Virgen del Valle

Puerta al Cielo

Isla de Margarita - Venezuela

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…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Madre, Madre!
¡Madre! ¿Dónde Estás, Madre? ¿Dónde Estás?

“Debéis decirle al mundo, que están equivocados. Debéis decirle, que solo a través del amor lograréis calmar Su ira, que no es más que Su dolor”.

(Rosaura)
¡Madre! Pero, ¿qué puedo hacer yo? ¿Qué puedo hacer yo?

“Te di alas, vuela. Abre tú horizonte, transmite Su palabra, ¿o es que acaso, Su Amado Hijo en Su momento no lo hizo? Sí lo hizo”.

(Rosaura)
Es que los seres humanos somos tan necios, tropezamos con la misma piedra, 2 y 3 veces.
Madre, ¿qué va a pasar?

“Hija Mía, la Tierra se moverá, el cielo llorará sus lágrimas de tristeza, los ríos se desbordarán, la nieve cubrirá con su manto blanco y se oirán los lamentos”.

(Rosaura)
Bueno, ¿y Su Misericordia? ¿Dónde está Su Misericordia? ¡Me siento muy asustada!, no por mí, por todos los seres que habitan. Yo creo que no puede acabar con la obra de la creación donde puso tanto amor.

“Pero, vendrá una limpieza”.

(Rosaura)
¿Cuándo Madre? ¿Qué debemos hacer? ¡Estoy muy angustiada!, ¿qué debemos hacer?

“Tú lo sabrás en su momento, estás actuando como debes hacerlo. Te están poniendo en el camino para que llegues a donde debes llegar. Recogerás el sufrimiento de muchos, más el amor de todas vosotras alivia Mí corazón”.

(Rosaura)
¡Madre!…

“Debéis tener presente cuanto os amo, y aún en las duras pruebas que se están presentando saldréis adelante”.

(Rosaura)
Madre, tengo las manos dormidas, ¡tengo muchos días sintiéndome mal!, no me quiero sentir más mal. ¿Tiene que ver con lo del otro día, Madre? Me enfrenté a él sin estar preparada.

“Estabas preparada, más la angustia que sientes con tú hija -Jessica- te debilita, debes dejarla crecer y volar. Ella tiene su destino”.

(Rosaura)
Gracias, Madre. Te amo tanto.

“Yo también te amo. Mas, recuerda, que tú cuerpo es frágil, debes cuidarlo. Os quiero fuertes y unidas. Yo os bendigo Mis pequeñas niñas. Recordad, debéis confiar más en la Divina Providencia”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 23 de noviembre de 2004
Hora: 03:47 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Estoy cansada! ¡Me cuesta mucho, Padre! Mas, mí oración Te la doy con mi corazón, con mi mente.
¡Ay, Madre!, ¿por qué me lo Estás haciendo ver nuevamente?
-Rosaura, decía ver a sus familiares fallecidos alrededor de ella, en la habitación-
¡Están todos aquí!

Pero, yo no la veo… por un momento pensé… Yo también los amo…
Madre…

“¿Creen ustedes, que las voy a dejar sin esas respuestas que anhelan saber? ¿Creen ustedes que porque hayan momentos de silencio, no Estoy presente? Fíjense en el viento cuando sopla la brisa, suave, fresca, alivia. Mas, cuando se vuelve tormentosa y se agita, se oscurece, es amenazante. Quiero que seáis la brisa”.

(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta?

“¿No sabéis acaso, que les leo el pensamiento, aun respetando su libertad?”.

(Rosaura)
¿La hago o no la hago? Porque si Tú puedes leer el pensamiento no la hago.

“Debes hacerlo, el que Yo pueda saber lo que ustedes piensan no Me hace interrumpir sus momentos preciosos de libertad. Yo puedo aconsejar, indicar, insinuar más, nunca obligar”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¿es malo que yo vaya a jugar?, ¿no quieres que vaya a jugar?

“¿Te sientes aliviada porque Me lo preguntaste? Te has martirizado con esto, tan innecesariamente”.

(Rosaura)
¿Y los demás? También se han martirizado, los he hecho sufrir.

“¿No te he dicho la respuesta? Ya lo dije en una oportunidad, hay quien pierde lo que quiere perder, lo que puede perder. Hay quien pierde lo que no sabe que está perdiendo”.

(Rosaura)
¿Y qué es lo que estoy perdiendo yo?

“Tú no, ellos”.

(Rosaura)
¿Ellos? No entiendo, Madre. Yo pensé, que Te referías a las cosas materiales.

“¿No habéis visto que siempre, después de algún momento, ha sido repuesto? A veces, en mayor abundancia, no es eso lo que pierden”.

(Rosaura)
Madre, creo que debes explicarte mejor y perdóname.

“Más que para ti, ha sido una prueba para ellos. Más que para ti, es para ellos”.

(Rosaura)
Para mí también, ¿no? Cada vez que ha pasado, ¡que horrible ha sido, las veces que me he sentido mal!, ¡lo horrible que me he sentido!

“¿Cuándo te he dicho que no quiero que vayas a jugar? Yo te he dicho, no te quiero ver en los sitios impuros. Te lo dije ayer, aún al cruzar la calle, puede haber un sitio impuro, aún en una reunión familiar puede haber un sitio impuro”.

(Rosaura)
Pero Madre, ¿cómo les digo a los demás que no jueguen si me ven jugando? Sobre todo, ¿cómo les digo que no jueguen a los que tienen el vicio de jugar?

“Tú lo has dicho, los que tienen el vicio de jugar, pero tú no estás enferma. En su afán de creerse dueños de la verdad iniciaron una búsqueda, términos y no se acercaron a la raíz del problema”.

(Rosaura)
No sé, Madre.

“Te voy a decir algo, necesito que te levantes”.

(Rosaura)
Pero, yo me levanto.

“No, no te levantas, Vives pendiente de lo que los demás piensan o dicen. Ayer, te lo dije cuando tú Me dijiste, que los amabas. ¿Qué te respondió Mí Amado Hijo?”.

(Rosaura)
Bueno Madre, Tú lo sabes, yo no lo quiero repetir.

“El amor no es solo convivencia, el amor no es solo actuar bajo la conciencia de una realidad inexistente. Es una suave brisa, es dar y no esperar, y ellos, todos, esperan algo a cambio. Les falta mucho por crecer”.

(Rosaura)
Madre, son muy fuertes esas palabras.

“¿Qué madre que ama a sus hijos no los atiende cuando la necesitan? ¿O es que tú piensas que cada uno de ellos en su corazón no sabe cuándo actúan mal? Tú sabes discernir lo que está bien y lo que está mal. Has tenido pruebas realmente difíciles, ni aún a la que más amas lo ha entendido y vive inmersa en sus inquietudes, en sus por qué, en sus yo”.

(Rosaura)
¿Te refieres a Alba?

“Me refiero a Alba”.

(Rosaura)
Ella está.

“¿Es que acaso, no ves que la tengo agarrada de la mano?”.

(Rosaura)
Yo la quiero mucho a ella y a todos. Ella sufre, tiene sus cosas, sus problemas, eso influye, todas esas cosas influyen.

“No la Estoy acusando, no la defiendas. ¿No ves que la tengo agarrada de la mano?”.

(Rosaura)
¡Madre!

“Hija Mía, a veces quienes más lo aman a uno, es quien más nos hace sufrir”.

(Rosaura)
¡Madre, esta conversación me afecta!

“¿Crees que no Me afecta a Mí? Las necesito unidas en la confianza plena. Ya está bien”.

(Rosaura)
Ya está bien, ¿de qué?

“De que tengan dudas, de que se pongan a analizar y a buscar. Sólo les pido, que se entreguen. Has lo que tienes que hacer, ve donde tengas que ir”.

(Rosaura)
¿Aunque sea un sitio impuro?

“Aunque sea un sitio impuro”.

(Rosaura)
Pero, eso no es lo que Tú me dijiste.

“¡Ay, amada hija! Hoy es hoy, ayer era ayer. Ayer eras diferente, hoy eres otra persona”.

(Rosaura)
Alba, también es otra persona, ella ha crecido mucho.

“¿Por qué crees tú que la tengo agarrada de la mano?”.

(Rosaura)
Porque la amas.

“Porque Me necesita”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“Siempre Estoy, siempre Estoy. ¿Es que acaso, no os dais cuenta, que siempre Estoy? No permitáis que os perturben los acontecimientos normales de la vida, las cosas del día a día. Confiad más en Mí Amado Hijo, tenéis una misión y la vais a cumplir, y el tiempo se acaba”.

(Rosaura)
Madre…

“Eso no tiene respuesta. Os bendigo a todos. Sois todas Mis hijas amadas.
Y recordad esto, quien ama a su madre, me ama a Mí”.

-Rosaura, abrió los ojos por un momento, los volvió a cerrar y continuó-

¡Oh, Luz Radiante, que me embriagas, que me envuelves!
¡Volviste!

“Nunca Me fui, recuerda eso, nunca Me fui”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 31 de octubre de 2004
Hora: 01:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que Estás conmigo!
Madre, Madre, Estás aquí, no Te veía desde aquel día, desde el día…

“Desde el día que no debías ir a los sitios impuros”.

(Rosaura)
¡Me sentí tan mal!

“Amada hija, los lugares impuros están en todas partes. No quiero que te prives de los sitios que te gustan”. -Jugar bingo y maquinitas con su familia-

(Rosaura)
No entiendo, Madre. ¡Estoy muy confundida!

“Te he llevado para que veas las cosas”.

(Rosaura)
Por eso, he estado tantas veces inconsciente. No entiendo, estoy confundida. Me dijiste, que no puedo descuidar a mí rebaño. Me dijiste, que el tiempo se acaba, ¡me dejaste muy preocupada!

“¡Ay, amada hija!, ¿no sabes, que el tiempo de Dios es perfecto? Hay tiempo para reír, hay tiempo para llorar, hay tiempo para amar y tiempo para morir.

Los sitios impuros los hacen los hombres y estos pueden estar al cruzar la calle, en cualquier lugar”.

(Rosaura)
¡Ellos me presionan, me exigen, no me dejan ser!

“¡Ay, de aquellos, que no dejan ser!
¡Ay, de aquellos, que no dejan ver!
¡Ay, de ellos, que tiran piedras!”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“Te bendigo y las bendigo”.

-Rosaura, todavía se sentía muy triste, confundida, y aún no estaba tranquila-

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que Te acercas!

¡Madre, necesito aclarar las ideas!
¡Ayúdame! Yo no entendí Tus palabras; me dijiste: “¿Es que no te basta acaso con lo que Yo te doy, que dejas que tus debilidades te dominen?”.

“Amada hija, eres cabeza de grupo y eres cola de ratón. Y en ese momento tenías que haberle dicho a Egleé, que se parara, tuviste el conocimiento de lo que sucedía”.

(Rosaura)
Sí, Madre, pero preferí quedarme. Le fallé, ¿verdad?

“Busca dentro de ti, que es lo que te inquieta, ¿el que hayas ido a jugar con ella o el que le hayas fallado?”.

(Rosaura)
El que le haya fallado.

“Yo no quiero que te prives de lo que a ti te gusta, más si te pido sabiduría. Es saber discernir, el saber hasta cuando, por eso te llevé para que vieras, si te hubieras parado y le dices, no sigas, es saber discernir. Si te sientas en una mesa, que la gula si es pecado, y no sabes discernir hasta aquí, es no saber discernir.
¡Ay, de aquellos, que lanzan la piedra y se creen dueños de la verdad absoluta y cuánto daño te están haciendo! Lo dije en el último mensaje, dejadla volar”.

(Rosaura)
¡Madre, a veces siento, que todo lo que hago es malo!

“Amada hija, ¿no sabes acaso, que la maldad está en los ojos de quien la ve?
Te lo dijo Mí Amado Hijo, sabemos quién eres, de lo que eres capaz, suelta esos fardos, sé tú misma, te necesitamos en paz. ¡Ay, de aquellos, que tomaron literalmente Mis palabras, que olvidaron que el juzgar, es pecar! Recuerda esto, hay quien no cruza el río porque temen encontrar lo que está en la orilla. Mas, tú, sin embargo, te embarcaste en la corriente y lo recorres.
Debes tener más confianza, cada quien lo entenderá a su manera. Y recuerda, aun cruzando la calle hay sitios impuros”.

(Rosaura)
Madre, Madre, me hiciste ver, mas no tenía palabras para explicárselos a ellos.

“Ya te lo dije y se lo he dicho a ellos, que se pongan la mano en el corazón y ellos sabrán”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“Recuerda hija Mía, los santos y los buenos ya están aquí. Tú trabajo, es recoger y salvar a las almas, aún en esos sitios impuros, llevándolas a Dios. Te di alas, ¡vuela!”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 30 de octubre de 2004
Hora: 09:35 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Gloria a Ti mí Señor, estoy postrada a Tus pies.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que me guías!

“¿Creéis acaso, que de alguna manera pudieron pasar esos hechos que habéis comentado? Absurdas ideas. ¿No sabéis acaso, que sois incapaces de haceros daño? ¿Cómo podéis pensar, siendo como sois, escogidas, vais a hacer tan graves cosas? Debéis tener más confianza en el amor que os profesa. Mas, Yo lo he dicho, él se arrastra, está vigilante a vuestras debilidades, de vuestros temores, de vuestras ansiedades. Mas, una cosa os voy a decir, no permitáis que la duda os debilite, ya es hora de que seáis fuertes.

Ya os dije en una oportunidad, cada quien quiere y puede, y pierde lo que quiere. Mas, no siempre se pierde lo que aparentemente se pierde. No debéis ser tan duras. Ya os lo dije, ¿creéis acaso, que en donde Está Mí Amado Hijo sería capaz de hacer tanto daño? No le sigáis el juego. Ya os lo dije, aún en los momentos que sonríe Él Está presente. No lo olvidéis. Debéis tener cuidado a las palabras, se puede herir inocentemente a quien se ama y así, inocentemente también se puede pecar. Debéis abriros al amor. ¿No os he enseñado? ¿No os basta cuanto os he dicho?

El tiempo se acaba, no pongáis tantos obstáculos en absurdas necedades. Debéis cumplir lo que se os ha pedido, no os dejéis manipular por los sentimientos inútiles, dejad de abrir puertas y ventanas. ¡Cuánto entristece Mí corazón!

Ya os lo he dicho, debéis rezar, mas, no por eso debéis creer que es solo la oración. Deben haber los hechos, más una cosa si os digo, Estoy presente en vosotras constantemente, a vuestro lado, así que no debéis temer. De todos vosotros, ella fue la única que aceptó. Alejad de vuestros corazones tan vanos pensamientos. No permitáis, que haya alejamiento, sois todos uno y el tiempo se acaba.

Recordad siempre, os amo, más, ¿vosotros os amáis como Yo os amo? Hoy les hablo con el amor de una Madre, que siente que no es oída ni entendida. Mí Amado Hijo Está presente, os bendigo”.

Gloria a Ti mí Señor, estoy postrada a Tus pies… ¡Padre!

“Más debo deciros cosas gratas también, Mí corazón hoy se sintió enternecido viendo como cuidabas y limpiabas, y ella con su dolor Me trabajaba. Cada quien a su manera aportaba. Recordad esto siempre, quiero que lo guardéis en vuestros corazones, os amo, os bendigo, os llevo agarradas de Mí mano y a veces, cuidar es dejar hacer, si no ¿cómo creéis, que los pajaritos saldrían del nido? Debéis dejarlos volar, debéis dejarla volar. Os bendigo nuevamente y pronto, muy pronto, Estaré con vosotros”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de octubre de 2004
Hora: 11:45 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Gloria a Ti mí señor, estoy postrada a Tus pies.
¡Oh, Joshua!

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que me acaricias!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, Estás conmigo, a mí lado permanentemente!

¡Madre, Madre, Madre!

“Amada hija, admiro tú fe y tú constancia cuando tienes que dar amor. Mas, esa decisión es a veces sin pensar, solo guiados por el amor. Y esas decisiones te pueden traer algunas dificultades, te enfrentas al peligro sin medir las consecuencias”.

(Rosaura)
Madre, no podía dejarla sola, me necesitaba. Además, yo sé que Ustedes Están conmigo y fueron invocados en todo momento.

“Debes recordar, que él se arrastra, se esconde, disimula”.

(Rosaura)
Pero, no va a poder, Madre, no va a poder.

“Amada hija”…

(Rosaura)
¿No te gustó lo que hice? Yo sentí, que estaba haciendo lo correcto.

“Y lo estaba. Mas, debes pedir ayuda”.

(Rosaura)
Yo lo hice, ayer le dije a Alba.

“No es tan fácil, la primera vez te fuiste a ciegas”.

(Rosaura)
Madre, yo no me fui a ciegas, Te sentí a mí lado.

“Lo estaba. Yo te lo he dicho, él se arrastra, se disfraza, debes tener cuidado. Eres tan importante”.

(Rosaura)
¡Madre, no sé cómo interpretar Tus palabras!

“Recuerda, el tiempo se termina has lo que tengas que hacer, ve donde tengas que ir. Mas, recuerda, sois todos uno, comparte, habla tus decisiones”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡Tú sabes, que lo material no me importa!, la computadora se arregla, el equipo de sonido también.

“Él no te va a tocar más, ya te lo dije en una oportunidad, pero le gusta fastidiar. ¿Sabes una cosa? Me llenas de felicidad cuando te veo, cuando enfrentas con tanto amor y sigues Mis palabras. Pero recuerda, debes estar protegida”.

(Rosaura)
Lo estoy, estoy Contigo, estoy con ellos, ellos me aman.

“El tiempo, amada hija, cada vez va más rápido, en el vuestro, cada quien está encontrando lo que necesita, cada cosa está llegando a su lugar y solo así, juntos, van a encontrar la paz. No debéis olvidar, sois todos uno”.

(Rosaura)
¡Madre, me siento muy preocupada por la Naturaleza!, el hombre, la Naturaleza misma. A veces, siento que no evolucionamos, que somos los mismos de hace 2000 años.

“Mira los ojos del que se queda afuera, del que no entra. Aunque ya está más limpio, y verás la obra del Señor, gracias a tú amor, gracias a vuestro amor. Mas, quizás no como lo piensas. Debéis tener más confianza en lo que hacéis, en lo que decís. Debéis abrir las rejas”.

(Rosaura)
¿Abrir las rejas? ¡No entiendo, Madre!

“Lo entenderás en su momento”.

(Rosaura)
Ayer estuviste, Te sentí, yo Te vi. ¡Estabas radiante!

“Amada hija, ¿cuántas horas de amor han dedicado? ¿Cómo no agradecer? ¿Cómo no Estar con Mis hijas amadas cuando más Me necesitan? Siempre las voy a acompañar. Y lo que hoy parece algo difícil e insondable, porque aparentemente no tiene explicación, ya la tendrá en su momento, y solo a través del amor, de ese amor, llegará la felicidad”.

(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta?

“Rosaura, nunca Me has querido preguntar por tus hijos”.

(Rosaura)
Madre, es que Te los entregué a Ti.

“Entonces, no Me la hagas. Sigue confiando en Mí”.

(Rosaura)
Gracias, Madre.

“Vienen cambios, debéis estar preparados, no serán malos, al contrario, lo que sucede, aunque represente una dificultad, va a ser un progreso. Debéis tomarlos con alegría. Recuerda, que en todos los sucesos Mí Hijo Amado Está presente”.

(Rosaura)
Madre, la Naturaleza, la lluvia, las sequías, las guerras, ¡eso me preocupa tanto!, las visiones que tengo. ¿Qué puedo hacer?

“Lo que haces. Creo que vosotros no habéis entendido realmente el valor de la oración y como habéis ayudado con vuestro amor. Mas, debéis continuar con lo que estáis haciendo. Y recordad, que él sigue agazapado, mas no va a poder.
Yo os bendigo a todos y aún a los que no están aquí en este momento, Yo estoy a su lado en donde estén. Son todos y todas Mis hijos amados”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 13 de octubre de 2004
Hora: 01:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás a mí lado!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás aquí presente, Hermosa!
¡Oh, Luz Radiante, bendíceme, ¡dame paz!
¡Oh, Madre, ¡cómo Te he fallado!

“Amada hija, ¿creéis realmente, que Me han fallado?”.

(Rosaura)
¡Madre, sí!, ¡realmente sí! ¡Me siento destrozada! ¿Cómo hago?

“Extiende tú mano y Me encontrarás, voltea el rostro y Me verás, abre tú corazón y Me sentirán, en cada uno de ellos, los que están a tú alrededor, Estoy”.

(Rosaura)
¡Madre, Madre!

“No todo lo que se dice es cierto. Mas, sí te digo, Mí amada hija, en tus conversaciones Mí Hijo Está presente”.

(Rosaura)
Yo lo sé, Madre, por eso cuando hago algo que no debo hacer, ¡me siento tan mal! ¡Me falta voluntad!

“¿Piensas realmente, que es falta de voluntad? Mas, Yo creo que es temor. Ellos te aman, están puestos a tú lado para cuidarte y de alguna manera, todos te necesitan. No te encierres”.

(Rosaura)
¡Madre, sentí tanto dolor y sentí vergüenza! ¿Qué puedo decirte que Tú no sepas?

“Recuerda Mis palabras, después de la oscuridad viene la luz. Las señales están dadas, ya es hora de que ellos también aprendan a verlas. Eres tan frágil”.

(Rosaura)
¡Madre!, no los puedo responsabilizar por mis actos.

“Ellos tienen que crecer y crecerán”.

(Rosaura)
¡Y me acusan de algo tan feo que no he hecho! Madre, ¿por qué tantos ataques? ¿Por qué tantas cosas feas?

“Porque estás en el camino. Recuerda lo que te he dicho, no te prometí felicidad en esta Tierra sino la vida eterna. Mas, recuerda, que a los demás les das mucha felicidad y ellos, los que te aman, los que están a tú alrededor, deben comprenderlo”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡creo que yo soy la que no comprende! Soy yo la que debo crecer.

“Ya es hora, hija Mía, de que rompas las barreras. Recuerda, Mí Amado Hijo Está en ti y Yo siempre Estoy a tú lado, y si tú sufres Él sufre”.

(Rosaura)
Madre, yo no quiero que Él sufra, ¡ya Él ha sufrido tanto! ¿Cómo es posible, que el mundo esté tan horrible? Ahora, con tanto desastre que viene, la Tierra va a mecer su tristeza y verterá sus lágrimas.

“Deben continuar con lo que están haciendo, la oración. Mas, no debéis perder la risa, esa risa que inunda el corazón de los que te rodean”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡Tú siempre dices palabras tan bellas!

“Tú también”.

(Rosaura)
He aprendido de Ti, porque Tú siempre las dices. ¡Me reconfortó tanto estos días pintando!, como en días pasados.

“Y siempre lo vas a hacer, aun cuando el dolor de las manos sea más fuerte, siempre lo vas a hacer, quítate esa angustia. Ellos de alguna manera lo entienden y están creciendo. Las palabras a tú hermano fueron sabias, reflejo de tú amor hacia él, y tú hermana, que está aquí a Mí lado, sabe cuánto la amaste, cuanto la amas y cuanto la seguirás amando”.

(Rosaura)
Madre, bendíceme.

“Te bendigo a ti y a todos los que están a tú lado. Y dile a mí pequeño Juan (*) que para él tengo una bendición especial, porque sé las veces que ha dicho que no”.

(Rosaura)
Se lo diré, Madre.

“Recuerda, Mí Inmaculado Corazón, reinará.

Aún la roca más fuerte, una gota de agua la puede perforar. Más, una lágrima la refuerza, la hace fuerte. No es lo mismo una gota de agua, que una lágrima”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 14 de septiembre de 2004
Hora: 03:40 p.m.
(*) Marino.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me iluminas!
Que Te acercas, que Estás conmigo.
¡Oh, Luz Radiante!

¡Madre, Madre!, ¿por qué ese encuentro?, ¿por qué me hiciste ver?
¡Madre!, ¿por qué me hiciste ver?
¡Madre!, ¿por qué me hiciste ver?
¡Madre!, ¿qué es lo que quieres que haga?
Me siento confundida con estas marcas en mis manos, no las merezco. Hay momentos, que siento pena y quisiera taparlas, son tan incomprendidas. ¿Por qué a mí? ¡Me pusiste a llamar la atención! ¿Por qué me hiciste ver? Me gustaba tanto soñar, me era más fácil llevarlo soñando.
¡Madre!, ¿por qué me hiciste ver?

“Era tú tiempo, lo necesitabas, Mí dulce niña. Recuerda, que tú tiempo es breve, en la brevedad del hombre. Más, tú lucha es larga en el tiempo del Señor”.

(Rosaura)
¡Madre, quedé muy desconcertada! Madre, realmente desconcertada. Yo siento el amor profundo de Su palabra, yo la oigo en mí corazón, veo al cielo y veo la obra de la Creación. Más, lo que veo últimamente a mí alrededor enlútese mí alma, ¿por qué me hiciste…?

“Amada hija, llegó el momento de que tomes tú decisión, el mundo está hecho de los soñadores”.

(Rosaura)
No sé, Madre, no te entiendo. ¿Cómo voy a soñar si me haces ver cosas tan difíciles?

“Hace 2 días, pudiste ver más allá a la persona que puse a tú lado para cuidarte. Le sentiste sus dudas y sus temores, y lo respetaste. No tengas miedo, él siempre va a estar a tú lado, mas es cuestión de confianza. A veces, las palabras suenan muy dulces pero la realidad los lleva a otra cosa”.

(Rosaura)
¡Madre, me dolió mucho su duda, la sentí en mí corazón!

“¿No sabes acaso hija Mía, que más le dolió a él dudar? Más, Yo te digo, él va a estar siempre a nuestro lado. Tened paciencia. Así como el rocío cada noche embellece a las flores, así tú presencia te dará el soporte”.

(Rosaura)
¡Madre, quisiera preguntarte tantas cosas!

“Ya te lo dije, pon la mano en tú corazón y actúa como debes actuar. Todos de alguna manera dependen de ti y cuando digo todos, hablo de todos. ¿O es que acaso, que tanto tiempo de oración, donde se ha visto el brillo de tú amor, de tú paciencia, de tú paz, es tiempo perdido?”.

(Rosaura)
No, Madre, no lo pienso. Si mí problema es que no pienso mal.

“¿Tú problema o tú regalo? Di a todos, que los amo, aún a los que se creen conocedores de la verdad porque han estudiado día y noche. Yo estoy con ellos porque los amo. Y no te inquietes porque ellos tienen su camino trazado”.

(Rosaura)
Bendíceme, bendícenos a todos. Dame Tú luz, Tú refugio.

“Yo os bendigo en el nombre de Mí Inmaculado Corazón”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 02 de septiembre de 2004
Hora: 06:35 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Estoy muy adolorida!
Quiero ser solo oración y no llantos.
¿Cuándo aprenderé a ser solo oración?
¡Cuánto me falta crecer todavía, pero siento mucho dolor!

¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas!
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Ay!, ¡Luz Radiante, Hermosa!

¡Madre!

“¿Por qué no lo dices? ¿No sabes acaso, que Yo sé lo que piensas?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡me siento tan avergonzada!, ¡tanto tiempo rezando, tanto tiempo a vuestro lado! ¡Madre!

“Dilo”.

(Rosaura)
Sentí, que no han entendido nada. ¡Me siento tan apenada!

“Un día te dije, que en su momento ellas y ellos, entenderán”.

(Rosaura)
¡Todo lo que rezamos! ¿Dónde se van esas oraciones?
¡Me has hecho ver unas cosas! ¡Me estás moviendo el piso!

“Ya os lo dije en una oportunidad, debéis tener paciencia, no perder la fe, la esperanza, ni el amor”.

(Rosaura)
¡Madre, hay mucha desilusión, mucho dolor!

“En algunos, en otros hay alegría. Ya os lo dije, no juzguéis”.

(Rosaura)
¡Ay!, ¡Madre, no es fácil, sabemos quién es! Estoy tan desconcertada. La reacción de mis compañeros. ¡No lo esperaba!

“Amada hija, ¿no sentiste su amor en el Rosario? ¿No viste, que estabais todos unidos en la oración?”.

(Rosaura)
¡Pero, me enteré después de algo que me dolió mucho!

“No la juzgues, ella necesita de tú amor, de tú paciencia.
Ya os lo dije, bajaré del cielo con 7 estrellas, con la “P” de la Paz, con la “V” de la Victoria y la “V” de la Virgen, y el mal será vencido”.

(Rosaura)
¡Bueno, es que creíamos, que era ahora! No sé, Madre, es que esto…

“Recordad, que Mí tiempo no es vuestro tiempo, mas nunca os dejo solos. Os he enviado tantas señales estos días, algunas las habéis entendido, otras no”.

(Rosaura)
Madre, ¿qué debemos hacer?

“Orar, solo orar, la oración. Él se disfraza, se esconde. A veces, tiene cara de ángel, de bueno. No todos los que parecen buenos lo son, ni todos lo que parecen malos lo son”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, dame fuerza, ¡dale fuerza al grupo!

“Ya os lo dije, rezad el Rosario por la unión y la paz, por el amor”.

(Rosaura)
Bendícenos, Madre.

“Como no los voy a bendecir, si los tengo a todos bajo Mí regazo. Mas, debéis controlar vuestras emociones, no os permiten ver la luz, no os permiten ver los brillos de los nuevos tiempos. Debéis tener cuidado”.

(Rosaura)
Yo también, Te amo.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 17 de agosto de 2004
Hora: 02:45 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Gloria a Ti mí Señor.
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que me baña!
¡Oh, Luz Radiante!

¡Madre, no me puedo voltear!, ¡me duele mucho la espalda!, ¡me duelen mucho las manos!

“¿Por qué te preocupa sentir esa tristeza?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡Tú sabes muy bien por qué!
-Su hermana, Félida Helena, padece un cáncer terminal y todos los hermanos están reunidos con ella. Ya el momento del encuentro está cerca-

“Yo la voy a recibir, más ella tiene que vivir su tiempo”.

(Rosaura)
Yo lo sé, ¡me siento tan mal!, pero no porque ella se va, yo sé, que Tú la vas a recibir. Sino porque me duele que se vaya. ¡Y esa enfermedad tan fuerte!

“Pero ella no tiene dolor”.

(Rosaura)
Yo lo sé, y eso es gracias a Ti.

“No. Gracias a vosotros, Mis amados hijos, que rezáis constantemente. No te sientas mal”.

(Rosaura)
¡Es que me falta crecer mucho!

“¿No será, que te acostumbraste a ver los árboles ya crecidos? Recuerda, todos salen de una semilla, germinan y tímidamente salen de la tierra a la luz y crecen hasta el cielo, y luego llegan los insectos y los atacan el viento, la lluvia, pero va creciendo. Cuando te sientas así, recuerda: eres una semilla, que va creciendo, se va haciendo grande, frondosa, hermosa, donde los pájaros encontrarán refugio y habrá sombra para muchos y extenderás tus ramas a distancias tan largas, donde muchos encontrarán cobijo”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡Te amo tanto!

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 26 de julio de 2004
Hora: 07:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Me duele la cabeza!, creo que me golpearon la cabeza. Es que no es fácil, no es fácil entender una realidad aparentemente incierta, aparentemente intangible, no es fácil.

“No todo lo que parece es, ni es todo lo que parece.
¿Desde cuándo Mis hijos amados, Estoy a vuestro lado y aún os dejáis abatir por los problemas pequeños? Vosotros los hacéis grandes, más son solamente pequeños.
Debéis ser fuertes, al resguardar vuestros sentimientos. No permitáis, que aniden en ellos dolorosos pensamientos, que, así como hoy, hay luz y esperanza en ellos, mañana también.
¿Por qué siempre esperáis de la misma manera? No habéis entendido, que siempre Estoy presente. ¿Cuántas veces más os lo debo decir? El que carga la carga sabe lo que pesa, solo el que la carga. Más, si compartís los fardos, ¡cuánto alivio sentís! Quitádmelos de encima”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 16 de julio de 2004
Hora: 07:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Gloria a Ti mí Señor.
Gloria a Ti mí Señor, estoy postrada a Tus pies.
Joshua, estoy postrada a Tus pies.
¡Madre!

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás a mí lado, que nos proteges!
¡Oh, Luz Radiante, que alivias mí dolor!
¡Oh, Luz Radiante, que me enseñas a compartir Su dolor!

¿Qué pasó? ¿Por qué esto? ¿Por qué, nos está atacando tan duro?
No entiendo, no comprendo. Si me porto bien hay ataque, si me porto mal, también hay ataque.
¿Qué pasa, Madre?
¡No comprendo!, esclarece mí mente, abre mí corazón, endulza mí entendimiento, que mí juicio no sea severo. ¡Ayúdame, a conseguirlo!
¡Qué mí dolor duradero alivie en Él Su dolor!
¡Oh, Madre Santa!

“Amada hija, te portaste muy bien, lo hiciste”.

(Rosaura)
¿Cómo, que me porté muy bien? Hice lo que tenía que hacer, invocarte, rezar; ¡estoy desconcertada, no entiendo! ¿Qué fue lo que hicimos? ¿Qué puerta abrimos?

“De los que están aquí, ninguno abrió puertas. Mas, no ignoréis, que él se cuela por debajo de las rendijas”.

(Rosaura)
¡No entiendo, estoy desconcertada! ¿Qué pasó?

“Cada vez, que alguno de vosotros de alguna manera crecéis. Cada vez, que alguno de vosotros os acercáis el uno al otro. Cada vez, que vosotros os acercáis a Mí Amado Hijo, a él le molesta”.

(Rosaura)
¡Entonces, Madre! ¿Esto va a ser todo el tiempo? ¡Porque yo te voy a decir una cosa!, ¡no puede ser, que todo el tiempo esté molestando!, ¡esté atacando a mis seres queridos, a mis amigos, a mis hijos!

“Lo que piensas, que son ataques, no son ataques. También vosotros hacéis cosas, os equivocáis, no todo se le puede achacar al de la cola”.

(Rosaura)
¡Si perdió el pasaporte!, ¡lo perdió! -Rodolfo, hijo de Rosaura- No tuvo conciencia.

“Exactamente, hay situaciones en que las cosas suceden por inconciencia.
Hoy, él quiso hacer una demostración de fuerza, mas no pudo, tú lo enfrentaste, fuerte, severa”.

(Rosaura)
Bueno Madre, ni tan severa, no Te creas, estaba deseando, que todos llegaran.
¿Por qué se tardaron tanto?

“No se tardaron, llegaron a tiempo justo. Es que cuando estabas en el enfrentamiento, era el tiempo del Señor”.

(Rosaura)
¿Cuándo nos enfrentamos, es el tiempo del Señor?

“Es el tiempo del Señor. Más, ellos vinieron todos a ti y están aquí. Ya te lo dije, eres una señal viviente de la presencia de Mí Amado Hijo, de la Gloria del Señor y el que no vea las señales, ¡ay, de aquel!”.

(Rosaura)
¡Perdóname, Madre!, pero estoy desconcertada, agotada. Realmente fue largo el tiempo, ¡más Te veía tan radiante, Te sentía a mí lado!

“Anoche lo pudiste controlar, ayer lo pudiste controlar, mañana lo podrás controlar. Pero, quédate tranquila, no voy a permitir, que los vuelva a atacar, que nada interfiera en la obra de Mí Amado Hijo, os voy a proteger. Ya habéis aprendido, ya habéis entendido.
Aprended a separar vuestras equivocaciones de los ataques. No voy a permitir, que esto vuelva a suceder. Yo os prometo por Mí amor.
Así como vosotros la protegéis, así os protejo Yo. Habéis respondido como siempre, con todo, con amor. Mas, Yo os digo, dichosos aquellos, que están a Mí lado”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡qué Hermosa Eres!

“Y no te preocupes, siempre Me vas a poder pintar, ¿no sabéis acaso, que estamos unidas es ese instante?”.

(Rosaura)
¡Pero, él empezó cuando yo Te estaba pintando! Yo estaba preparando el color azul para Tú manto, cuando empezaron a abrirse las puertas y a caer las cosas.

“Ya te dije, no va a volver a pasar, confía en Mí. Todos debéis confiar, entregaos a Mí con confianza. Recordad, Yo Estoy aquí.
Ya sabéis, todos sois Mis hijos amados, no hay distingo para Mí. Os amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 10 de julio de 2004
Hora: 09:45 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, Tú suave brisa me acaricia!
¡Estás aquí a mí lado!
¡Oh, Luz Radiante!

“Amada hija, ¡cuánto has aliviado hoy el sufrimiento de Mí Amado Hijo”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡me lo he preguntado tantas veces, si con esto alivio!

“No solo lo alivias con los dolores, también con el amor. Sois todos, los que están a vuestro alrededor, hermosos”.

(Rosaura)
Madre, Tú nos dijiste que éramos todos en uno y uno en todo. Pero, hoy ha sido para mí un poco sorprendente, por el sitio donde me ocurrió, un sitio público donde hay tanta gente y me he sentido como apenada. No me avergüenzo, pero sentí pena de que me vieran y eso me ha puesto triste. Yo sé, que no soy digna de esto tan grande que me está pasando, pero ¿por qué sentí pena?
Ayúdame.

“¿Quién ante lo desconocido no se sorprende? Y tú eres Mí niña amada, tan frágil. Mas, recuerda, cada momento, cada instante de dolor, es como una gota de rocío que cae sobre una flor y sus colores brillan a la luz”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡me dices cosas tan bellas! ¡Me siento tan pequeñita, tan poquita cosa!
¡Estoy tan adolorida!

“Te lo había dicho, que las señales se te iban a acentuar”.

(Rosaura)
Sí, Madre. Yo pensé, que eran los dolores.

“Las señales están dadas para aquellos que las sepan ver y tú, hija Mía, eres una señal de que Él Está vivo, presente”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“Os bendigo a todos y os cubro con Mí manto. Mas, debéis protegerla”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 06 de julio de 2004
Hora: 08:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me sigues!
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me proteges!
¡Oh, Luz Radiante!

Ella Está aquí, nos pide una Salve.

Dios Te Salve, Reina Madre,
Madre de misericordia
vida, dulzura y esperanza nuestra:
Dios Te Salve.
A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
A Ti suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas,
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos y,
después de este destierro,
muéstranos a Jesús, fruto Bendito de Tú vientre.
¡Oh, Clemente!
¡Oh, piadosa!
¡Oh, dulce, Virgen María!
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Ella dice, que no estamos desterrados, que Ella siempre Está a nuestro lado, que no debemos suspirar y llorar, que no estamos en un valle de lágrimas, que el Creador, su Creador lo hizo todo con amor. Que tengamos fe, que tal como Ella lo prometió, así será. Y bajará del cielo.

La puerta, la puerta, la puerta… quieren que vean la lámpara y después que cierren los ojos, y verán la puerta, Puerta al Cielo.
-Todos los presentes cerraron los ojos y después Rosaura, volvió a cerrar los ojos y continuó-

“Hijas Mías, os amo. ¿Creéis acaso, que en estos días en que habéis estado tan desorientadas os He abandonado? ¿Es que no sentís cuando os acaricio con Mí mano? Ustedes, Mis ángeles amadas, debéis estar preparadas. Su sufrimiento se va a acentuar”.

(Rosaura)
¡Madre, Madre! ¿Qué tenemos que hacer? Vienen tantas cosas difíciles, dime.
¿Qué tenemos que hacer, ellas, ellos, yo?

“Amaos los unos a los otros como Yo os amo”.

(Rosaura)
Pero, nosotros nos amamos.
¡Me duele mucho el brazo! ¡Madre, no lo puedo mover!

“Hija Mía, supiste, lo sabes y lo sabrás en su momento. Cada uno de ustedes lo sabrá, lo saben. No permitan, que estos días de tanta inquietud y dolor os alejen. Sabéis, que sois todos escogidos. Mi amor de Madre os protege, extiendo Mí manto y os cubro. Se enaltece vuestro amor en el brillo de Sus ojos cuando oráis. Os amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 15 de junio de 2004
Hora: 05:30 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Gloria a Ti mí Señor.
Gloria a Ti mí señor.
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas, que llegaste!
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me acaricias!

¡Madre!, ¿por qué están todos aquí? ¿Por qué la puerta? ¿Por qué la luz? ¿Es que me vinieron a buscar? ¿Por qué no me hablas? ¡No me dices, Madre! ¿Por qué están todos aquí?

“Están aquí, porque cada vez que tú visitas a un enfermo, ellos ven lo que tú estás viendo y es necesario que se lo digas, que hables con ellos, que reafirmen su fe. No hay manos que agarren, no hay brazos que halan. ¿No sabéis, que Mí Hijo es sólo Misericordia?”.

(Rosaura)
¡Madre, los he tenido aquí todo el día! ¡Me asusté! Creí, que me vinieron a buscar.

“Ya oíste, te lo dijo Alba, nada es antes ni después, que todo es a su tiempo, solo el Señor sabe”.

(Rosaura)
No comprendo, ¿realmente no comprendo por qué siguen aquí?

“Porque te aman. Recordad, es necesario estar fuertes, estos momentos dolorosos van a continuar”.

(Rosaura)
Lo sé, Madre, pero eso no es lo que me preocupa. Es que no sé distinguir cuando tengo que estar o no estar. No sé, me siento un poco confundida, ¡tanta presencia hermosa!, ¡tanto dolor físico! Me siento un poco confundida y la puerta sigue abierta.

“¿Quién te dijo, que se cerraba? Nunca se cierra, cada alma la traspasa”.

(Rosaura)
¿En serio?

“Por supuesto”.

(Rosaura)
¿Por eso me enviaste a todos mis seres queridos?

“Sí, por eso, te estamos preparando. Permití, que los vieras para que se comprenda la importancia de la labor que tienen y tú labor”.

(Rosaura)
Pero, yo la comprendo, yo trato de hacerla.
¡Ay, Madre, tenía ganas de irme para allá, ¡pero no pude!

“Porque no es tú tiempo. Cuando te llegue tú tiempo ni te darás cuenta, en el tiempo nuestro lo entenderás y eso va para todos, la puerta nunca se cierra”.

(Rosaura)
Pero, te digo una cosa, es una tentación lo que me hiciste ver, casi me quiero ir.

“Te querías ir, mas no es tú tiempo. De nuevo te lo digo, solo el Señor lo sabe”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡eres tan hermosa! Cúbrelos con Tú manto.

“¿No ves acaso, que siempre Estoy, los protejo? Tú Me has visto muchas veces al lado de ellos. Cuando ellos empiecen a sentirme, Me verán”.

(Rosaura)
¿Ya se lo puedo decir?

“En su tiempo”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“Los bendigo a todos. Debéis manteneros fuertes y unidos. Los acontecimientos se van a desarrollar de una manera insospechada. Mas, vosotros tenéis la fuerza de la fe, debéis de alguna manera enseñarlo a los demás, a los hombres, especialmente a Mis Almas Consagradas”.

(Rosaura)
Ya lo sé, Madre, ¡me sentí tan bien allá!

“Pero, te dolía todo”.

(Rosaura)
Eso sí es verdad, me dolía todo, pero estaba tan feliz, allá fui feliz.

“¿Y no eres feliz aquí?”.

(Rosaura)
Sí, lo soy, solo que tengo mucha responsabilidad.
¿No viste lo que pasó en el supermercado? ¿Viste esa sombra gris, que se me acercó?

“¿Pero, no pudo, María sacarte de ahí?”.

(Rosaura)
¡Sí Madre!, pero ella no la vio.

“Pero, sintió que debía cuidarte. Recuerda, sois todos uno. Os amo, os bendigo”.

(Rosaura)
Amén, Madre, amén.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 30 de mayo de 2004
Hora: 05:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve, que me sigue!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, que Estás a mí lado, cúbreme, protégeme!

¡Madre, Madre!, me has consolado, me has envuelto con Tú manto, me has dado paz.

“Amada hija, ¿pensaste acaso, que te podía dejar sola?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡te he sentido tanto hoy!

“No quiero, que sufras, ya es hora de que entiendas, que hay cosas que no debes hacer”.

(Rosaura)
¡Es que no sé qué me pasa!, no sé por qué me pasa. Yo busco dentro de mí.
¡Es que ni siquiera soy feliz en esos momentos!

“Acepta, debes aceptar, simplemente aceptar, solamente aceptar. Entrégate en paz, déjate guiar, confía. Ellos, los que están a tú alrededor te aman, confía”.

(Rosaura)
¡Madre!, ¿fue otro ataque?

“Amada hija, se arrastra, se esconde, utiliza las debilidades de los demás, tú fragilidad, tú amor. Debes ser fuerte, debes aprender, confía, confía. Mas, no estuviste sola, siempre Estuve”.

(Rosaura)
¡Madre, qué dolor tan grande sentí!

“Eso es lo que busca, que te distraigas, que no cumplas la misión. Mas, Yo te digo, que en este momento y en esta hora estás creciendo; que en este momento y en esta hora Está Mí corazón de Madre”.

(Rosaura)
Gracias, lo sé. Te amo, bendíceme.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 18 de mayo de 2004
Hora: 06:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante Hermosa!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, ven a mí!
¡Madre, Madre!, ¿por qué Estás tan triste?, ¿qué Te pasa?
¡Madre, Madre!

“El dolor, que Me embarga, es ver. Utilizan a Mí Amado Hijo en vano. Los sufrimientos ¡cómo lo utilizan en vano! Mi Amada Iglesia, ¡cómo es atacada de adentro y de afuera!
¡Ay, de aquellos, que le juraron lealtad a Mí Amado Hijo y blasfeman! Pobres. Debéis orar por ellos, debéis orar por ellos”.

(Rosaura)
¡Madre, no me gusta verte triste! Si Tú Eres mí luz, Eres el faro, que me guía.

“Ay, amada hija, ¿cómo decirte lo que hay en Mí corazón? ¿No ves las barbaridades que hacen?”.

(Rosaura)
¡Bueno, Madre, pero, no Te lo tomes tan apecho! ¿Tú no sabes, que los hombres son así?
¡No me gusta verte triste!

“Les voy a pedir algo, debéis profundizar vuestra oración, acudid más a la Eucaristía. Debéis reforzaros”.

(Rosaura)
¡Madre!, no me porté bien, ¿verdad? ¿Estás triste por eso?
¡Dime, no me gusta verte triste!

“No seas tan severa contigo misma, ya te lo he dicho tantas veces. Extiende tú mano, utiliza ese don maravilloso que tienes, que es tú alegría, que es tú amor, que es tú paciencia. No vuelvas a permitir, que ese que fue un rayo de luz se meta en tú vida, no le abras puertas, ninguno le debe abrir puerta.
En la medida en que se acercan los tiempos, los tiempos venideros, los tiempos de Dios, él se va a revolver como fiera herida. Mas, Yo os lo dije, así como Yo le piso la cabeza, vosotros le pisáis la cola, y solo con las oraciones que hacéis en el medio, podéis crecer”.

(Rosaura)
Madre, bendíceme, ¡estoy muy adolorida!

“Lo sé. Mas, recuerda, que es el bálsamo que alivia a tantos y tantos”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 06 de abril de 2004
Hora: 11:50 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Madre!, ¿dónde Estás? ¡Madre!

¡Me siento perdida!, ¡no encuentro salida, Madre, Madre!

¡Oh!, ¡Luz Radiante, se acerca Hermosa!
¡Oh, Luz Radiante, que me cobijas!

¿Qué me pasó? ¿Qué me pasa? ¿Dónde estoy metida? ¿Qué me pasa?

“Amada hija, esperas más y debes aprender a esperar menos, así no será tan doloroso”.

(Rosaura)
¿Cómo hago, Madre? ¡Estoy tan confundida!

“En la medida en que vayas aceptando tus limitaciones, en la medida en que cada quien también las tiene, saldrás del laberinto”.

(Rosaura)
¿Tengo que esperar tanto? Si, quiero salir ahora. ¡No me gusta estar aquí!, ¡yo me quiero salir!

“¿Y creéis acaso, que no has comprendido? Claro, que has comprendido, deja de luchar, entrégate confiadamente”.

(Rosaura)
¡Madre!, ¿qué les puedo decir? Necesito decirles, ¿qué les puedo decir?

“Nada ¿Os qué creéis, que ellos no saben muy dentro de sí que pasa en tú corazón? Son los pilares que te rodean, recuéstate en ellos confiadamente”.

(Rosaura)
No es fácil, yo siento que ellos deben confiadamente recostarse en mí, no yo en ellos.

“Estás en un error, una casa no se sostiene con un solo pilar. Recuerda eso, todos son necesarios, todos son importantes. Cuando vengan los movimientos serás fuerte, serás sostenida. Recuerda eso, todos son necesarios”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡Eres tan Hermosa! ¿Qué está mal? ¿La violencia? ¿Qué será tan intenso?

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 31 de marzo de 2004
Hora: 06:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh!, ¡Luz Radiante, Hermosa!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás ahí!
¡Ay!… ¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!

¡Ay, Madre, ¡Madre!, ¿qué vamos a hacer?, ¿qué podemos hacer?

“Lo que os dije, debéis continuar orando. Ya están en los tiempos vuestros”.

(Rosaura)
Y ¿hasta cuándo vamos a estar con esto?

“Ten paciencia, ¿no sabes acaso, que Estoy a tú lado? ¿No sabes acaso, que nunca estás sola?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡tantos muertos y heridos!, ¡Están maltratando a Tú Iglesia, a mí Iglesia!

“Ya os dije, tened confianza, debéis tener más confianza, no permitáis, que vuestras angustias os dominen ¿No sabéis, que eso es lo que quiere él? Quiere desviaros, que no estéis atentas. Habrá un acontecimiento muy importante, que va a cambiar la vida de muchas personas y después de ese acontecimiento vendrá un nuevo amanecer. Ya os lo dije, va a ser de la manera más inesperada”.

(Rosaura)
¡Madre!, ¡estoy tan cansada, muy cansada! ¡Quiero llorar y no puedo!

Lo haré… se los diré… Yo también Te amo.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de marzo de 2004
Hora: 08:50 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves!
¡Oh!, ¡Luz Radiante,
Estás aquí, ¡Hermosa!
¡Oh, Luz Radiante!

¡Madre, Madre!, ¿por qué esto?, ¿por qué esto?

“Porque habéis olvidado, no habéis entendido, ni comprendido nada”.

(Rosaura)
Pero, ¡hemos hecho todo lo que Tú nos has pedido!, ¡hemos hecho todo!

“No hablo de ti, ni hablo de los que están contigo. Es la humanidad, cada día se aleja más de las enseñanzas de Mí Amado Hijo”.

(Rosaura)
Y entonces, ¿para qué rezamos tanto? Dime, ¿por qué si rezamos como Tú nos pides? ¡Madre!, ¡estoy tan adolorida con lo que me has permitido ver! ¿Por qué me haces ver?

“Todavía no has comprendido la importancia, que estas palabras que hoy se escriben y, mañana serán leídas y entendidas, cumplirán su meta”.

(Rosaura)
Si, todo está bien, pero ahora, ¿por qué ahora?, ¿por qué ahora?, ¿por qué, Madre?, ¿por qué?

“Porque necesitan entender, que solo a través del amor, solo a través del conocimiento de lo que es la naturaleza humana, podéis crecer. ¿No sabéis acaso, que siempre Estamos? Te lo He dicho una y otra vez, no debes desesperarte. ¿No sabes acaso, que siempre Estoy a tú lado?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, lo sé, ¡lo entiendo! Mas ¿qué debo hacer?

“Orar, solo orar, únicamente orar”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

“No sólo a ti, amada hija, sino a cada uno de los que están aquí, que todos en su momento cumplen su misión.
Recuerda siempre, los amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 11 de febrero de 2004
Hora: 10:55 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

Heme aquí, postrada a Tus pies.

“¡Quién cree, que lo pierde en el Lugar Sagrado, no lo pierde en el Lugar Sagrado!, donde Estoy siempre con vosotros, nada se pierde, nada se pierde.
Pierde, el que quiere perder.
Pierde, el que no sabe perder y pierde, lo que añora perder.
Debéis tener cuidado con el perder, lo que no debe perderse, es la unión, el amor, el respeto. Recordad, no se pierde nada en el Lugar Sagrado. Más, ¡ay, de aquel, que un día fue un destello de luz, que se arrastra! Más, Yo os digo, no permitáis, que los separen, debéis estar fuertes y unidos, más aún en estos momentos”.

(Rosaura)
¡Madre, están pasando tantas cosas a todos!, enfermedades, accidentes. Como Tú dices, pérdidas, y eso me preocupa.

“¿Te preocupas?, ¿por qué te preocupas? Eso es lo que pretende, dispersarlos, alejarlos de Mí, de lo que Yo Siento por vosotros. Él está acechando, atacando por todos lados. Vuestras debilidades son tan apreciables para él. No debéis bajar la guardia”.

(Rosaura)
Madre, me preocupa que a Alba se le pierda el dinero, ¡me siento mal! Ella toma una actitud… se esconde como el caracol, no sé cómo ayudarla.

“Hija Mía, Alba va a encontrar en su corazón la verdad, no os preocupéis”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 29 de enero de 2004
Hora: 07:05 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante que me envuelves, que Te acercas!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás a mí lado!
¡Oh!, ¡Luz Radiante, Hermosa!
¡Oh, Luz Radiante!
Bendíceme, Madre.

“Amados hijos, se acercan los momentos difíciles, os vengo a prevenir. Debéis tener cuidado, debéis manteneros unidos. No hagáis caso a falsas alarmas. Recordad, que sois las espaldas de muchos. No debéis sentir el fardo muy pesado, debéis compartirlo. Pronto haré una demostración”.

(Rosaura)
¿Una demostración de qué, Madre? ¿Por qué Te quedaste callada?

“¡Ay, hija Mía!, con todas las cosas que ven y que sienten, ¿todavía tengo que hacer una demostración?”.

(Rosaura)
Yo lo sé, Madre, pero Tú las haces, porque Tú quieres, porque todas nosotras tenemos fe y sabemos que Tú Estás. Además, hoy nos regalaste Tú aroma.
¡No te pongas triste, Madre!

“Es que es necesario, vienen acontecimientos muy difíciles. Están irrespetando la Casa de Mí Hijo, están profanando los lugares sagrados. Debéis continuar con la oración”.

(Rosaura)
¡No Te quiero ver triste, Madre! ¿Tanto daño Te han hecho?, ¿tanto dolor Te hemos causado?

“No Estoy triste, Estoy es preocupada. Debéis continuar orando para que no se alejen Mis amados hijos”.

(Rosaura)
¿Y cuáles van a ser los acontecimientos?, ¿Van a pasar cosas muy fuertes en el país?

“Van a pasar y están pasando. Más, ya os lo dije, en una oportunidad, la oración tiene el poder de cambiar las cosas, podéis suavizarlo mucho.
Van a venir ataques más violentos a Mí Amada Iglesia”.

(Rosaura)
¡Eso no me gusta, Madre!

“Ahí es donde debéis creceros, ahí es donde debéis demostrar lo cerca que están”.

(Rosaura)
¿Qué voy a hacer? ¿Qué les digo? Siempre nos hacemos preguntas, pero Tú Hijo nos dice que no debemos preguntar tanto, que dejemos llevarnos más, que Él siempre está con nosotros.

“Y lo Está, así como lo Estoy Yo, no lo olvidéis. Aunque os ocurran cosas de aparente dureza, siempre Estoy con vosotros, siempre y os protegeré.
Recordad, estáis bajo Mí sombra y protección, nunca os abandonaré”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 22 de enero de 2004
Hora: 07:35 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh!, ¡Luz Radiante Hermosa, Estás aquí!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Oh, Luz Radiante! ¡Madre, estoy tan estropeada!
¡Oh, Madre!… ¡Yo también Te amo! -Entre risas- Sí… lo voy a hacer… ¡JAJAJAJA!… Si a Ti Te gusta así, así lo voy a hacer. Cuando lo tenga listo, solo cuando lo tenga listo, lo voy a hacer.

Sí… ¡JAJAJA! -Rosaura, empezó a respirar mal. Duró poco-

Yo también Te amo. -Sonreía-

“Y a ustedes, a Mis amadas hijas, que estáis pendiente de todo lo que hablamos. Pronto sabréis, que es lo que ella va a hacer y os va a gustar. Debéis continuar con la oración, os purifica”.

(Rosaura)
¿Se los digo, Madre? -Se reía- Está bien… Bueno.

“Y esto va con vosotras, y cualquiera, que en algún momento puedan leer estas líneas:
¡Ay, de aquel, que no vea las señales, las señales están dadas, siempre!”.

(Rosaura)
Pero, ellas las están entendiendo. Myrna, fue la que se confundió un poco.

“Ella, debe vencer sus temores, sus miedos, Debe entregarse más libremente.
Cada quien de vosotras tenéis vuestras rendijas y vuestras culpas. No permitáis, que esas culpas abran vuestras rendijas.
Acordaos de lo que os he dicho, él está agazapado, esperando, simplemente esperando. Mas, nunca en ningún momento os he abandonado, siempre Estoy, siempre Estaré, siempre. Recordad eso, siempre”.

-Rosaura, inhala aire profundamente-

(Alba)
¿Y lo que dijo, el sacerdote, que no estábamos preparadas para enfrentarlo? -El Padre Ruperto-

“¿creíste acaso, que si no hubieran estado preparados os hubieras podido enfrentar? ¿No os acabo de decir, que nunca habéis estado solas?”.

(Alba)
-Respuesta corta, inaudible-

(Rosaura hija)
Tal vez tenga miedo.

“Tiene mucho conocimiento teológico, mucho aprendizaje en libros, pero pocas vivencias en la vida. No debéis ser tan severas al juzgar, es un alma hermosa, fue puesto por Mí Amado Hijo para guiaros. Debéis dejaos os guiar. ¿No veis acaso, cuanto conocimiento tiene y que alma pura es? ¿Por qué preguntáis lo que no debéis preguntar? La curiosidad no es buena”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 15 de enero de 2004
Hora: 08:00 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Estoy un poco cansada!, ¿por qué no oramos un poquito?, ¡estoy muy cansada, muy golpeada!
¡Me batuqueaba, me batuqueaba!

Hoy, tocan los Misterios Dolorosos.
-Todos los presentes empezaron a rezar el Santo Rosario y mientras lo hacían, Rosaura, entonó cantos de alabanzas y empezó a hablar-

“¿Quién en algún momento no ha tenido una culpa, una tristeza, un tropiezo?, ¿Quién en algún momento no ha volteado la cabeza viendo algo que le desagrada?, ¿Quién en algún momento ha olvidado un gesto de amor?, ¿Quién en algún momento se ha olvidado de Mí? Mas, Yo os digo, en ella Estoy, siempre Estaré”.

(Rosaura)
¡Madre!, ¿qué hice?

“Abriste la puerta de la culpa, terrible puerta”.

(Rosaura)
¡Los he defraudado, me siento tan poquita!

“¿No ves acaso, que ellos están a tú lado? ¿No sientes su amor, su cariño?”.

(Rosaura)
Sí. Yo no pensé, que era tan grave lo que estaba haciendo.

“Hay lugares a los que no puedes ir, porque estás en el proceso de crecimiento. No quiero, que sufras innecesariamente. No volverás más”.

(Rosaura)
¡Pero, hay algo en mí, que me hace ir!, cuando tengo mucha presión, ¡es como si no quisiera pensar! -A jugar maquinitas en el casino en familia-

“Déjate guiar, Yo te llevaré de la mano por el camino. Él no te va a volver a molestar”.

(Rosaura)
¡Madre, Padre, ¡estoy tan estropeada!

“Esto no comenzó anoche, tienes muchos días batallando, hasta que vino la crisis, pero saliste fortalecida. Me habéis demostrado, que sois todos uno.
¿Creísteis acaso, que estabas sola? ¿No sentiste a tus Ángeles custodios a tú alrededor? ¿No viste que nadie se te acercó? Hubo un momento, que la oscuridad estuvo cerca, mas, tú hija -Rosaura hija- se dio cuenta. Pobre infeliz criatura, se vale de las debilidades, de la culpa, ese que un día fue un rayo de luz. Debes crecer en la oración como Yo te enseñé. Recuerda, como Yo te enseñé”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 09 enero de 2004
Hora: 09:00 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2004

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve, que me embriaga!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas a mí!
¡Oh, Luz Radiante, que llegas!

¡Madre, Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, protégeme… Protégeme! Necesito vencerlo.
¡Madre!

¡Oh!, ¡Luz Radiante, llegaste a mí!

“¿Creísteis acaso, que te iba a dejar sola?”.

(Rosaura)
¿Por qué tengo, que ver tantas cosas tan terribles, si no puedo hacer nada para cambiarlas?
¿Por qué tengo, que presenciar la oscuridad tan cerca, y en Tú casa?

“Pero lo venciste, pudiste con él”.

(Rosaura)
Pero se fue, sigue en él.

“Ya os lo dije, sólo con la oración, sólo con la oración”.

(Rosaura)
Tanta ira acumulada, tanto odio.

“Es una infeliz criatura. Debéis rezar por ella, cada vez que rezáis una oración algo hermoso sucede en alguna parte”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, fue una sensación tan extraña, me golpeó de repente.

“Cuando bajaste tus defensas, te dejaste llevar por tus sentimientos”.

(Rosaura)
Pero, Tú dijiste, que pusiera una mano en mí corazón y actuara.

“También te dije, que tenías que ser precavida, muy precavida”.

(Rosaura)
¿Y cómo hago para diferenciar una cosa de la otra?

“Tú estabas consciente, muy consciente de lo que había hoy ahí. Más de uno lo sintió”.

(Rosaura)
¿Y eso es malo?

“No, esa es la manera de combatirlo, con la oración, sólo con la oración. Él va a usar sus artimañas, se va a presentar desvalido, triste, acongojado. Mas, tú siempre le verás su verdadero rostro y el día, que esté limpio lo vas a notar”.

(Rosaura)
Te amo, Madre.

“Yo también. Los bendigo a todos. ¿Creéis acaso, que porque no Me presento más a menudo no Estoy siempre ahí? Siempre Estoy. Esta mañana te sentías tan desolada, ¿y vistes, todas las cosas hermosas que pasaron en el día?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡realmente fue bello!, ¡tantos testimonios! ¡Qué lindo día!

“Por eso es que el ataque fue muy fuerte. El ataque fue sumamente fuerte”.

(Rosaura)
Pero, ¿cómo puede entrar a Tú Casa?

“Y a la de Mí Padre, y donde Mí Hijo se hace presente, y ha sido así por los siglos. Mas, no va a poder, su tiempo se acaba, su tiempo termina”.

(Rosaura)
¿Y cuántas almas, más va a utilizar?

“Todas las que el considere necesarias. Mas, cada día que pasa os hacéis más fuertes con la oración, con la paz”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 02 enero de 2004
Hora: 09:30 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Estoy postrada a Tus pies.
Gloria a Ti mí Señor.
Iré a Tú encuentro
con la paz que me da Tu voz
y recurriré a Ti en mis momentos de dolor
y Tú, solamente Tú, me bañarás con Tú luz.
Que así sea. Amén.

“Ya os lo dije, debéis estar preparados para los momentos difíciles”.

(Rosaura)
¡Madre!

“Debéis acordaros de vuestros hermanos, extenderles la mano, compartir lo que tenéis”.

(Rosaura)
¡Madre, va a escasear la comida, no va a haber comida!

¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás ya aquí!

¡Uhm!… ¡Lo sé!

-Rosaura, inhala aire profundamente-

“Ese al que estáis limpiando, al que Yo recibiré cuando esté limpio, carga encima su miseria. Y recordad, que anda agazapado y se vale de las miserias, no permitáis que os perturbe. ¿No sabéis acaso, que él está siempre en la oscuridad esperando? ¡Cual infeliz criatura, que lo carga a cuestas!
Ya os lo He dicho, debéis tener precaución. Y así como una vez os lo dije, os lo vuelvo a decir, lo recibiré limpio porque vosotros lo estáis limpiando”.

-Rosaura, inhala aire profundamente-

(Rosaura)
¿Qué tengo que hacer?, ¿qué tengo que hacer? Yo le veo eso tan feo que tiene encima, se lo veo en sus ojos, en su olor, pero también, de repente, le veo en sus ojos miedo, tristeza, abandono, ¿cómo podemos ayudarlo?

“Con oración, sólo con la oración”.

(Rosaura)
Sí, pero él tiene que comer, y tiene que vestirse, y todo eso.
¿Seguimos haciendo lo que estamos haciendo?

“Deja que tú corazón te guíe. Mas, necesita mucha, mucha oración. Tienes el don de poder ver, se te ha dado a ti y a otros como a Mirna, y cuando veas que está presente ahuyéntalo”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, Tú dices las cosas de una manera tan hermosa, todo se hace tan fácil.
¿Qué es lo que pasa, que está viniendo poca gente a rezar? ¿Es que ya no se encuentran a gusto?, ¿qué es lo que está sucediendo? ¡A mí eso me preocupa, me entristece!, yo quisiera que cada vez sean más y más y más.

“Amada hija, son como las olas del mar, de repente, están arriba y de repente, bajan, y suavemente se esparcen. Muchos vienen porque tienen necesidades de amor, de salud, material”.

(Rosaura)
¡Yo eso lo entiendo, yo lo comprendo!, pero entonces, me parece, que después que consiguen lo que quieren se retiran, nunca tienen tiempo, siempre algo tienen que hacer.

“Quizás tú no los ves rezando ahí, mas, siempre tienes la casa llena, no es así tampoco como tú dices, los demás, lo están haciendo en sus hogares. Yo te puedo asegurar, que esa semilla que esparcisteis ha dado frutos, muchos frutos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre perdóname!, creo que he sido un poco vanidosa… Perdóname de verdad, como que siempre hago las cosas mal. Busco, busco y busco, y no encuentro.
¡Fíjate lo que ha pasado en estos días, esas pérdidas!

“Se ha perdido lo que se ha querido perder, se ha perdido lo que se tenía que perder”.

(Rosaura)
¿Tú crees?, ¡a mí no me parece, porque eso es esfuerzo, trabajo!… A mí no me parece.

“En efecto, es esfuerzo, es trabajo, pero la persona piensa, analiza, busca en su interior y crece, y eso que perdió se le multiplica mil veces o ¿es acaso, que no te has dado cuenta, que nunca le está faltando nada?”.

(Rosaura)
¡Ay, sí, es verdad!, es correcto, gracias a Dios y gracias a Ti. -Rosaura, sonríe-

Se los diré… lo haré… Yo también, Te amo mucho Madre, bendíceme.

-Rosaura, inhala aire profundamente, abre los ojos y pide agua-

(Diana)
¿Qué te dijo la Virgen?

(Rosaura)
Aun perdiendo se gana, lo que hay que ganar.

Que vienen los momentos difíciles, que tenemos que estar preparados, que no olvidemos sus mensajes, que los analicemos, que en ellos está todo. Y no me dijo más nada.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de diciembre de 2003
Hora: 11:30 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Madre, Madre!… ¿Qué ha sucedido?
¿Por qué tanto dolor?… ¡Madre, Madre!, ¿por qué tanto dolor?

¿Y cuándo será?, ¿y cuándo será?

¡Madre, Madre!, ¡cobíjanos en Tú abrazo!, ¡envuélvenos en Tú manto!
¡Madre, Madre!

-Rosaura, inhala aire profundamente-

”Así como os doy el Rosario, así os envuelvo en Mí Manto. Mis amadas hijas, no permitáis, que los sucesos venideros os llenen de congoja. No permitáis, que vuestras debilidades os dominen. Debéis tener en cuenta, que os hemos estado forjando día a día, paso a paso”.

(Rosaura)
¡Uhm… Madre! Veo tantas cosas. Unas las veo sin ver, otras las veo viendo y otras las veo sintiendo, y eso me perturba mucho.

“¿Y piensas acaso, que te van a dejar de perturbar?”.

(Rosaura)
Bueno, sería lo correcto, ¿verdad?, porque uno… y entonces, ¿cómo es esto del crecimiento? No sé, yo cada día sufro más. Estaba tan angustiada ayer, que creía que no venía, después de las palabras tan difíciles que le dije, de que olía mal, de que tenía que bañarse.

“Pero él fue, llegó y llegó limpio y se va a ir limpio, y lo voy a recibir limpio, porque él se está limpiando, lo están ayudando a limpiarse, eso va más allá del tiempo. Ese amor que sientes por él, va más allá del tiempo”.

(Rosaura)
Madre, estoy un poco desconcertada, a veces Tú lenguaje me parece tan profundo.
Me parece, que hiero a las personas que amo… No sé, no debería, ¿verdad? Aunque ellas me agredan.
Madre, ¿qué debo hacer?

“Lo que haces, poco a poco, muy poco a poco, lo que haces, todo está en armonía con el tiempo Divino y ellos y ellas en su momento lo van a entender. Pero, primero tienes tú que dar el ejemplo. Eres Mi hija amada”.

(Rosaura)
¡Madre, perdóname! ¡Perdóname! A veces, siento la necesidad como de correr y corre y correr, pero siempre Estás en mí.

“Es que tú no corres sola, corremos juntas”.

(Rosaura) -Inhala aire-
Yo lo sé… Te amo.

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 18 de diciembre de 2003
Hora: 03:25 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“Recordad, que la piedra preciosa, la fruta más hermosa, a la flor más olorosa todos se quieren acercar; unos lo hacen por codicia, otros lo hacen por admiración, hay quien lo hace por necesidad. No importa porque se acerquen, eso no es lo importante. Lo importante es que se acercan”.

(Rosaura)
No entiendo, Madre, qué Estás queriéndome decir… ¿Tenemos que atender a todos los que llegan?, ¿eso es lo que me quieres decir? No entiendo Tus palabras. Tú misma dijiste, que no todos los que se acercaban al Lugar Sagrado lo hacían por Ti. Me tienes algo confundida, no comprendo Tus palabras.

“Una piedra preciosa es solamente eso, una piedra preciosa a los ojos de muchos, pero a los ojos del conocedor se necesitó tiempo, años, muchos años para tallarla, para que esos minerales se unieran y se formaran dando ese brillo y esa luz. Una fruta puede acercar a quien la quiere saborear, pero hay el que puede y sabe que con su semilla crecerán y se multiplicarán y habrán muchas, muchas frutas más. Y esa flor olorosa, que puede producir esencias deliciosas, esa flor tan hermosa que adorna los altares, los rostros, los jardines, reflejan el arcoíris, el color, la belleza y, ¡ay, del que lo sepa entender!”.

(Rosaura)
Entiendo Madre, que la piedra no es solo piedra preciosa, que la fruta no es solo una fruta y que la flor, aunque se marchite, no es solo una flor.

“Así es, es la creación, es el tiempo, es la paciencia, es el crecimiento, es el nacer, el vivir, expandir. Vosotros debéis expandir las ideas, mas, debéis ser precavidos, muy precavidos”.

-Rosaura, inhala aire profundamente y continúa-

(Rosaura)
Me preocupa enormemente Madre, que por querer ser precavidos caigamos en la injusticia, en juzgar. Me preocupa mucho eso, no quisiera ser injusta.

Lo sé… lo haré… lo haré… Yo también Te amo.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 13 de noviembre de 2003
Hora: 07:45 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Gloria a Ti mí Señor Jesús.

“Ya os lo dije, que lo tengo pisado por la cabeza. Vosotros debéis pisarlo por la cola y en esos espacios vacíos solo vuestra oración llenará ese vacío.

Está muy maltratada, mas, salió victoriosa. Nunca la luz dejó de estar en su corazón.

-Rosaura, inhala aire profundamente-

¡Va de retro satanás!, no puedes nada contra ella, tiene Mí protección y la de Mí Amado Hijo, ¡no vas a poder!

Abriré los caminos para que el doctor pueda venir.
-El Dr. Enrique Aguilar, que asistía a Rosaura-

Mientras ella confunda lo que es el amor, la generosidad, el perdón, será manejada en sus debilidades. Debéis reforzarle su autoconfianza. Amar, a veces, es decir que no.

Está aquí, agazapado, bajado, disimulado, mas, ella lo está venciendo. Y será vencido”.

(Rosaura)
Y bajará del cielo con 7 estrellas, con la “P” de la paz, la “V” de la victoria, la “V” de la Virgen.

-Rosaura, inhala aire nuevamente-

“Está muy agotada, la lucha empezó desde las 4:00 de la tarde, son muchas horas luchando. Mas, lo pudo vencer, gracias a ustedes y a su oración, fue vencido. Mas, no alejado, sigue agazapado. Debéis tener cuidado con vuestras debilidades, ser más generosas en vuestros hogares. Ella es el centro, si ella se debilita, se caerá la misión y no lo vamos a permitir. Si tenemos que sacrificar a algunos de los que están a su alrededor, sea familia, sea amigo, así será”.

(Rosaura)
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que llegas hasta a mí!

¡Oh, Luz Radiante, protégeme, no me desampares, ayúdame, ¡guíame!
¡Oh, Luz Radiante, guíame, ¡ayúdame!
¡Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me guía!, ¿por qué me dejas ver la oscuridad?, ¿por qué me permites acercarme a ella, si confío tanto en Ti?
¡Oh, Luz Radiante!

“Porque solo venciéndola la podrás dominar, solo conociéndola sabrás de lo que es capaz. ¿No sabes acaso, amada hija, que tienes a tus Ángeles alrededor que te protegen?”.

(Rosaura)
¡Madre, es tan fuerte! Tengo más de 12 horas luchando. ¿Por qué se lo permites?… ¿por qué?

“Ya os lo dije, está agazapado, simplemente esperando. Yo os lo dije, Yo le aplasto la cabeza, vosotros debéis aplastarle la cola y en esos espacios llenarlos con vuestras oraciones. Esas oraciones, que saldrán de tus manos y que muchos van a leer y serán guía de paz y de amor”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 10 de noviembre de 2003
Hora: 12:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, me acaricias!
¡Oh, Luz Radiante!, ¡me viniste a sanar las heridas!
¡Oh, Luz Radiante, ¡no son tan profundas!, siempre estuviste Tú primero, siempre.
¡Oh, Luz Radiante, ¡envuélveme!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Estás acompañada!

Lo sé, lo sé… lo entiendo… así será… yo también Te amo… Así será.

“Cuando os dije, que debéis pasar por el camino angosto, también os dije, que está lleno de luz. Solo debéis seguir la luz. Mas, aquel que un día fue un destello de ella os pone trabas. Perdéis el tiempo en cosas innecesarias, en afanes. ¿Por qué os afanáis tanto? ¿No sabéis acaso, que todo tiene su tiempo? ¿No sabéis acaso, que no debéis buscar? Más, siempre está ahí. ¿Por qué os afanáis tanto en tener, en hacer, perdiendo el tiempo?

Ya os los dije, vienen los momentos más difíciles, debéis pisarle la cola pues, Yo le piso la cabeza y con vuestras oraciones llenáis esos espacios vacíos. ¿Qué os preocupa tanto? En la medida en que tengáis más confianza en vosotros mismos, en la medida en que entendáis, que aun mirando a lo lejos nunca la vista alcanzará a abarcar toda la Creación.
Cuando os entreguéis serenamente, plácidamente a lo que debéis hacer. ¿Creéis acaso, que os iba a dejar sufrir? ¿Creéis acaso, que Yo no iba a Estar presente en todos vuestros momentos de ansiedad? ¡Cómo Me duele, Me ponéis triste! ¿Es que acaso, no confiáis en lo que os digo?, ¿por qué tanto el afán?, ¿por qué os afanáis tanto en hacer?”.

(Rosaura)
Madre… si no hacemos, no llegamos.

“Hace el que quiere hacer, hace el que puede hacer y hace el que tiene que hacer”.

(Rosaura)
No entiendo… de verdad creo que estamos lográndolo. Sé que tengo, que dejar muchas cosas en el camino, pero recojo tantas otras tan hermosas.

“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Mis palabras caen en oídos de muchos y cada quien sabe”.

(Rosaura)
Madre, agradezco tanto, que Estés aquí.

“Habrán momentos, amada hija, que el dolor no te dejará caminar y en esos momentos recuerda, que Yo te sostengo.
Habrán momentos, en que algunos de ustedes sentirán, que todo termina, que todo se va. Mas, ¿no sabéis acaso, que en cualquier sitio donde se vaya, siempre Estaré? Y aunque os vayáis o sintáis que os vais, siempre Estaré”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 02 de noviembre de 2003
Hora: 03:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me llega y me envuelve!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás tan cerca de mí!
¡Oh, Luz Radiante, Hermosa, llévame contigo, ¡protégeme!
¡Oh, Luz Radiante!

“Amada hija, tú no puedes abrir ninguna rendija. ¿No sabes acaso, que la oscuridad se cuela por cualquier hueco? Se arrastra, se arrastra. Te la hicimos ver tal como es, porque te sentías tan culpable, te sentías mal por el rechazo que sentías. Mas, aquel que fue un día un destello de luz sabe cómo utilizar las debilidades, y aunque tú bondad es tú mejor… También, puede ser tú debilidad”.

(Rosaura)
Madre, ¿mí mejor qué? ¿Tú no dices, que tenemos que ser más generosos, amorosos?

“Es tú mejor condición, pero hay de quienes abusan de ella.
Ya se los dije, no debéis tener miedo, pronto esa luz tan deseada llegará. Quiero, que cada uno de todos los que conforman este grupo donde brilla la luz, tengan el aceite que será preparado solo por ti para cada uno de ellos”.

(Rosaura)
¿Los demás no lo pueden preparar?

“Sólo por ti, y se lo darás a cada uno de ellos”.

(Rosaura)
Bueno, así será… ¿No los estamos excluyendo?

“No, al contrario, son extensión de Mí Amor Maternal y tú eres la luz, que los guía a todos ellos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡hoy estoy con el bruto medio atravesado! No sé, es que tengo tantos días sintiéndome tan estropeada. Pero, ¿sabes? Ayer, estuve… ¡tan linda Tú casa!, con la monjita. -La Hermana Gloria de Las Carmelitas de la Anunciación, en las Piedras del Valle- Estaba hermosa y Estabas ahí presente.

“Estaba y Estoy, la tengo en Mí regazo”.

(Rosaura)
Yo lo sé, yo se lo dije a ella y le dije, que pronto nos íbamos a encontrar. Está muy linda -Hermana Gloria- Pero, sufre.

“Pero, lo que tú le dijiste es cierto, su amor y el amor, que le tienen no le permite, que le llegue el dolor. No fue accidental que fueras, fuiste porque así vas a ser tú, así estás siendo tú y así serás tú una fuente de amor donde las vas a proteger y los vas a proteger a todos”.

(Rosaura)
No sé, perdóname, pero… -Rosaura, respiraba agitadamente-

“Ya lo sé, no Me estás entendiendo”.

(Rosaura)
No es que no Te entienda, Madre, es que estoy confundida. ¿Cómo es posible, que pueda haber en Tú casa, en Tú lugar sagrado personas así?

“Ya os lo dije, no todos los que llegan ahí, vienen a Mí”.

(Rosaura)
Estoy un poco confundida, realmente confundida, si esa es Tú Casa. ¿Cómo les digo, que no vayan a esas pobres mujeres?, ¿cómo les digo, que no estén ahí?, ¿cómo las puedo ayudar?

“Ellas escogieron, ellas eligieron, les diste tiempo, les diste espacio, sacrificaste tú cuerpo. Mas, no lo entendieron, no lo comprendieron”.

(Rosaura)
Yo, Te amo, Madre.

“Yo también, te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 23 de octubre de 2003
Hora: 02:10 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
Me encantó, me encantó, ¡cuánto me gustó lo que hiciste! A ellos también les gustó, aunque no todos lo entendieron… ¡Ay, Madre!, ¡me encantó!
Está bien… ¡Ay, sí!

“¿Pensasteis acaso, que no tenía palabras para vosotros? Os di luz, os doy luz, os daré luz siempre, siempre”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 07 de octubre de 2003
Hora: 06:45 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Ay, me duele la cabeza!, ¡me duele mucho la cabeza!, ¡me duele tanto la cabeza!
¿Dónde estoy? ¡Ay, cómo me duele Su dolor!… ¡ay, de mí!… hay tanta oscuridad, quítenme la oscuridad. -Rosaura, se queja mucho-

“Amada hija, no permitas, que te perturbe, no permitas, que te toque”.

(Rosaura)
¡Madre, me quiere matar!

“¿Tú crees acaso, que lo va a poder lograr?”.

(Rosaura)
Madre, ¿qué me pasó hoy? Estuve vagando por las calles, no me acuerdo.

“No estuviste sola, tú Ángel te acompañó. Qué importa lo material, llegaste sana y salva”.

(Rosaura)
Es que ni siquiera sé cómo llegué. ¿Es que estoy permitiendo algo que no debo?, ¿es que estoy actuando mal?

“Al contrario, cada día lo estás haciendo mejor. Y a ese, que un día fue un destello de luz, a ese que llaman satán, no le gusta. Y a Mis hijos amados, mientras más cerca están de Mí, más los ataca. Pero no van a poder, no te inquietes, lo que hoy se perdió mañana florecerá, no te inquietes”.

(Rosaura)
Es que no sé qué pasó, llamé a un teléfono, que no conozco, los teléfonos no servían. Llamé a María, a Marino…

“Y seguirán pasando cosas así, como hubo llamadas desde un teléfono muerto para que todos supieran, que Yo Estaba presente. Habrán señales, unas pequeñas, otras grandes”.

(Rosaura)
Madre, no sé qué pasó.

“No importa lo que pasó, ya pasó. Importa lo que vas a hacer ahora. Te vas a recoger, Te dije en una oportunidad, que escribieras, que iba a guiar tus manos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, es que no he tenido tiempo.

“Quiero, que tomes ese tiempo, no vas a salir, estarás en un retiro en paz. No quiero, que nada te moleste, ni te perturbe. Sólo la oración será tú compañía. Lo vas a hacer, y el séptimo día vas a salir y van a ir todos, y te acompañarán a Mí casa”.

(Rosaura)
¿Todos?

“Sí”.

(Rosaura)
¿Cómo el otro día?

“Como el otro día”.

(Rosaura)
Madre, ¿tengo, que quedarme toda la semana en la casa? No sé si voy a poder, yo no puedo dejar a los demás así. ¿Cómo voy a dejar a Alba sola? Además, no tengo comida en la casa… no puedo, no sé… estoy confundida.

“¿Alguna vez te ha faltado algo? ¿No sabes acaso, que te rodean todos los que te aman? Y aquel, que diese de lo suyo, mil veces se le multiplicará. Te necesito en paz”.

(Rosaura)
No estoy muy en paz, ¿verdad? Es que últimamente los dolores han sido muy fuertes, pero yo no reniego de ellos, al contrario, los he llevado con mucho amor.

“Lo sé, pero tú cuerpo necesita reposo, tú mente necesita aclarar sus ideas, necesitas buscar dentro de ti. No quiero que nada te perturbe”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, me lo estás poniendo un poco difícil, no sé, Madre.
¿Viste que tengo a Tú Hijo conmigo? -Se toca un crucifijo, que tiene en el pecho-

“Siempre lo tienes contigo”.

(Rosaura)
¿No Te vas a aparecer más?

“¿Quién te dijo eso?”.

(Rosaura)
No sé, como no me he portado últimamente bien…

Yo, también Te amo, Madre.

“Y a todos vosotros… debéis cuidarla. La persona, que le está haciendo daño está muy cerca, Myrna le oyó su sonido. Myrna, sabe que hoy pasó algo, presten atención a Myrna.
Satanás, se está valiendo de ella, que es un ser de baja luz para dañarla, tiene una vecina, que practica cosas que van en contra de la verdad de Dios, tiene que estar recogida y hacer oración. Y al séptimo día ir a la casa de Mí Hijo y recibir la Eucaristía. Debéis cuidarla”.

(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Estás cosas me están pasando porque no soy digna de Ti?, ¿no lo estoy haciendo con toda la nobleza de mí alma? Madre, ¿no soy merecedora de Tú amor? ¿Por qué estás lagunas? Ayúdame.

“Ha habido las señales, y ninguno os habéis dado cuenta. Hasta Ángeles se le han acercado para protegerla. No todo el que entra a Mí casa, entra con amor. Debéis cuidarla”.

(Rosaura)
¿Pero de qué me van a cuidar?, ¡Imagínate, Madre!

“De ti misma, de tus miedos, de tus dudas, de tus temores. No os lo dije, os necesito fuertes y unidos”.

(Rosaura)
Pero, yo no dudo de la misión, ni de ellos. Yo, los quiero mucho a todos.

“Se ven envueltos en situaciones diarias, sabe por dónde dar, sabe lo que te puede molestar. Vas a salir el séptimo día, como la mariposa, que sale de su capullo, fuerte, hermosa, radiante”.

(Rosaura)
Si es Tú deseo, así será, pero me va a costar bastante.

“El séptimo día irás a la Casa de Mí Amado Hijo y todos juntos lo recibirán en cuerpo y sangre, y serán bendecidos. Y habrá una nueva señal que todos van a entender”.

(Rosaura)
Te quiero mucho, Madre… están alegres -Los ángeles-
Es que la Madre, Está presente.

¿Por qué lloraron todos? No me gusta que llores.
-Marino, María Mata y Alba, fueron a casa de Rosaura, porque ella estaba sintiéndose mal. Al llegar Marino y María Mata, esperaron en la sala, mientras Rosaura y Alba conversaban en el cuarto. Al salir, hicieron notar, que los cuadros que estaban encima de la mesa del comedor, que estaba pintando Rosaura, estaban llorando escarchas-

“No son lágrimas, son luz de vida, es protección. Estoy allí, en cada uno de ellos Estoy”.

(Rosaura)
Pero impresiona.

“Estaba protegiéndolos”.

(Rosaura)
¿Es que no lo estoy haciendo bien, que necesito que me protejas tanto?

“Ay, Mí amada hija, porque lo estás haciendo bien, porque todos lo están haciendo bien es que necesitan más protección”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 28 de septiembre de 2003
Hora: 09:50 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Madre, Madre… Madre, ¿todavía estás triste? Madre.

Yo también… Madre, ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo hacer?
A veces, me vienen dudas y no quiero juzgar a nadie, ni pensar en nadie… Yo los quiero. Nos quieren dividir, nos están atacando.

Ayúdame, ayúdame.

“Sólo si buscáis en tú corazón encontrarás la respuesta. Sabes, que ese es el camino indicado, no sigas luchando”.

(Rosaura)
No es fácil, no es fácil, ¡me da tanta pena contigo!
¿Cómo hago?, ¿cómo hago?
Voy a Tú casa, la veo tan vacía, que me da tristeza. Son tan pocos los que llevan la palabra de Tú Hijo con verdadero amor, están enfrascados es en tener, más, no en ser y me produce tanto dolor. Ellos, que están tan cerca, están cada vez más lejos. No nos dejan ayudar, no se dejan ayudar, los dominan sus temores, en todas partes ven lo malo, en todas partes. Siento mucha lástima, mucha lástima.
Cómo explicarles, que todas esas cosas son banales, que deben ser más generosos con el prójimo, que deben tener más tiempo. Cómo explicarles, que Él nunca se cansaba, siempre había una sonrisa.
Cuando voy a Tú Casa lloro mucho, pues sé que eso no es lo que Tú Amado Hijo quiere, menos mal que hay algunos, que realmente lo aman, si no, no sé qué será.

“Hay muchos más de lo que tú piensas, que no se dejan ver, que cumplen su misión. No estés pendiente de los que tienen oropeles, está pendiente de los que silenciosamente trabajan, así como lo haces tú, como lo hacen todos. Eso es lo que agrada a Mí Amado Hijo, eso llena de paz Mí corazón. ¿Cómo voy a estar triste? Recuerda, siempre Estoy, siempre. Y te envío las señales, más, tú a veces, no las quieres ver”.

(Rosaura)
Lo que pasa, es que las entiendo después que han pasado, no en el momento, ¡y me da tanta tristeza!

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 22 de septiembre de 2003
Hora: 07:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“No creo que sean necesarias las palabras. Vosotras sabéis muy bien lo que ha pasado. Debéis comprenderos mejor. Que os sirva de lección lo que habéis vivido”.

-Hubo un silencio largo en la grabación y continuó-

“No es lo que pensáis. ¿Creísteis acaso, que os iba a abandonar? ¿Cuántas veces os debo repetir las mismas cosas? Mi corazón Está adolorido, muy adolorido. ¿No me vas a decir nada?”.

(Rosaura)
¡No me atrevo, Madre!

“¿Creéis acaso, que Estoy triste, sólo por lo que vosotras pensáis que hacéis? ¿Es que no veis lo que pasa a vuestro alrededor? Cada quien se sumerge en sus propias necesidades, en su momento y no miran a su entorno, y no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Por eso, os estamos forjando poco a poco. ¿No sabéis acaso, que todas, de alguna manera, son parte de la luz? No permitáis, que esa luz se apague, que os envuelva la oscuridad. Está al acecho, pendiente, agazapada, pero no es más que un triste, un triste recuerdo de lo que un día fue, un destello de luz. Recordad siempre, sois luz. Me inquieta, Me angustia, cuando os veo distanciadas”.

(Rosaura)
¡Oh, Madre!, no sé qué decir.

“No digas nada, no es necesario. Quien sino Yo, que Soy tú Madre, te comprende. A todas las comprendo, mas, debéis comprenderme a Mí. Recordad siempre, Me tenéis al alcance de vuestras manos. Soy vuestra Madre, os amo, no permitáis que os alejen de Mí, no permitáis, que las dudas, los temores os inquieten, ya Mí Amado Hijo os lo dijo: la única verdad absoluta, es ÉL”.

(Rosaura)
¡Madre, no me gusta verte triste, no me gusta sentirte triste! ¿Por qué a nosotras si no damos la talla?

“No la dais si no la queréis dar, pero sí podéis, todas pueden, todos pueden. No podemos permitir, que nadie se sacrifique. Os quiero fuertes y unidos. Mí Amado Hijo, os necesita.
Recordad siempre, nunca os dejo solos, siempre Estoy con vosotros”.

-Rosaura, abre los ojos, dice sentirse muy triste y con ganas de llorar. Después, continúa-

“¿No sientes acaso, como acaricio tú rostro?”.

(Rosaura)
¡Madre, estoy tan avergonzada!, ¡todos estamos avergonzados!

“Sentid Mí abrazo, os estoy envolviendo con Mí manto. ¿Estáis viendo Mí protección?
-Empezó a caer mucha escarcha-

Te dije un día, que era luz de vida, Mí luz. Estás rodeada de luz, ellas están rodeadas de luz. Yo Estoy presente en cada uno de sus momentos. Si van a poder, no debéis temer.
Recuerda, te quiero alegre”.

(Rosaura)
¡Oh, Madre!, ¿cómo podemos estarlo, si Te veo triste?

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 16 de septiembre de 2003
Hora: 03:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Me duele tanto la cabeza!, ¡ay, Madre!, ¿por qué me duele tanto la cabeza?

“¿No será, porque eres demasiado severa contigo misma, y con los demás?”.

(Rosaura)
¿Soy muy severa conmigo misma?

“Si, contigo misma”.

(Rosaura)
A lo mejor, sí, a lo mejor espero demasiado y doy poco. A lo mejor es eso, quizás debo aprender, quizás debo crecer. Es que esto de crecer y crecer y crecer, ¿hasta cuándo tenemos que crecer?

-La respuesta de la Madre, fue mental para Rosaura-

(Rosaura)
Ya lo sé.

“No quiero verte sufrir, quiero verte alegre, sonriente. ¿No sabes acaso, que eso alegra Mí corazón?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, no es fácil, no es fácil. Veo tantas cosas todos los días.

“Mí Amado Hijo, no te da más de lo que no puedas soportar. Sé más generosa, deja pasar las cosas, no hagas caso. ¿No sabes, que así te lastimáis y lastimáis a los que están a tú alrededor?”.

(Rosaura)
¡Es que no me comprenden, realmente no me comprenden y ya no sé qué hacer!
No creo que me comprendan, me siento a veces, que no puedo dar más, me siento a veces atada a mis debilidades.

“Ay, Mí amada hija, quizás he sido demasiado severa contigo, quizás los demás han interpretado Mis palabras muy literalmente”.

(Rosaura)
Madre, ¿qué quieres Tú, que yo haga?

“Lo que haces, ni más ni menos, quizás más”.

(Rosaura)
¿Cómo crecer? Yo quiero ayudarlos a todos y de repente, me siento, que los descontrolo, que no los ayudo.

“¿Recuerdas, lo que le dijiste ayer a la señora, que estaba contigo?”.

(Rosaura)
¿A cuál?

“A la señora, que estaba al lado tuyo. Le dijiste, que no fuera tan severa con ella misma, que perdonara. Hablaste del perdón, le dijiste, que cuando se perdonaba, se liberaba”.

(Rosaura)
Pero, yo no soy rencorosa, yo no guardo rencor en mí corazón.

“Ya lo sé”.

(Rosaura)
¿Y entonces? No entiendo lo que me quieres decir.

“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Yo hablo para todas Mis hijas y Mis hijos. Algún día estas palabras serán leídas y releídas, y muchos los comprenderán y lo entenderán, y verán la importancia del perdón y del amor. Tú lo sabes, tú lo aplicas, lo dices todos los días. No sufras, no Me gusta verte sufrir”.

(Rosaura)
¡Ay!, ¡Madre, perdóname!, soy tan poquita cosa, pero Te amo, Te amo mucho.

“Lo sé, Yo también te amo y a ellas y a ellos”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de septiembre de 2003
Hora: 02:05 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“Rosaura, ¿por qué te inquietas tanto?, ¿no sabéis acaso, que Yo siempre Estoy con vosotros?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, creo que en este momento no me estoy portando bien, ¿verdad? Me he debilitado mucho, pero Te prometo, que voy a crecer, voy a ser más fuerte. ¡Es que me afectan las cosas!, yo me hago la que no, pero me afectan.

“Yo, lo sé, pero debes tener paciencia, ya el peligro está pasando, lo habéis enfrentado muy bien. Debéis continuar alerta, mas, no preocupados.
Sois más firmes que la roca y tenéis más fuerza que el agua. Y el agua y la roca juntos y la roca y el agua también. Nada puede contra eso.
No debéis pensar, que os abandono, te lo dije, los quiero fuertes y unidos. Vienen momentos difíciles, no para ustedes, para los demás y seréis la espalda de muchos”.

(Rosaura)
¿Para nosotros no hay más momentos difíciles?

“En la medida en que crezcáis en la fe estaréis más fuertes. Os amo y os bendigo”.

(Rosaura)
Gracias, Madre.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 17 de agosto de 2003
Hora: 06:15 p.m.

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