necesidad como de correr y corre y correr, pero siempre Estás en mí.
“Es que tú no corres sola, corremos juntas”.
(Rosaura) -Inhala aire-
Yo lo sé… Te amo.
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 18 de diciembre de 2003
Hora: 03:25 p.m.
“Recordad, que la piedra preciosa, la fruta más hermosa, a la flor más olorosa todos se quieren acercar; unos lo hacen por codicia, otros lo hacen por admiración, hay quien lo hace por necesidad. No importa porque se acerquen, eso no es lo importante. Lo importante es que se acercan”.
(Rosaura)
No entiendo, Madre, qué Estás queriéndome decir… ¿Tenemos que atender a todos los que llegan?, ¿eso es lo que me quieres decir? No entiendo Tus palabras. Tú misma dijiste, que no todos los que se acercaban al Lugar Sagrado lo hacían por Ti. Me tienes algo confundida, no comprendo Tus palabras.
“Una piedra preciosa es solamente eso, una piedra preciosa a los ojos de muchos, pero a los ojos del conocedor se necesitó tiempo, años, muchos años para tallarla, para que esos minerales se unieran y se formaran dando ese brillo y esa luz. Una fruta puede acercar a quien la quiere saborear, pero hay el que puede y sabe que con su semilla crecerán y se multiplicarán y habrán muchas, muchas frutas más. Y esa flor olorosa, que puede producir esencias deliciosas, esa flor tan hermosa que adorna los altares, los rostros, los jardines, reflejan el arcoíris, el color, la belleza y, ¡ay, del que lo sepa entender!”.
(Rosaura)
Entiendo Madre, que la piedra no es solo piedra preciosa, que la fruta no es solo una fruta y que la flor, aunque se marchite, no es solo una flor.
“Así es, es la creación, es el tiempo, es la paciencia, es el crecimiento, es el nacer, el vivir, expandir. Vosotros debéis expandir las ideas, mas, debéis ser precavidos, muy precavidos”.
-Rosaura, inhala aire profundamente y continúa-
(Rosaura)
Me preocupa enormemente Madre, que por querer ser precavidos caigamos en la injusticia, en juzgar. Me preocupa mucho eso, no quisiera ser injusta.
Lo sé… lo haré… lo haré… Yo también Te amo.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 13 de noviembre de 2003
Hora: 07:45 p.m.
Gloria a Ti mí Señor Jesús.
“Ya os lo dije, que lo tengo pisado por la cabeza. Vosotros debéis pisarlo por la cola y en esos espacios vacíos solo vuestra oración llenará ese vacío.
Está muy maltratada, mas, salió victoriosa. Nunca la luz dejó de estar en su corazón.
-Rosaura, inhala aire profundamente-
¡Va de retro satanás!, no puedes nada contra ella, tiene Mí protección y la de Mí Amado Hijo, ¡no vas a poder!
Abriré los caminos para que el doctor pueda venir.
-El Dr. Enrique Aguilar, que asistía a Rosaura-
Mientras ella confunda lo que es el amor, la generosidad, el perdón, será manejada en sus debilidades. Debéis reforzarle su autoconfianza. Amar, a veces, es decir que no.
Está aquí, agazapado, bajado, disimulado, mas, ella lo está venciendo. Y será vencido”.
(Rosaura)
Y bajará del cielo con 7 estrellas, con la “P” de la paz, la “V” de la victoria, la “V” de la Virgen.
-Rosaura, inhala aire nuevamente-
“Está muy agotada, la lucha empezó desde las 4:00 de la tarde, son muchas horas luchando. Mas, lo pudo vencer, gracias a ustedes y a su oración, fue vencido. Mas, no alejado, sigue agazapado. Debéis tener cuidado con vuestras debilidades, ser más generosas en vuestros hogares. Ella es el centro, si ella se debilita, se caerá la misión y no lo vamos a permitir. Si tenemos que sacrificar a algunos de los que están a su alrededor, sea familia, sea amigo, así será”.
(Rosaura)
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que llegas hasta a mí!
¡Oh, Luz Radiante, protégeme, no me desampares, ayúdame, ¡guíame!
¡Oh, Luz Radiante, guíame, ¡ayúdame!
¡Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me guía!, ¿por qué me dejas ver la oscuridad?, ¿por qué me permites acercarme a ella, si confío tanto en Ti?
¡Oh, Luz Radiante!
“Porque solo venciéndola la podrás dominar, solo conociéndola sabrás de lo que es capaz. ¿No sabes acaso, amada hija, que tienes a tus Ángeles alrededor que te protegen?”.
(Rosaura)
¡Madre, es tan fuerte! Tengo más de 12 horas luchando. ¿Por qué se lo permites?… ¿por qué?
“Ya os lo dije, está agazapado, simplemente esperando. Yo os lo dije, Yo le aplasto la cabeza, vosotros debéis aplastarle la cola y en esos espacios llenarlos con vuestras oraciones. Esas oraciones, que saldrán de tus manos y que muchos van a leer y serán guía de paz y de amor”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 10 de noviembre de 2003
Hora: 12:15 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, me acaricias!
¡Oh, Luz Radiante!, ¡me viniste a sanar las heridas!
¡Oh, Luz Radiante, ¡no son tan profundas!, siempre estuviste Tú primero, siempre.
¡Oh, Luz Radiante, ¡envuélveme!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Estás acompañada!
Lo sé, lo sé… lo entiendo… así será… yo también Te amo… Así será.
“Cuando os dije, que debéis pasar por el camino angosto, también os dije, que está lleno de luz. Solo debéis seguir la luz. Mas, aquel que un día fue un destello de ella os pone trabas. Perdéis el tiempo en cosas innecesarias, en afanes. ¿Por qué os afanáis tanto? ¿No sabéis acaso, que todo tiene su tiempo? ¿No sabéis acaso, que no debéis buscar? Más, siempre está ahí. ¿Por qué os afanáis tanto en tener, en hacer, perdiendo el tiempo?
Ya os los dije, vienen los momentos más difíciles, debéis pisarle la cola pues, Yo le piso la cabeza y con vuestras oraciones llenáis esos espacios vacíos. ¿Qué os preocupa tanto? En la medida en que tengáis más confianza en vosotros mismos, en la medida en que entendáis, que aun mirando a lo lejos nunca la vista alcanzará a abarcar toda la Creación.
Cuando os entreguéis serenamente, plácidamente a lo que debéis hacer. ¿Creéis acaso, que os iba a dejar sufrir? ¿Creéis acaso, que Yo no iba a Estar presente en todos vuestros momentos de ansiedad? ¡Cómo Me duele, Me ponéis triste! ¿Es que acaso, no confiáis en lo que os digo?, ¿por qué tanto el afán?, ¿por qué os afanáis tanto en hacer?”.
(Rosaura)
Madre… si no hacemos, no llegamos.
“Hace el que quiere hacer, hace el que puede hacer y hace el que tiene que hacer”.
(Rosaura)
No entiendo… de verdad creo que estamos lográndolo. Sé que tengo, que dejar muchas cosas en el camino, pero recojo tantas otras tan hermosas.
“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Mis palabras caen en oídos de muchos y cada quien sabe”.
(Rosaura)
Madre, agradezco tanto, que Estés aquí.
“Habrán momentos, amada hija, que el dolor no te dejará caminar y en esos momentos recuerda, que Yo te sostengo.
Habrán momentos, en que algunos de ustedes sentirán, que todo termina, que todo se va. Mas, ¿no sabéis acaso, que en cualquier sitio donde se vaya, siempre Estaré? Y aunque os vayáis o sintáis que os vais, siempre Estaré”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 02 de noviembre de 2003
Hora: 03:00 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me llega y me envuelve!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás tan cerca de mí!
¡Oh, Luz Radiante, Hermosa, llévame contigo, ¡protégeme!
¡Oh, Luz Radiante!
“Amada hija, tú no puedes abrir ninguna rendija. ¿No sabes acaso, que la oscuridad se cuela por cualquier hueco? Se arrastra, se arrastra. Te la hicimos ver tal como es, porque te sentías tan culpable, te sentías mal por el rechazo que sentías. Mas, aquel que fue un día un destello de luz sabe cómo utilizar las debilidades, y aunque tú bondad es tú mejor… También, puede ser tú debilidad”.
(Rosaura)
Madre, ¿mí mejor qué? ¿Tú no dices, que tenemos que ser más generosos, amorosos?
“Es tú mejor condición, pero hay de quienes abusan de ella.
Ya se los dije, no debéis tener miedo, pronto esa luz tan deseada llegará. Quiero, que cada uno de todos los que conforman este grupo donde brilla la luz, tengan el aceite que será preparado solo por ti para cada uno de ellos”.
(Rosaura)
¿Los demás no lo pueden preparar?
“Sólo por ti, y se lo darás a cada uno de ellos”.
(Rosaura)
Bueno, así será… ¿No los estamos excluyendo?
“No, al contrario, son extensión de Mí Amor Maternal y tú eres la luz, que los guía a todos ellos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡hoy estoy con el bruto medio atravesado! No sé, es que tengo tantos días sintiéndome tan estropeada. Pero, ¿sabes? Ayer, estuve… ¡tan linda Tú casa!, con la monjita. -La Hermana Gloria de Las Carmelitas de la Anunciación, en las Piedras del Valle- Estaba hermosa y Estabas ahí presente.
“Estaba y Estoy, la tengo en Mí regazo”.
(Rosaura)
Yo lo sé, yo se lo dije a ella y le dije, que pronto nos íbamos a encontrar. Está muy linda -Hermana Gloria- Pero, sufre.
“Pero, lo que tú le dijiste es cierto, su amor y el amor, que le tienen no le permite, que le llegue el dolor. No fue accidental que fueras, fuiste porque así vas a ser tú, así estás siendo tú y así serás tú una fuente de amor donde las vas a proteger y los vas a proteger a todos”.
(Rosaura)
No sé, perdóname, pero… -Rosaura, respiraba agitadamente-
“Ya lo sé, no Me estás entendiendo”.
(Rosaura)
No es que no Te entienda, Madre, es que estoy confundida. ¿Cómo es posible, que pueda haber en Tú casa, en Tú lugar sagrado personas así?
“Ya os lo dije, no todos los que llegan ahí, vienen a Mí”.
(Rosaura)
Estoy un poco confundida, realmente confundida, si esa es Tú Casa. ¿Cómo les digo, que no vayan a esas pobres mujeres?, ¿cómo les digo, que no estén ahí?, ¿cómo las puedo ayudar?
“Ellas escogieron, ellas eligieron, les diste tiempo, les diste espacio, sacrificaste tú cuerpo. Mas, no lo entendieron, no lo comprendieron”.
(Rosaura)
Yo, Te amo, Madre.
“Yo también, te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 23 de octubre de 2003
Hora: 02:10 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
Me encantó, me encantó, ¡cuánto me gustó lo que hiciste! A ellos también les gustó, aunque no todos lo entendieron… ¡Ay, Madre!, ¡me encantó!
Está bien… ¡Ay, sí!
“¿Pensasteis acaso, que no tenía palabras para vosotros? Os di luz, os doy luz, os daré luz siempre, siempre”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 07 de octubre de 2003
Hora: 06:45 p.m.
¡Ay, me duele la cabeza!, ¡me duele mucho la cabeza!, ¡me duele tanto la cabeza!
¿Dónde estoy? ¡Ay, cómo me duele Su dolor!… ¡ay, de mí!… hay tanta oscuridad, quítenme la oscuridad. -Rosaura, se queja mucho-
“Amada hija, no permitas, que te perturbe, no permitas, que te toque”.
(Rosaura)
¡Madre, me quiere matar!
“¿Tú crees acaso, que lo va a poder lograr?”.
(Rosaura)
Madre, ¿qué me pasó hoy? Estuve vagando por las calles, no me acuerdo.
“No estuviste sola, tú Ángel te acompañó. Qué importa lo material, llegaste sana y salva”.
(Rosaura)
Es que ni siquiera sé cómo llegué. ¿Es que estoy permitiendo algo que no debo?, ¿es que estoy actuando mal?
“Al contrario, cada día lo estás haciendo mejor. Y a ese, que un día fue un destello de luz, a ese que llaman satán, no le gusta. Y a Mis hijos amados, mientras más cerca están de Mí, más los ataca. Pero no van a poder, no te inquietes, lo que hoy se perdió mañana florecerá, no te inquietes”.
(Rosaura)
Es que no sé qué pasó, llamé a un teléfono, que no conozco, los teléfonos no servían. Llamé a María, a Marino…
“Y seguirán pasando cosas así, como hubo llamadas desde un teléfono muerto para que todos supieran, que Yo Estaba presente. Habrán señales, unas pequeñas, otras grandes”.
(Rosaura)
Madre, no sé qué pasó.
“No importa lo que pasó, ya pasó. Importa lo que vas a hacer ahora. Te vas a recoger, Te dije en una oportunidad, que escribieras, que iba a guiar tus manos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, es que no he tenido tiempo.
“Quiero, que tomes ese tiempo, no vas a salir, estarás en un retiro en paz. No quiero, que nada te moleste, ni te perturbe. Sólo la oración será tú compañía. Lo vas a hacer, y el séptimo día vas a salir y van a ir todos, y te acompañarán a Mí casa”.
(Rosaura)
¿Todos?
“Sí”.
(Rosaura)
¿Cómo el otro día?
“Como el otro día”.
(Rosaura)
Madre, ¿tengo, que quedarme toda la semana en la casa? No sé si voy a poder, yo no puedo dejar a los demás así. ¿Cómo voy a dejar a Alba sola? Además, no tengo comida en la casa… no puedo, no sé… estoy confundida.
“¿Alguna vez te ha faltado algo? ¿No sabes acaso, que te rodean todos los que te aman? Y aquel, que diese de lo suyo, mil veces se le multiplicará. Te necesito en paz”.
(Rosaura)
No estoy muy en paz, ¿verdad? Es que últimamente los dolores han sido muy fuertes, pero yo no reniego de ellos, al contrario, los he llevado con mucho amor.
“Lo sé, pero tú cuerpo necesita reposo, tú mente necesita aclarar sus ideas, necesitas buscar dentro de ti. No quiero que nada te perturbe”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, me lo estás poniendo un poco difícil, no sé, Madre.
¿Viste que tengo a Tú Hijo conmigo? -Se toca un crucifijo, que tiene en el pecho-
“Siempre lo tienes contigo”.
(Rosaura)
¿No Te vas a aparecer más?
“¿Quién te dijo eso?”.
(Rosaura)
No sé, como no me he portado últimamente bien…
Yo, también Te amo, Madre.
“Y a todos vosotros… debéis cuidarla. La persona, que le está haciendo daño está muy cerca, Myrna le oyó su sonido. Myrna, sabe que hoy pasó algo, presten atención a Myrna.
Satanás, se está valiendo de ella, que es un ser de baja luz para dañarla, tiene una vecina, que practica cosas que van en contra de la verdad de Dios, tiene que estar recogida y hacer oración. Y al séptimo día ir a la casa de Mí Hijo y recibir la Eucaristía. Debéis cuidarla”.
(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Estás cosas me están pasando porque no soy digna de Ti?, ¿no lo estoy haciendo con toda la nobleza de mí alma? Madre, ¿no soy merecedora de Tú amor? ¿Por qué estás lagunas? Ayúdame.
“Ha habido las señales, y ninguno os habéis dado cuenta. Hasta Ángeles se le han acercado para protegerla. No todo el que entra a Mí casa, entra con amor. Debéis cuidarla”.
(Rosaura)
¿Pero de qué me van a cuidar?, ¡Imagínate, Madre!
“De ti misma, de tus miedos, de tus dudas, de tus temores. No os lo dije, os necesito fuertes y unidos”.
(Rosaura)
Pero, yo no dudo de la misión, ni de ellos. Yo, los quiero mucho a todos.
“Se ven envueltos en situaciones diarias, sabe por dónde dar, sabe lo que te puede molestar. Vas a salir el séptimo día, como la mariposa, que sale de su capullo, fuerte, hermosa, radiante”.
(Rosaura)
Si es Tú deseo, así será, pero me va a costar bastante.
“El séptimo día irás a la Casa de Mí Amado Hijo y todos juntos lo recibirán en cuerpo y sangre, y serán bendecidos. Y habrá una nueva señal que todos van a entender”.
(Rosaura)
Te quiero mucho, Madre… están alegres -Los ángeles-
Es que la Madre, Está presente.
¿Por qué lloraron todos? No me gusta que llores.
-Marino, María Mata y Alba, fueron a casa de Rosaura, porque ella estaba sintiéndose mal. Al llegar Marino y María Mata, esperaron en la sala, mientras Rosaura y Alba conversaban en el cuarto. Al salir, hicieron notar, que los cuadros que estaban encima de la mesa del comedor, que estaba pintando Rosaura, estaban llorando escarchas-
“No son lágrimas, son luz de vida, es protección. Estoy allí, en cada uno de ellos Estoy”.
(Rosaura)
Pero impresiona.
“Estaba protegiéndolos”.
(Rosaura)
¿Es que no lo estoy haciendo bien, que necesito que me protejas tanto?
“Ay, Mí amada hija, porque lo estás haciendo bien, porque todos lo están haciendo bien es que necesitan más protección”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 28 de septiembre de 2003
Hora: 09:50 p.m.
Madre, Madre… Madre, ¿todavía estás triste? Madre.
Yo también… Madre, ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo hacer?
A veces, me vienen dudas y no quiero juzgar a nadie, ni pensar en nadie… Yo los quiero. Nos quieren dividir, nos están atacando.
Ayúdame, ayúdame.
“Sólo si buscáis en tú corazón encontrarás la respuesta. Sabes, que ese es el camino indicado, no sigas luchando”.
(Rosaura)
No es fácil, no es fácil, ¡me da tanta pena contigo!
¿Cómo hago?, ¿cómo hago?
Voy a Tú casa, la veo tan vacía, que me da tristeza. Son tan pocos los que llevan la palabra de Tú Hijo con verdadero amor, están enfrascados es en tener, más, no en ser y me produce tanto dolor. Ellos, que están tan cerca, están cada vez más lejos. No nos dejan ayudar, no se dejan ayudar, los dominan sus temores, en todas partes ven lo malo, en todas partes. Siento mucha lástima, mucha lástima.
Cómo explicarles, que todas esas cosas son banales, que deben ser más generosos con el prójimo, que deben tener más tiempo. Cómo explicarles, que Él nunca se cansaba, siempre había una sonrisa.
Cuando voy a Tú Casa lloro mucho, pues sé que eso no es lo que Tú Amado Hijo quiere, menos mal que hay algunos, que realmente lo aman, si no, no sé qué será.
“Hay muchos más de lo que tú piensas, que no se dejan ver, que cumplen su misión. No estés pendiente de los que tienen oropeles, está pendiente de los que silenciosamente trabajan, así como lo haces tú, como lo hacen todos. Eso es lo que agrada a Mí Amado Hijo, eso llena de paz Mí corazón. ¿Cómo voy a estar triste? Recuerda, siempre Estoy, siempre. Y te envío las señales, más, tú a veces, no las quieres ver”.
(Rosaura)
Lo que pasa, es que las entiendo después que han pasado, no en el momento, ¡y me da tanta tristeza!
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 22 de septiembre de 2003
Hora: 07:00 p.m.
“No creo que sean necesarias las palabras. Vosotras sabéis muy bien lo que ha pasado. Debéis comprenderos mejor. Que os sirva de lección lo que habéis vivido”.
-Hubo un silencio largo en la grabación y continuó-
“No es lo que pensáis. ¿Creísteis acaso, que os iba a abandonar? ¿Cuántas veces os debo repetir las mismas cosas? Mi corazón Está adolorido, muy adolorido. ¿No me vas a decir nada?”.
(Rosaura)
¡No me atrevo, Madre!
“¿Creéis acaso, que Estoy triste, sólo por lo que vosotras pensáis que hacéis? ¿Es que no veis lo que pasa a vuestro alrededor? Cada quien se sumerge en sus propias necesidades, en su momento y no miran a su entorno, y no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Por eso, os estamos forjando poco a poco. ¿No sabéis acaso, que todas, de alguna manera, son parte de la luz? No permitáis, que esa luz se apague, que os envuelva la oscuridad. Está al acecho, pendiente, agazapada, pero no es más que un triste, un triste recuerdo de lo que un día fue, un destello de luz. Recordad siempre, sois luz. Me inquieta, Me angustia, cuando os veo distanciadas”.
(Rosaura)
¡Oh, Madre!, no sé qué decir.
“No digas nada, no es necesario. Quien sino Yo, que Soy tú Madre, te comprende. A todas las comprendo, mas, debéis comprenderme a Mí. Recordad siempre, Me tenéis al alcance de vuestras manos. Soy vuestra Madre, os amo, no permitáis que os alejen de Mí, no permitáis, que las dudas, los temores os inquieten, ya Mí Amado Hijo os lo dijo: la única verdad absoluta, es ÉL”.
(Rosaura)
¡Madre, no me gusta verte triste, no me gusta sentirte triste! ¿Por qué a nosotras si no damos la talla?
“No la dais si no la queréis dar, pero sí podéis, todas pueden, todos pueden. No podemos permitir, que nadie se sacrifique. Os quiero fuertes y unidos. Mí Amado Hijo, os necesita.
Recordad siempre, nunca os dejo solos, siempre Estoy con vosotros”.
-Rosaura, abre los ojos, dice sentirse muy triste y con ganas de llorar. Después, continúa-
“¿No sientes acaso, como acaricio tú rostro?”.
(Rosaura)
¡Madre, estoy tan avergonzada!, ¡todos estamos avergonzados!
“Sentid Mí abrazo, os estoy envolviendo con Mí manto. ¿Estáis viendo Mí protección?
-Empezó a caer mucha escarcha-
Te dije un día, que era luz de vida, Mí luz. Estás rodeada de luz, ellas están rodeadas de luz. Yo Estoy presente en cada uno de sus momentos. Si van a poder, no debéis temer.
Recuerda, te quiero alegre”.
(Rosaura)
¡Oh, Madre!, ¿cómo podemos estarlo, si Te veo triste?
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 16 de septiembre de 2003
Hora: 03:15 p.m.
¡Me duele tanto la cabeza!, ¡ay, Madre!, ¿por qué me duele tanto la cabeza?
“¿No será, porque eres demasiado severa contigo misma, y con los demás?”.
(Rosaura)
¿Soy muy severa conmigo misma?
“Si, contigo misma”.
(Rosaura)
A lo mejor, sí, a lo mejor espero demasiado y doy poco. A lo mejor es eso, quizás debo aprender, quizás debo crecer. Es que esto de crecer y crecer y crecer, ¿hasta cuándo tenemos que crecer?
-La respuesta de la Madre, fue mental para Rosaura-
(Rosaura)
Ya lo sé.
“No quiero verte sufrir, quiero verte alegre, sonriente. ¿No sabes acaso, que eso alegra Mí corazón?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, no es fácil, no es fácil. Veo tantas cosas todos los días.
“Mí Amado Hijo, no te da más de lo que no puedas soportar. Sé más generosa, deja pasar las cosas, no hagas caso. ¿No sabes, que así te lastimáis y lastimáis a los que están a tú alrededor?”.
(Rosaura)
¡Es que no me comprenden, realmente no me comprenden y ya no sé qué hacer!
No creo que me comprendan, me siento a veces, que no puedo dar más, me siento a veces atada a mis debilidades.
“Ay, Mí amada hija, quizás he sido demasiado severa contigo, quizás los demás han interpretado Mis palabras muy literalmente”.
(Rosaura)
Madre, ¿qué quieres Tú, que yo haga?
“Lo que haces, ni más ni menos, quizás más”.
(Rosaura)
¿Cómo crecer? Yo quiero ayudarlos a todos y de repente, me siento, que los descontrolo, que no los ayudo.
“¿Recuerdas, lo que le dijiste ayer a la señora, que estaba contigo?”.
(Rosaura)
¿A cuál?
“A la señora, que estaba al lado tuyo. Le dijiste, que no fuera tan severa con ella misma, que perdonara. Hablaste del perdón, le dijiste, que cuando se perdonaba, se liberaba”.
(Rosaura)
Pero, yo no soy rencorosa, yo no guardo rencor en mí corazón.
“Ya lo sé”.
(Rosaura)
¿Y entonces? No entiendo lo que me quieres decir.
“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Yo hablo para todas Mis hijas y Mis hijos. Algún día estas palabras serán leídas y releídas, y muchos los comprenderán y lo entenderán, y verán la importancia del perdón y del amor. Tú lo sabes, tú lo aplicas, lo dices todos los días. No sufras, no Me gusta verte sufrir”.
(Rosaura)
¡Ay!, ¡Madre, perdóname!, soy tan poquita cosa, pero Te amo, Te amo mucho.
“Lo sé, Yo también te amo y a ellas y a ellos”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de septiembre de 2003
Hora: 02:05 p.m.
“Rosaura, ¿por qué te inquietas tanto?, ¿no sabéis acaso, que Yo siempre Estoy con vosotros?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, creo que en este momento no me estoy portando bien, ¿verdad? Me he debilitado mucho, pero Te prometo, que voy a crecer, voy a ser más fuerte. ¡Es que me afectan las cosas!, yo me hago la que no, pero me afectan.
“Yo, lo sé, pero debes tener paciencia, ya el peligro está pasando, lo habéis enfrentado muy bien. Debéis continuar alerta, mas, no preocupados.
Sois más firmes que la roca y tenéis más fuerza que el agua. Y el agua y la roca juntos y la roca y el agua también. Nada puede contra eso.
No debéis pensar, que os abandono, te lo dije, los quiero fuertes y unidos. Vienen momentos difíciles, no para ustedes, para los demás y seréis la espalda de muchos”.
(Rosaura)
¿Para nosotros no hay más momentos difíciles?
“En la medida en que crezcáis en la fe estaréis más fuertes. Os amo y os bendigo”.
(Rosaura)
Gracias, Madre.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 17 de agosto de 2003
Hora: 06:15 p.m.
1. Identificación y Aceptación: El presente documento regula el uso del sitio web puertalcielo.com. Al acceder, el usuario acepta de manera íntegra y sin reservas las condiciones aquí expuestas, conforme a lo establecido en la normativa venezolana vigente sobre comercio electrónico y mensajes de datos.
2. Propiedad Intelectual y Derechos de Autor: De conformidad con la Ley sobre el Derecho de Autor, todo el contenido, obras artísticas, archivos históricos, textos y elementos multimedia alojados en este sitio están protegidos. La titularidad de los derechos morales y patrimoniales corresponde al administrador del sitio o a sus respectivos autores. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial sin autorización expresa, bajo las sanciones previstas en la ley.
3. Protección de Datos y Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución, se garantiza la protección del honor, vida privada e intimidad de los usuarios. Cualquier dato recolectado será tratado bajo principios de confidencialidad y solo para los fines autorizados por el usuario.
4. Limitación de Responsabilidad: El administrador no garantiza la disponibilidad ininterrumpida del sitio y no se hace responsable por daños derivados de virus o ataques informáticos externos, que puedan realizar algunos usuarios, de acuerdo con los límites establecidos en la Ley Especial contra los Delitos Informáticos.
5. Responsabilidad del Usuario: Al publicar en la sección «Testimonios de fe», el usuario declara ser el autor único y responsable del contenido enviado. La plataforma no suscribe ni se hace responsable por las opiniones, relatos o afirmaciones vertidas por terceros, las cuales son de exclusiva responsabilidad civil y penal de quien las emite.
6. Restricciones de Contenido: Queda terminantemente prohibida la publicación de mensajes que:
Inciten al odio, la violencia, la discriminación o la intolerancia en cualquiera de sus formas.
Contengan lenguaje ofensivo, difamatorio o que atente contra la privacidad y el honor de terceras personas.
Promuevan actividades ilícitas o vulneren derechos de propiedad intelectual.
7. Derecho de Moderación y Retiro: La administración de la web se reserva el derecho de revisar, moderar, editar o eliminar de forma definitiva y sin previo aviso cualquier testimonio que, a su solo criterio, infrinja estas normas o las leyes vigentes en la República Bolivariana de Venezuela.
8. Cesión de Uso: Al enviar un testimonio, el usuario concede a la web una licencia gratuita, no exclusiva y mundial para reproducir y difundir dicho texto dentro del contexto de la plataforma.
9. Jurisdicción y Ley Aplicable: Para cualquier controversia derivada del uso de este sitio web, las partes se someten a la jurisdicción de los tribunales de la República de Venezuela, renunciando a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles.
![]()
1. Compromiso de Privacidad: En cumplimiento con el Artículo 60 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, este sitio web garantiza la protección de la vida privada, intimidad y honor de sus usuarios. Nos comprometemos a no ceder, vender ni compartir sus datos personales con terceros sin consentimiento previo.
2. Datos Recolectados: Solo recopilamos información personal (como nombre o correo electrónico) cuando el usuario la proporciona voluntariamente a través de formularios de contacto o suscripción. Asimismo, se informa que el servidor puede recolectar datos técnicos (cookies) para mejorar la experiencia de navegación, según lo previsto en la Ley sobre Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas.
3. Uso de la Información: La información recolectada se utiliza exclusivamente para:
• Responder consultas o mensajes enviados por los usuarios.
• Enviar actualizaciones sobre proyectos artísticos o históricos si el usuario se ha suscrito.
• Optimizar el rendimiento técnico de la plataforma.
• Y para ser publicada en la sección de: «Testimonios de fe».
4. Seguridad de la Información: Aplicamos medidas de seguridad digitales para proteger los datos contra accesos no autorizados, de acuerdo con los estándares de la Ley Especial contra los Delitos Informáticos. El usuario tiene derecho a solicitar la actualización o eliminación de sus datos en cualquier momento escribiendo a nuestro contacto oficial.
5. Consentimiento: Al navegar por este sitio y utilizar sus funciones, usted declara conocer y aceptar nuestra política de tratamiento de datos personales.