



¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve, que me embriaga!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas a mí!
¡Oh, Luz Radiante, que llegas!
¡Madre, Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, protégeme… Protégeme! Necesito vencerlo.
¡Madre!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, llegaste a mí!
“¿Creísteis acaso, que te iba a dejar sola?”.
(Rosaura)
¿Por qué tengo, que ver tantas cosas tan terribles, si no puedo hacer nada para cambiarlas?
¿Por qué tengo, que presenciar la oscuridad tan cerca, y en Tú casa?
“Pero lo venciste, pudiste con él”.
(Rosaura)
Pero se fue, sigue en él.
“Ya os lo dije, sólo con la oración, sólo con la oración”.
(Rosaura)
Tanta ira acumulada, tanto odio.
“Es una infeliz criatura. Debéis rezar por ella, cada vez que rezáis una oración algo hermoso sucede en alguna parte”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, fue una sensación tan extraña, me golpeó de repente.
“Cuando bajaste tus defensas, te dejaste llevar por tus sentimientos”.
(Rosaura)
Pero, Tú dijiste, que pusiera una mano en mí corazón y actuara.
“También te dije, que tenías que ser precavida, muy precavida”.
(Rosaura)
¿Y cómo hago para diferenciar una cosa de la otra?
“Tú estabas consciente, muy consciente de lo que había hoy ahí. Más de uno lo sintió”.
(Rosaura)
¿Y eso es malo?
“No, esa es la manera de combatirlo, con la oración, sólo con la oración. Él va a usar sus artimañas, se va a presentar desvalido, triste, acongojado. Mas, tú siempre le verás su verdadero rostro y el día, que esté limpio lo vas a notar”.
(Rosaura)
Te amo, Madre.
“Yo también. Los bendigo a todos. ¿Creéis acaso, que porque no Me presento más a menudo no Estoy siempre ahí? Siempre Estoy. Esta mañana te sentías tan desolada, ¿y vistes, todas las cosas hermosas que pasaron en el día?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡realmente fue bello!, ¡tantos testimonios! ¡Qué lindo día!
“Por eso es que el ataque fue muy fuerte. El ataque fue sumamente fuerte”.
(Rosaura)
Pero, ¿cómo puede entrar a Tú Casa?
“Y a la de Mí Padre, y donde Mí Hijo se hace presente, y ha sido así por los siglos. Mas, no va a poder, su tiempo se acaba, su tiempo termina”.
(Rosaura)
¿Y cuántas almas, más va a utilizar?
“Todas las que el considere necesarias. Mas, cada día que pasa os hacéis más fuertes con la oración, con la paz”.
(Rosaura)
Bendíceme, Madre.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 02 enero de 2004
Hora: 09:30 p.m.
Estoy postrada a Tus pies.
Gloria a Ti mí Señor.
Iré a Tú encuentro
con la paz que me da Tu voz
y recurriré a Ti en mis momentos de dolor
y Tú, solamente Tú, me bañarás con Tú luz.
Que así sea. Amén.
“Ya os lo dije, debéis estar preparados para los momentos difíciles”.
(Rosaura)
¡Madre!
“Debéis acordaros de vuestros hermanos, extenderles la mano, compartir lo que tenéis”.
(Rosaura)
¡Madre, va a escasear la comida, no va a haber comida!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás ya aquí!
¡Uhm!… ¡Lo sé!
-Rosaura, inhala aire profundamente-
“Ese al que estáis limpiando, al que Yo recibiré cuando esté limpio, carga encima su miseria. Y recordad, que anda agazapado y se vale de las miserias, no permitáis que os perturbe. ¿No sabéis acaso, que él está siempre en la oscuridad esperando? ¡Cual infeliz criatura, que lo carga a cuestas!
Ya os lo He dicho, debéis tener precaución. Y así como una vez os lo dije, os lo vuelvo a decir, lo recibiré limpio porque vosotros lo estáis limpiando”.
-Rosaura, inhala aire profundamente-
(Rosaura)
¿Qué tengo que hacer?, ¿qué tengo que hacer? Yo le veo eso tan feo que tiene encima, se lo veo en sus ojos, en su olor, pero también, de repente, le veo en sus ojos miedo, tristeza, abandono, ¿cómo podemos ayudarlo?
“Con oración, sólo con la oración”.
(Rosaura)
Sí, pero él tiene que comer, y tiene que vestirse, y todo eso.
¿Seguimos haciendo lo que estamos haciendo?
“Deja que tú corazón te guíe. Mas, necesita mucha, mucha oración. Tienes el don de poder ver, se te ha dado a ti y a otros como a Mirna, y cuando veas que está presente ahuyéntalo”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, Tú dices las cosas de una manera tan hermosa, todo se hace tan fácil.
¿Qué es lo que pasa, que está viniendo poca gente a rezar? ¿Es que ya no se encuentran a gusto?, ¿qué es lo que está sucediendo? ¡A mí eso me preocupa, me entristece!, yo quisiera que cada vez sean más y más y más.
“Amada hija, son como las olas del mar, de repente, están arriba y de repente, bajan, y suavemente se esparcen. Muchos vienen porque tienen necesidades de amor, de salud, material”.
(Rosaura)
¡Yo eso lo entiendo, yo lo comprendo!, pero entonces, me parece, que después que consiguen lo que quieren se retiran, nunca tienen tiempo, siempre algo tienen que hacer.
“Quizás tú no los ves rezando ahí, mas, siempre tienes la casa llena, no es así tampoco como tú dices, los demás, lo están haciendo en sus hogares. Yo te puedo asegurar, que esa semilla que esparcisteis ha dado frutos, muchos frutos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre perdóname!, creo que he sido un poco vanidosa… Perdóname de verdad, como que siempre hago las cosas mal. Busco, busco y busco, y no encuentro.
¡Fíjate lo que ha pasado en estos días, esas pérdidas!
“Se ha perdido lo que se ha querido perder, se ha perdido lo que se tenía que perder”.
(Rosaura)
¿Tú crees?, ¡a mí no me parece, porque eso es esfuerzo, trabajo!… A mí no me parece.
“En efecto, es esfuerzo, es trabajo, pero la persona piensa, analiza, busca en su interior y crece, y eso que perdió se le multiplica mil veces o ¿es acaso, que no te has dado cuenta, que nunca le está faltando nada?”.
(Rosaura)
¡Ay, sí, es verdad!, es correcto, gracias a Dios y gracias a Ti. -Rosaura, sonríe-
Se los diré… lo haré… Yo también, Te amo mucho Madre, bendíceme.
-Rosaura, inhala aire profundamente, abre los ojos y pide agua-
(Diana)
¿Qué te dijo la Virgen?
(Rosaura)
Aun perdiendo se gana, lo que hay que ganar.
Que vienen los momentos difíciles, que tenemos que estar preparados, que no olvidemos sus mensajes, que los analicemos, que en ellos está todo. Y no me dijo más nada.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de diciembre de 2003
Hora: 11:30 a.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Madre, Madre!… ¿Qué ha sucedido?
¿Por qué tanto dolor?… ¡Madre, Madre!, ¿por qué tanto dolor?
¿Y cuándo será?, ¿y cuándo será?
¡Madre, Madre!, ¡cobíjanos en Tú abrazo!, ¡envuélvenos en Tú manto!
¡Madre, Madre!
-Rosaura, inhala aire profundamente-
”Así como os doy el Rosario, así os envuelvo en Mí Manto. Mis amadas hijas, no permitáis, que los sucesos venideros os llenen de congoja. No permitáis, que vuestras debilidades os dominen. Debéis tener en cuenta, que os hemos estado forjando día a día, paso a paso”.
(Rosaura)
¡Uhm… Madre! Veo tantas cosas. Unas las veo sin ver, otras las veo viendo y otras las veo sintiendo, y eso me perturba mucho.
“¿Y piensas acaso, que te van a dejar de perturbar?”.
(Rosaura)
Bueno, sería lo correcto, ¿verdad?, porque uno… y entonces, ¿cómo es esto del crecimiento? No sé, yo cada día sufro más. Estaba tan angustiada ayer, que creía que no venía, después de las palabras tan difíciles que le dije, de que olía mal, de que tenía que bañarse.
“Pero él fue, llegó y llegó limpio y se va a ir limpio, y lo voy a recibir limpio, porque él se está limpiando, lo están ayudando a limpiarse, eso va más allá del tiempo. Ese amor que sientes por él, va más allá del tiempo”.
(Rosaura)
Madre, estoy un poco desconcertada, a veces Tú lenguaje me parece tan profundo.
Me parece, que hiero a las personas que amo… No sé, no debería, ¿verdad? Aunque ellas me agredan.
Madre, ¿qué debo hacer?
“Lo que haces, poco a poco, muy poco a poco, lo que haces, todo está en armonía con el tiempo Divino y ellos y ellas en su momento lo van a entender. Pero, primero tienes tú que dar el ejemplo. Eres Mi hija amada”.
(Rosaura)
¡Madre, perdóname! ¡Perdóname! A veces, siento la necesidad como de correr y corre y correr, pero siempre Estás en mí.
“Es que tú no corres sola, corremos juntas”.
(Rosaura) -Inhala aire-
Yo lo sé… Te amo.
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 18 de diciembre de 2003
Hora: 03:25 p.m.
“Recordad, que la piedra preciosa, la fruta más hermosa, a la flor más olorosa todos se quieren acercar; unos lo hacen por codicia, otros lo hacen por admiración, hay quien lo hace por necesidad. No importa porque se acerquen, eso no es lo importante. Lo importante es que se acercan”.
(Rosaura)
No entiendo, Madre, qué Estás queriéndome decir… ¿Tenemos que atender a todos los que llegan?, ¿eso es lo que me quieres decir? No entiendo Tus palabras. Tú misma dijiste, que no todos los que se acercaban al Lugar Sagrado lo hacían por Ti. Me tienes algo confundida, no comprendo Tus palabras.
“Una piedra preciosa es solamente eso, una piedra preciosa a los ojos de muchos, pero a los ojos del conocedor se necesitó tiempo, años, muchos años para tallarla, para que esos minerales se unieran y se formaran dando ese brillo y esa luz. Una fruta puede acercar a quien la quiere saborear, pero hay el que puede y sabe que con su semilla crecerán y se multiplicarán y habrán muchas, muchas frutas más. Y esa flor olorosa, que puede producir esencias deliciosas, esa flor tan hermosa que adorna los altares, los rostros, los jardines, reflejan el arcoíris, el color, la belleza y, ¡ay, del que lo sepa entender!”.
(Rosaura)
Entiendo Madre, que la piedra no es solo piedra preciosa, que la fruta no es solo una fruta y que la flor, aunque se marchite, no es solo una flor.
“Así es, es la creación, es el tiempo, es la paciencia, es el crecimiento, es el nacer, el vivir, expandir. Vosotros debéis expandir las ideas, mas, debéis ser precavidos, muy precavidos”.
-Rosaura, inhala aire profundamente y continúa-
(Rosaura)
Me preocupa enormemente Madre, que por querer ser precavidos caigamos en la injusticia, en juzgar. Me preocupa mucho eso, no quisiera ser injusta.
Lo sé… lo haré… lo haré… Yo también Te amo.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 13 de noviembre de 2003
Hora: 07:45 p.m.
Gloria a Ti mí Señor Jesús.
“Ya os lo dije, que lo tengo pisado por la cabeza. Vosotros debéis pisarlo por la cola y en esos espacios vacíos solo vuestra oración llenará ese vacío.
Está muy maltratada, mas, salió victoriosa. Nunca la luz dejó de estar en su corazón.
-Rosaura, inhala aire profundamente-
¡Va de retro satanás!, no puedes nada contra ella, tiene Mí protección y la de Mí Amado Hijo, ¡no vas a poder!
Abriré los caminos para que el doctor pueda venir.
-El Dr. Enrique Aguilar, que asistía a Rosaura-
Mientras ella confunda lo que es el amor, la generosidad, el perdón, será manejada en sus debilidades. Debéis reforzarle su autoconfianza. Amar, a veces, es decir que no.
Está aquí, agazapado, bajado, disimulado, mas, ella lo está venciendo. Y será vencido”.
(Rosaura)
Y bajará del cielo con 7 estrellas, con la “P” de la paz, la “V” de la victoria, la “V” de la Virgen.
-Rosaura, inhala aire nuevamente-
“Está muy agotada, la lucha empezó desde las 4:00 de la tarde, son muchas horas luchando. Mas, lo pudo vencer, gracias a ustedes y a su oración, fue vencido. Mas, no alejado, sigue agazapado. Debéis tener cuidado con vuestras debilidades, ser más generosas en vuestros hogares. Ella es el centro, si ella se debilita, se caerá la misión y no lo vamos a permitir. Si tenemos que sacrificar a algunos de los que están a su alrededor, sea familia, sea amigo, así será”.
(Rosaura)
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que llegas hasta a mí!
¡Oh, Luz Radiante, protégeme, no me desampares, ayúdame, ¡guíame!
¡Oh, Luz Radiante, guíame, ¡ayúdame!
¡Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me guía!, ¿por qué me dejas ver la oscuridad?, ¿por qué me permites acercarme a ella, si confío tanto en Ti?
¡Oh, Luz Radiante!
“Porque solo venciéndola la podrás dominar, solo conociéndola sabrás de lo que es capaz. ¿No sabes acaso, amada hija, que tienes a tus Ángeles alrededor que te protegen?”.
(Rosaura)
¡Madre, es tan fuerte! Tengo más de 12 horas luchando. ¿Por qué se lo permites?… ¿por qué?
“Ya os lo dije, está agazapado, simplemente esperando. Yo os lo dije, Yo le aplasto la cabeza, vosotros debéis aplastarle la cola y en esos espacios llenarlos con vuestras oraciones. Esas oraciones, que saldrán de tus manos y que muchos van a leer y serán guía de paz y de amor”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 10 de noviembre de 2003
Hora: 12:15 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, me acaricias!
¡Oh, Luz Radiante!, ¡me viniste a sanar las heridas!
¡Oh, Luz Radiante, ¡no son tan profundas!, siempre estuviste Tú primero, siempre.
¡Oh, Luz Radiante, ¡envuélveme!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Estás acompañada!
Lo sé, lo sé… lo entiendo… así será… yo también Te amo… Así será.
“Cuando os dije, que debéis pasar por el camino angosto, también os dije, que está lleno de luz. Solo debéis seguir la luz. Mas, aquel que un día fue un destello de ella os pone trabas. Perdéis el tiempo en cosas innecesarias, en afanes. ¿Por qué os afanáis tanto? ¿No sabéis acaso, que todo tiene su tiempo? ¿No sabéis acaso, que no debéis buscar? Más, siempre está ahí. ¿Por qué os afanáis tanto en tener, en hacer, perdiendo el tiempo?
Ya os los dije, vienen los momentos más difíciles, debéis pisarle la cola pues, Yo le piso la cabeza y con vuestras oraciones llenáis esos espacios vacíos. ¿Qué os preocupa tanto? En la medida en que tengáis más confianza en vosotros mismos, en la medida en que entendáis, que aun mirando a lo lejos nunca la vista alcanzará a abarcar toda la Creación.
Cuando os entreguéis serenamente, plácidamente a lo que debéis hacer. ¿Creéis acaso, que os iba a dejar sufrir? ¿Creéis acaso, que Yo no iba a Estar presente en todos vuestros momentos de ansiedad? ¡Cómo Me duele, Me ponéis triste! ¿Es que acaso, no confiáis en lo que os digo?, ¿por qué tanto el afán?, ¿por qué os afanáis tanto en hacer?”.
(Rosaura)
Madre… si no hacemos, no llegamos.
“Hace el que quiere hacer, hace el que puede hacer y hace el que tiene que hacer”.
(Rosaura)
No entiendo… de verdad creo que estamos lográndolo. Sé que tengo, que dejar muchas cosas en el camino, pero recojo tantas otras tan hermosas.
“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Mis palabras caen en oídos de muchos y cada quien sabe”.
(Rosaura)
Madre, agradezco tanto, que Estés aquí.
“Habrán momentos, amada hija, que el dolor no te dejará caminar y en esos momentos recuerda, que Yo te sostengo.
Habrán momentos, en que algunos de ustedes sentirán, que todo termina, que todo se va. Mas, ¿no sabéis acaso, que en cualquier sitio donde se vaya, siempre Estaré? Y aunque os vayáis o sintáis que os vais, siempre Estaré”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 02 de noviembre de 2003
Hora: 03:00 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me llega y me envuelve!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás tan cerca de mí!
¡Oh, Luz Radiante, Hermosa, llévame contigo, ¡protégeme!
¡Oh, Luz Radiante!
“Amada hija, tú no puedes abrir ninguna rendija. ¿No sabes acaso, que la oscuridad se cuela por cualquier hueco? Se arrastra, se arrastra. Te la hicimos ver tal como es, porque te sentías tan culpable, te sentías mal por el rechazo que sentías. Mas, aquel que fue un día un destello de luz sabe cómo utilizar las debilidades, y aunque tú bondad es tú mejor… También, puede ser tú debilidad”.
(Rosaura)
Madre, ¿mí mejor qué? ¿Tú no dices, que tenemos que ser más generosos, amorosos?
“Es tú mejor condición, pero hay de quienes abusan de ella.
Ya se los dije, no debéis tener miedo, pronto esa luz tan deseada llegará. Quiero, que cada uno de todos los que conforman este grupo donde brilla la luz, tengan el aceite que será preparado solo por ti para cada uno de ellos”.
(Rosaura)
¿Los demás no lo pueden preparar?
“Sólo por ti, y se lo darás a cada uno de ellos”.
(Rosaura)
Bueno, así será… ¿No los estamos excluyendo?
“No, al contrario, son extensión de Mí Amor Maternal y tú eres la luz, que los guía a todos ellos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡hoy estoy con el bruto medio atravesado! No sé, es que tengo tantos días sintiéndome tan estropeada. Pero, ¿sabes? Ayer, estuve… ¡tan linda Tú casa!, con la monjita. -La Hermana Gloria de Las Carmelitas de la Anunciación, en las Piedras del Valle- Estaba hermosa y Estabas ahí presente.
“Estaba y Estoy, la tengo en Mí regazo”.
(Rosaura)
Yo lo sé, yo se lo dije a ella y le dije, que pronto nos íbamos a encontrar. Está muy linda -Hermana Gloria- Pero, sufre.
“Pero, lo que tú le dijiste es cierto, su amor y el amor, que le tienen no le permite, que le llegue el dolor. No fue accidental que fueras, fuiste porque así vas a ser tú, así estás siendo tú y así serás tú una fuente de amor donde las vas a proteger y los vas a proteger a todos”.
(Rosaura)
No sé, perdóname, pero… -Rosaura, respiraba agitadamente-
“Ya lo sé, no Me estás entendiendo”.
(Rosaura)
No es que no Te entienda, Madre, es que estoy confundida. ¿Cómo es posible, que pueda haber en Tú casa, en Tú lugar sagrado personas así?
“Ya os lo dije, no todos los que llegan ahí, vienen a Mí”.
(Rosaura)
Estoy un poco confundida, realmente confundida, si esa es Tú Casa. ¿Cómo les digo, que no vayan a esas pobres mujeres?, ¿cómo les digo, que no estén ahí?, ¿cómo las puedo ayudar?
“Ellas escogieron, ellas eligieron, les diste tiempo, les diste espacio, sacrificaste tú cuerpo. Mas, no lo entendieron, no lo comprendieron”.
(Rosaura)
Yo, Te amo, Madre.
“Yo también, te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 23 de octubre de 2003
Hora: 02:10 p.m.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
Me encantó, me encantó, ¡cuánto me gustó lo que hiciste! A ellos también les gustó, aunque no todos lo entendieron… ¡Ay, Madre!, ¡me encantó!
Está bien… ¡Ay, sí!
“¿Pensasteis acaso, que no tenía palabras para vosotros? Os di luz, os doy luz, os daré luz siempre, siempre”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 07 de octubre de 2003
Hora: 06:45 p.m.
¡Ay, me duele la cabeza!, ¡me duele mucho la cabeza!, ¡me duele tanto la cabeza!
¿Dónde estoy? ¡Ay, cómo me duele Su dolor!… ¡ay, de mí!… hay tanta oscuridad, quítenme la oscuridad. -Rosaura, se queja mucho-
“Amada hija, no permitas, que te perturbe, no permitas, que te toque”.
(Rosaura)
¡Madre, me quiere matar!
“¿Tú crees acaso, que lo va a poder lograr?”.
(Rosaura)
Madre, ¿qué me pasó hoy? Estuve vagando por las calles, no me acuerdo.
“No estuviste sola, tú Ángel te acompañó. Qué importa lo material, llegaste sana y salva”.
(Rosaura)
Es que ni siquiera sé cómo llegué. ¿Es que estoy permitiendo algo que no debo?, ¿es que estoy actuando mal?
“Al contrario, cada día lo estás haciendo mejor. Y a ese, que un día fue un destello de luz, a ese que llaman satán, no le gusta. Y a Mis hijos amados, mientras más cerca están de Mí, más los ataca. Pero no van a poder, no te inquietes, lo que hoy se perdió mañana florecerá, no te inquietes”.
(Rosaura)
Es que no sé qué pasó, llamé a un teléfono, que no conozco, los teléfonos no servían. Llamé a María, a Marino…
“Y seguirán pasando cosas así, como hubo llamadas desde un teléfono muerto para que todos supieran, que Yo Estaba presente. Habrán señales, unas pequeñas, otras grandes”.
(Rosaura)
Madre, no sé qué pasó.
“No importa lo que pasó, ya pasó. Importa lo que vas a hacer ahora. Te vas a recoger, Te dije en una oportunidad, que escribieras, que iba a guiar tus manos”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, es que no he tenido tiempo.
“Quiero, que tomes ese tiempo, no vas a salir, estarás en un retiro en paz. No quiero, que nada te moleste, ni te perturbe. Sólo la oración será tú compañía. Lo vas a hacer, y el séptimo día vas a salir y van a ir todos, y te acompañarán a Mí casa”.
(Rosaura)
¿Todos?
“Sí”.
(Rosaura)
¿Cómo el otro día?
“Como el otro día”.
(Rosaura)
Madre, ¿tengo, que quedarme toda la semana en la casa? No sé si voy a poder, yo no puedo dejar a los demás así. ¿Cómo voy a dejar a Alba sola? Además, no tengo comida en la casa… no puedo, no sé… estoy confundida.
“¿Alguna vez te ha faltado algo? ¿No sabes acaso, que te rodean todos los que te aman? Y aquel, que diese de lo suyo, mil veces se le multiplicará. Te necesito en paz”.
(Rosaura)
No estoy muy en paz, ¿verdad? Es que últimamente los dolores han sido muy fuertes, pero yo no reniego de ellos, al contrario, los he llevado con mucho amor.
“Lo sé, pero tú cuerpo necesita reposo, tú mente necesita aclarar sus ideas, necesitas buscar dentro de ti. No quiero que nada te perturbe”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, me lo estás poniendo un poco difícil, no sé, Madre.
¿Viste que tengo a Tú Hijo conmigo? -Se toca un crucifijo, que tiene en el pecho-
“Siempre lo tienes contigo”.
(Rosaura)
¿No Te vas a aparecer más?
“¿Quién te dijo eso?”.
(Rosaura)
No sé, como no me he portado últimamente bien…
Yo, también Te amo, Madre.
“Y a todos vosotros… debéis cuidarla. La persona, que le está haciendo daño está muy cerca, Myrna le oyó su sonido. Myrna, sabe que hoy pasó algo, presten atención a Myrna.
Satanás, se está valiendo de ella, que es un ser de baja luz para dañarla, tiene una vecina, que practica cosas que van en contra de la verdad de Dios, tiene que estar recogida y hacer oración. Y al séptimo día ir a la casa de Mí Hijo y recibir la Eucaristía. Debéis cuidarla”.
(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Estás cosas me están pasando porque no soy digna de Ti?, ¿no lo estoy haciendo con toda la nobleza de mí alma? Madre, ¿no soy merecedora de Tú amor? ¿Por qué estás lagunas? Ayúdame.
“Ha habido las señales, y ninguno os habéis dado cuenta. Hasta Ángeles se le han acercado para protegerla. No todo el que entra a Mí casa, entra con amor. Debéis cuidarla”.
(Rosaura)
¿Pero de qué me van a cuidar?, ¡Imagínate, Madre!
“De ti misma, de tus miedos, de tus dudas, de tus temores. No os lo dije, os necesito fuertes y unidos”.
(Rosaura)
Pero, yo no dudo de la misión, ni de ellos. Yo, los quiero mucho a todos.
“Se ven envueltos en situaciones diarias, sabe por dónde dar, sabe lo que te puede molestar. Vas a salir el séptimo día, como la mariposa, que sale de su capullo, fuerte, hermosa, radiante”.
(Rosaura)
Si es Tú deseo, así será, pero me va a costar bastante.
“El séptimo día irás a la Casa de Mí Amado Hijo y todos juntos lo recibirán en cuerpo y sangre, y serán bendecidos. Y habrá una nueva señal que todos van a entender”.
(Rosaura)
Te quiero mucho, Madre… están alegres -Los ángeles-
Es que la Madre, Está presente.
¿Por qué lloraron todos? No me gusta que llores.
-Marino, María Mata y Alba, fueron a casa de Rosaura, porque ella estaba sintiéndose mal. Al llegar Marino y María Mata, esperaron en la sala, mientras Rosaura y Alba conversaban en el cuarto. Al salir, hicieron notar, que los cuadros que estaban encima de la mesa del comedor, que estaba pintando Rosaura, estaban llorando escarchas-
“No son lágrimas, son luz de vida, es protección. Estoy allí, en cada uno de ellos Estoy”.
(Rosaura)
Pero impresiona.
“Estaba protegiéndolos”.
(Rosaura)
¿Es que no lo estoy haciendo bien, que necesito que me protejas tanto?
“Ay, Mí amada hija, porque lo estás haciendo bien, porque todos lo están haciendo bien es que necesitan más protección”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 28 de septiembre de 2003
Hora: 09:50 p.m.
Madre, Madre… Madre, ¿todavía estás triste? Madre.
Yo también… Madre, ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo hacer?
A veces, me vienen dudas y no quiero juzgar a nadie, ni pensar en nadie… Yo los quiero. Nos quieren dividir, nos están atacando.
Ayúdame, ayúdame.
“Sólo si buscáis en tú corazón encontrarás la respuesta. Sabes, que ese es el camino indicado, no sigas luchando”.
(Rosaura)
No es fácil, no es fácil, ¡me da tanta pena contigo!
¿Cómo hago?, ¿cómo hago?
Voy a Tú casa, la veo tan vacía, que me da tristeza. Son tan pocos los que llevan la palabra de Tú Hijo con verdadero amor, están enfrascados es en tener, más, no en ser y me produce tanto dolor. Ellos, que están tan cerca, están cada vez más lejos. No nos dejan ayudar, no se dejan ayudar, los dominan sus temores, en todas partes ven lo malo, en todas partes. Siento mucha lástima, mucha lástima.
Cómo explicarles, que todas esas cosas son banales, que deben ser más generosos con el prójimo, que deben tener más tiempo. Cómo explicarles, que Él nunca se cansaba, siempre había una sonrisa.
Cuando voy a Tú Casa lloro mucho, pues sé que eso no es lo que Tú Amado Hijo quiere, menos mal que hay algunos, que realmente lo aman, si no, no sé qué será.
“Hay muchos más de lo que tú piensas, que no se dejan ver, que cumplen su misión. No estés pendiente de los que tienen oropeles, está pendiente de los que silenciosamente trabajan, así como lo haces tú, como lo hacen todos. Eso es lo que agrada a Mí Amado Hijo, eso llena de paz Mí corazón. ¿Cómo voy a estar triste? Recuerda, siempre Estoy, siempre. Y te envío las señales, más, tú a veces, no las quieres ver”.
(Rosaura)
Lo que pasa, es que las entiendo después que han pasado, no en el momento, ¡y me da tanta tristeza!
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 22 de septiembre de 2003
Hora: 07:00 p.m.
“No creo que sean necesarias las palabras. Vosotras sabéis muy bien lo que ha pasado. Debéis comprenderos mejor. Que os sirva de lección lo que habéis vivido”.
-Hubo un silencio largo en la grabación y continuó-
“No es lo que pensáis. ¿Creísteis acaso, que os iba a abandonar? ¿Cuántas veces os debo repetir las mismas cosas? Mi corazón Está adolorido, muy adolorido. ¿No me vas a decir nada?”.
(Rosaura)
¡No me atrevo, Madre!
“¿Creéis acaso, que Estoy triste, sólo por lo que vosotras pensáis que hacéis? ¿Es que no veis lo que pasa a vuestro alrededor? Cada quien se sumerge en sus propias necesidades, en su momento y no miran a su entorno, y no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Por eso, os estamos forjando poco a poco. ¿No sabéis acaso, que todas, de alguna manera, son parte de la luz? No permitáis, que esa luz se apague, que os envuelva la oscuridad. Está al acecho, pendiente, agazapada, pero no es más que un triste, un triste recuerdo de lo que un día fue, un destello de luz. Recordad siempre, sois luz. Me inquieta, Me angustia, cuando os veo distanciadas”.
(Rosaura)
¡Oh, Madre!, no sé qué decir.
“No digas nada, no es necesario. Quien sino Yo, que Soy tú Madre, te comprende. A todas las comprendo, mas, debéis comprenderme a Mí. Recordad siempre, Me tenéis al alcance de vuestras manos. Soy vuestra Madre, os amo, no permitáis que os alejen de Mí, no permitáis, que las dudas, los temores os inquieten, ya Mí Amado Hijo os lo dijo: la única verdad absoluta, es ÉL”.
(Rosaura)
¡Madre, no me gusta verte triste, no me gusta sentirte triste! ¿Por qué a nosotras si no damos la talla?
“No la dais si no la queréis dar, pero sí podéis, todas pueden, todos pueden. No podemos permitir, que nadie se sacrifique. Os quiero fuertes y unidos. Mí Amado Hijo, os necesita.
Recordad siempre, nunca os dejo solos, siempre Estoy con vosotros”.
-Rosaura, abre los ojos, dice sentirse muy triste y con ganas de llorar. Después, continúa-
“¿No sientes acaso, como acaricio tú rostro?”.
(Rosaura)
¡Madre, estoy tan avergonzada!, ¡todos estamos avergonzados!
“Sentid Mí abrazo, os estoy envolviendo con Mí manto. ¿Estáis viendo Mí protección?
-Empezó a caer mucha escarcha-
Te dije un día, que era luz de vida, Mí luz. Estás rodeada de luz, ellas están rodeadas de luz. Yo Estoy presente en cada uno de sus momentos. Si van a poder, no debéis temer.
Recuerda, te quiero alegre”.
(Rosaura)
¡Oh, Madre!, ¿cómo podemos estarlo, si Te veo triste?
“Yo también te amo”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 16 de septiembre de 2003
Hora: 03:15 p.m.
¡Me duele tanto la cabeza!, ¡ay, Madre!, ¿por qué me duele tanto la cabeza?
“¿No será, porque eres demasiado severa contigo misma, y con los demás?”.
(Rosaura)
¿Soy muy severa conmigo misma?
“Si, contigo misma”.
(Rosaura)
A lo mejor, sí, a lo mejor espero demasiado y doy poco. A lo mejor es eso, quizás debo aprender, quizás debo crecer. Es que esto de crecer y crecer y crecer, ¿hasta cuándo tenemos que crecer?
-La respuesta de la Madre, fue mental para Rosaura-
(Rosaura)
Ya lo sé.
“No quiero verte sufrir, quiero verte alegre, sonriente. ¿No sabes acaso, que eso alegra Mí corazón?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, no es fácil, no es fácil. Veo tantas cosas todos los días.
“Mí Amado Hijo, no te da más de lo que no puedas soportar. Sé más generosa, deja pasar las cosas, no hagas caso. ¿No sabes, que así te lastimáis y lastimáis a los que están a tú alrededor?”.
(Rosaura)
¡Es que no me comprenden, realmente no me comprenden y ya no sé qué hacer!
No creo que me comprendan, me siento a veces, que no puedo dar más, me siento a veces atada a mis debilidades.
“Ay, Mí amada hija, quizás he sido demasiado severa contigo, quizás los demás han interpretado Mis palabras muy literalmente”.
(Rosaura)
Madre, ¿qué quieres Tú, que yo haga?
“Lo que haces, ni más ni menos, quizás más”.
(Rosaura)
¿Cómo crecer? Yo quiero ayudarlos a todos y de repente, me siento, que los descontrolo, que no los ayudo.
“¿Recuerdas, lo que le dijiste ayer a la señora, que estaba contigo?”.
(Rosaura)
¿A cuál?
“A la señora, que estaba al lado tuyo. Le dijiste, que no fuera tan severa con ella misma, que perdonara. Hablaste del perdón, le dijiste, que cuando se perdonaba, se liberaba”.
(Rosaura)
Pero, yo no soy rencorosa, yo no guardo rencor en mí corazón.
“Ya lo sé”.
(Rosaura)
¿Y entonces? No entiendo lo que me quieres decir.
“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Yo hablo para todas Mis hijas y Mis hijos. Algún día estas palabras serán leídas y releídas, y muchos los comprenderán y lo entenderán, y verán la importancia del perdón y del amor. Tú lo sabes, tú lo aplicas, lo dices todos los días. No sufras, no Me gusta verte sufrir”.
(Rosaura)
¡Ay!, ¡Madre, perdóname!, soy tan poquita cosa, pero Te amo, Te amo mucho.
“Lo sé, Yo también te amo y a ellas y a ellos”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de septiembre de 2003
Hora: 02:05 p.m.
“Rosaura, ¿por qué te inquietas tanto?, ¿no sabéis acaso, que Yo siempre Estoy con vosotros?”.
(Rosaura)
¡Ay, Madre!, creo que en este momento no me estoy portando bien, ¿verdad? Me he debilitado mucho, pero Te prometo, que voy a crecer, voy a ser más fuerte. ¡Es que me afectan las cosas!, yo me hago la que no, pero me afectan.
“Yo, lo sé, pero debes tener paciencia, ya el peligro está pasando, lo habéis enfrentado muy bien. Debéis continuar alerta, mas, no preocupados.
Sois más firmes que la roca y tenéis más fuerza que el agua. Y el agua y la roca juntos y la roca y el agua también. Nada puede contra eso.
No debéis pensar, que os abandono, te lo dije, los quiero fuertes y unidos. Vienen momentos difíciles, no para ustedes, para los demás y seréis la espalda de muchos”.
(Rosaura)
¿Para nosotros no hay más momentos difíciles?
“En la medida en que crezcáis en la fe estaréis más fuertes. Os amo y os bendigo”.
(Rosaura)
Gracias, Madre.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 17 de agosto de 2003
Hora: 06:15 p.m.
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