PARÁBOLAS DEL AÑO 2014
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Un sabio, que estaba sentado en la puerta de su casa, oyó el murmullo de voces, y se levantó; muchos se acercaban al pozo, a sacar agua, y en eso vio al Maestro, que iba caminando. Y el sabio se sintió tan pequeño ante Su presencia.
El Maestro, se acercó a él, y le dijo:
– “Necesitamos muchos como tú”.
El sabio, se sorprende, y el Maestro, le dice:
– “No te sorprendas, ayuda a formarlos, que Yo, seguiré caminando”.
Y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, martes 16 de diciembre de 2014
Hora: 11:46 p.m.

El Maestro, bajó al pueblo, uno de los tantos que había visto varias veces, por el camino. Nadie lo reconocía, excepto uno que otro niño que levantaba la mirada, pues notaban que ese caballero que caminaba, que ese hombre en sandalias que caminaba tenía algo especial. Y Él observaba, y la gente le pasaba al lado, sumida en sus pensamientos, y no lo veían, y no lo vieron.
Cuántas veces ha venido a pueblos y ciudades, y no lo ven, y no lo vieron. Aun así, Él sigue viniendo, y sigue Estando, porque mientras haya un niño que levante la cabeza, para mirarlo, Él sabe, que no todo está perdido.
Y se sienta en un banco, a contemplar, y a observar, y un pájaro hermoso se le acercó, y en Su mano se fue a parar. El pájaro giró la cabeza y lo miró, y Él lo acarició.
Y un hombre que pasaba, pensó:
– “¿Cómo ese pájaro, que es tan inquieto, se le pudo posar?”.
Un niño, que venía caminando, por ese parque, donde el Maestro Estaba sentado en el banco, se le acercó, se le quedó viendo y veía el pájaro de tantos colores, que cantaba con una voz hermosa; y se quedó embebido, viéndolo, no se atrevía a moverse, pensaba que podía ahuyentar al pájaro, y estaba, encantado viéndolo.
El Maestro, levanta la mano donde está el pájaro, agarra la mano del niño y se lo pone en su manita. El pájaro se quedó ahí. El niño asombrado lo mira:
– “¡No se va!, ¿no va a volar?”.
El Maestro, sonrió, y le dijo:
– “Cómo ha de volar, si está en la gracia de Dios, que esté en tu mano”.
El niño, sonrió, movió la mano, y el pájaro se levantó.
– “¿Quién Eres?”, le dijo el niño.
– “¿Quién crees tú que Soy?”, le responde el Maestro.
El niño, en su inocencia, le responde:
– “No lo sé, pero me siento tan a gusto a Tu lado”.
Él sonrió, le acarició la cabeza, pues la madre lo venía a buscar, y le dijo:
– “Ve pequeño, ve con tú madre, que Yo, voy a seguir caminando”.
Y el niño, se voltea, y le dice:
– “¿Podré caminar contigo, algún día?”.
Él sonrió, lo acaricia.
Y se fue caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 01 de diciembre de 2014
Hora: 01:46 a.m.

El Maestro, venía caminando en un sendero angosto, bastante angosto a la orilla de un camino, un cerro y hacia abajo, habían metros, que el que se caía se podía matar; y él seguía caminando, pensativo. Por fin llega a un sitio, donde se podían recostar, y ya no había peligro de caerse; y el niño viene corriendo, lo abraza, tenía los ojos brillantes, levanta su mirada, y le dice:
– “Maestro, sabes una cosa”.
Y Él con mucha ternura le acaricia la cabeza:
– “Dime”.
– “Yo sabía que no me iba a caer, porque Te estaba siguiendo a Ti”.
El Maestro, le ve los ojos brillantes, lo levanta, lo abraza, y le dice:
– “Vamos a descansar un rato y después, sigamos caminando” …
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 17 de noviembre de 2014
Hora: 12:08 p.m.

El Maestro, venía caminando, algo lento, se sentía cansado. Levantó la mirada al cielo, pidiendo clemencia, más siguió caminando, pero se sentía cansado y se recostó de una roca, y se quedó pensando, y pensaba:
– “A pasado tanto, tanto tiempo y el hombre no aprende, no aprende, y van a haber guerras aquí, y allá, y los intereses económicos, para vender las armas”.
Y se sentía triste, triste. Veía a lo lejos una ciudad que era sacudida por las bombas, por los ruidos, y se sentía todavía más triste. Volvió a levantar la mirada al cielo, como pidiendo, que le dijeran, una señal, una señal de que las cosas iban a cambiar, ¿o es que acaso no valía el caminar tanto, del dar tanto, el desprenderse de tanto? Se levantó de la roca, y siguió caminando, subió al monte, quería tener una mejor visión.
Y los ruidos, le molestaban, lo aturdían. Los que caminaban con Él, estaban un poco cansados, muchos se acostaron a la orilla, otros se acostaron dentro de las malezas, buscando algo de confort; habían caminado tanto, estaban muy, pero, muy cansados.
Y en eso, ¡de la nada!, viene un niño corriendo. El Maestro, se le queda viendo:
– “¿De dónde vienes tú?”.
El niño, le dice:
– “No sé, me dijeron que Te dijera, que esta era la señal, que Estabas esperando, y que quiero caminar contigo”.
Él sonrió, miró al cielo, y le dijo al niño:
– “Vente, sigamos caminando” …
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 22 de octubre de 2014
Hora: 06:15 a.m.

El niño, le pidió permiso al Maestro, para bajar a caminar, a unos pueblos que estaban cerca, ¿no?; se fue con un grupo. Y caminó y vio, y observó, y cuando caía la tarde, se acercó al Maestro, estaba callado.
El Maestro, con infinito amor le pregunta:
– “¿Qué te preocupa?”.
Y el niño, en su inocencia, le responde:
– “Es que no entiendo Maestro, todos allá abajo Te buscan, Te tienen nombres distintos”.
– “¿Y?”, le dice el Maestro.
– “No saben que Tú siempre Estás, que Estás aquí”.
El Maestro, sonríe, le pasa la mano por el rostro con mucha suavidad, y le dice:
– “Pero tú lo sabes”, y se voltea y señala a otro grupo de niños, y niñas, y jóvenes, que estaban recostados. “Ellos también lo saben, y te digo una cosa, seguirán caminando conmigo”.
– “Maestro”, le dice el niño, todavía afectado por lo que había visto. “¿Por qué no Te consiguen?”.
El Maestro, con paciencia le dice:
– “Porque no me saben buscar; si solo extendieran sus manos, Yo se las tomaría”.
Y tomando al niño de la mano, le dijo:
– “Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Alto, Edo. Miranda, Carrizal, martes 23 de septiembre de 2014
Hora: 11:23 p.m.

El Maestro, había decidido bajar, a una ciudad muy poblada, y caminó entre ellos. Mas, no lo veían, estaban, pendientes de sus cosas y no lo veían. Y Él caminó y caminó entre ellos, y no lo veían. Se acercó a un templo, se asomó y vio a poca gente, muy poca orando. Se sentó, le oró al Padre. Mas, no lo veían; salió, y se regresó…
Se quedó viendo, levantó los ojos al cielo, y dijo:
– “Padre, ¡cuánto falta!, ¡cuánto falta!”.
Y el ruido del silencio, se sintió, las hojas dejaron de caer, los pajaritos dejaron de cantar y solo se oía el latido de Su corazón:
– “Padre mío, ¡cuánto falta!, ¡cuánto falta!”.
Y en eso, vino una brisa suaaave y le rosó la mejilla, y sostuvo la lágrima, que caía de Sus ojos. Y alzó la mirada, y vio una luz en el cielo, un rayo de Sol que atravesaba las montañas, de nubes que había, y se reconfortó, y siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado 09 de agosto de 2014
Hora: 10:31 p.m.

El Maestro, cansado de caminar por las orillas de los pueblos, decidió entrar en uno; se paseó con tranquilidad, pues no lo reconocían. Y se fijó en las casas, en cómo estaban construidas, tocó la pared de una, le quedaba en las manos, levantó la mirada al cielo, y se preguntó:
– “Padre, no aprenden, no aprenden”.
Y siguió caminando por el pueblo, no sabía qué buscaba, solo quería ver, quería comprender, quería entender, por qué la gente hacia esas cosas. Y en el fondo, de un claro, había una multitud gritando, y gritaban, gritaban:
– “¡No podemos permitir que sigan aquí!, ¡tenemos que sacarlos!”, gritaban. “¡Tenemos que sacarlos!”.
Él, los miró, les pasó al lado, y siguió caminando…
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Levantó la mirada al cielo, y dijo:
– “Padre, ¿por qué, no han aprendido nada?”.
Una lágrima recorrió Su rostro, y después otra; y un niño, que no lo conocía, que jugaba tranquilamente con unos pedacitos de madera, se le acerca, le hala la túnica, y le dice:
– “¿Por qué lloras?”.
Él reacciona, se queda mirando al niño, y ve la pureza de su mirada, y el brillo, el brillo hermoso de sus ojos. El niño, le sonríe, y le dice:
– “No llores, toma, yo Te regalo un pedacito de mi madera, ¿quieres jugar conmigo?”.
Volvió a levantar la mirada, al Padre, y en oración, le dio las gracias, pues siempre representaba, la gracia de la renovación. Jugó un rato con el niño, y después, siguió caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, lunes 07 de julio de 2014
Hora: 12:54 a.m.

El Maestro, venía caminando, estaba contento, el día era bonito, había un cielo esplendido, se oía el trinar de los pájaros. Suavemente, revoloteaban las mariposas, habían colores, muchos colores, que se reflejaban en todas las cosas de la creación, de Su Padre, y venía contento, muy contento.
El niño, que era muuuy inquieto, lo ve que Está contento, y se acerca, halándolo por la túnica, y le dice:
– “Maestro, ¿por qué Estás tan contento?”.
El Maestro, le dice:
– “Mira a tu alrededor, ¿qué ves?”.
– “Maestro, las cosas bellas que hay, las mariposas, las florecitas, los árboles, pero eso ya lo hemos visto muchas veces, Maestro”.
El Maestro, se queda pensativo, “¿será que el niño se me está haciendo hombre?”.
Y el niño, le dice:
– “Maestro, la sonrisa, el brillo de Tus ojos, nos invita a todos a caminar al lado Tuyo”.
El Maestro, sonríe, le pasa la mano por la cabeza al niño, y le dice:
– “Ven, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 21 de junio de 2014
Hora: 07:50 p.m.

Ya cansados, buscaron un sitio donde recogerse; todos querían llegar al pueblo a pedir, que los acobijaran en las casas, mas, era mucha gente y el pueblo era pequeño.
El Maestro, les dice:
– “¿Qué mejor arrullo, qué mejor luz, que la de las estrellas?, ¿qué colchón más suave, que la grama?”.
Unos y otros se miraron.
– “Maestro, es que nos falta tanto para llegar a ser como Tú. Tú todo lo ves bello, todo lo ves bien. Yo me acuesto en la tierra”, dice uno. “Y yo pienso en los bichos que me van a picar”.
Y otro dice:
– “Y yo pienso en que de repente, las nubes vienen y nos vamos a mojar”.
El niño, que estaba oyendo, solo dice:
– “Pues yo, me recuesto del Maestro y me quedo tranquilo, pues sé que Él, vela mis sueños”.
El Maestro, sonríe, lo acaricia y le dice:
– “Mañana al despertar, seguiremos caminando…”.
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 17 de mayo de 2014
Hora: 03:21 p.m.

El Maestro, contemplaba la belleza de la creación, del cielo, de las estrellas, de todo lo que lo rodea. Caían gotas sobre su rostro.
Él, se voltea y ve a muchos seguidores, muchos seguidores, ve a blancos, morenos y hasta amarillos. Estaban hablando entre ellos.
El Maestro, se sorprende y se acercó a escucharlos; uno decía que tenía tanto y no sabía qué hacer con eso, otro estaba preocupado por las cosas que estaban sucediendo, y el Tercero, que tenía muchos problemas, y no sabía cómo resolverlos.
El Maestro, se limpia el rostro, y les pregunta:
– “¿Ustedes están viendo?”.
El niño, dice:
– “Yo sí, yo sí veo y contemplo, Maestro”.
El Maestro, le pregunta:
– “¿Qué viste?”.
– “Yo vi que Te pasaste la mano por el rostro y Te limpiaste las gotas de lluvia”.
– “¿Y qué más viste?”.
– “Vi que había un arcoíris de muchos colores”.
El Maestro, le pregunta al resto:
– “¿Ustedes están escuchando lo que dice el niño?”.
Y respondieron, que no. El Maestro, le dice al niño:
– “¿Puedes repetir exactamente lo que Me acabas de decir?”.
Y el niño lo repitió. Ellos se sorprendieron, y uno se levantó, y dijo:
– “Es verdad, siempre después de la lluvia, hay un arcoíris”.
El Maestro, les dice:
– “No siempre hay un arcoíris. A veces hay lodo y deslizamiento, otras veces el agua se lleva cosas que no vuelven, y en otras, hay un arcoíris. Vamos, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Estado Nueva Esparta, Porlamar, domingo 11 de mayo de 2014
Hora: 09:19 p.m.

El Maestro, venía caminando, sereno, tranquilo, en apariencia.
Atrás habían muchos Unos, Dos y Tres, muchos que lo seguían, y niños, habían niños que lo revoloteaban a Su alrededor, pero había uno, que tenía como una perspicacia, como un don para comprenderlo y darse cuenta de sus sentimientos, y sabía, que en Su aparente firmeza, había una profunda tristeza.
El Maestro, decide sentarse un rato a descansar, el niño se le acerca, poniendo la cabeza en su regazo, le dice:
– “Maestro, ¿es que Tú no puedes sacar Tu tristeza, afuera?”.
El Maestro, se sorprende, cómo ese niño tan pequeño lo había entendido, y todos los que estaban a su alrededor, no lo habían comprendido; en ese momento no supo que responderle. El niño respetando su silencio, se queda callado, y de repente, siente la mano del Maestro, que le acaricia la cabeza, y siente que de repente una gota, le cae sobre su rostro, y abre los ojos creyendo que está lloviendo, y son las lágrimas de Él, que caían suavemente sobre su rostro.
Lo abraza, y le dice:
– “Maestro”.
El Maestro, lo abraza, y le dice:
– “Vamos, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo, Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 16 de abril de 2014
Hora: 07:05 p.m.

El Maestro, venía caminando, se quería acercar a un pueblo donde veía mucho ruido, porque no eran cantos, ni era alegría, era ruido y era llanto. Y se fue acercando, y se quedó sorprendido, porque habían muchos que estaban hablando, como si no oyeran los ruidos, como si no oyeran los llantos. Y les pasó al lado y no lo vieron, simplemente no lo vieron, mas, él siguió caminando…
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Los que estaban con Él, iban detrás despacio, querían protegerlo, pero no sabían cómo, no sabían cómo.
Y el Maestro, se voltea, y les dice:
– “Con vuestras oraciones, con vuestras oraciones, debemos orar, debéis orar. Sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 01 de marzo de 2014
Hora: 01:38 p.m.

El Maestro, venia caminando con muchos discípulos, Primeros, Segundos, Terceros, con muchos, con el niño a Su lado.
El niño, mira a los que estaban caminando con el Maestro y los ve preocupados, algunos lloraban.
El niño, se acerca al Maestro, le hala la túnica, y le dice:
– “¡Maestro!, ¿y cuándo se va a terminar esto?, ¡no quiero que lloren! ¡No quiero ver esa tristeza!”.
El Maestro, lo levanta, lo aprieta sobre Su corazón, y no le responde nada.
El niño se asusta, el Maestro siempre tiene algo que responder. Levantó la cara, y lo vio, el Maestro estaba llorando, no podía hablar, se le deslizaban las lágrimas por Su rostro. El niño, tocó una lágrima, y se puso a llorar también, y el Maestro, le dijo:
– “Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 25 de febrero de 2014
Hora: 08:09 p.m.

El niño, se acerca al Maestro, que estaba recostado de un árbol, pensativo, y le dice:
– “Maestro, ¿no vamos a caminar más?”.
El Maestro, se voltea y ve a muchos Primeros, y Segundos, a muchos, sentados en diferentes sitios del prado, de las rocas, se veían descansando.
Le acaricia la cabeza al niño, y le pregunta:
– “¿Tú crees, que hemos terminado?”.
El niño, se rasca la cabeza y queda pensativo, y mira a lo lejos, y muy a lo lejos se oían gritos, se oían truenos, y más gritos, y se levantaba el polvo, después de los truenos. Y se volteó a mirar, y habían muchos de los que lo seguían a Él, al Maestro, que descasaban, y no les importaban los ruidos, los ruidos grandes, ni el desplome de las casas, ni el grito de los heridos; y levantando sus ojos con gran inocencia hacia el Maestro, le dijo:
– “No, Maestro, debemos seguir caminando”.
El Maestro, lo tomó de la mano, y le dijo:
– “Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, sábado 8 de febrero 2014
Hora: 02:32 a.m.

El Maestro, caminaba y caminaba, y llegó a un campo, donde los árboles, brillaban, los pájaros cantaban, se veía el resplandor de la Naturaleza. Y sintió paz, mucha paz, lo cual lo hizo, verse, como brillante; los que lo estaban siguiendo, se pararon impactados, creían que se lo estaban imaginando. Más, era tanta Su felicidad, que transmitía una luz con una pureza infinita.
El niño, que venía detrás de unos Unos y de unos Segundos, y de unos Terceros, los pasa por entre las piernas, y se acerca al Maestro, no quiere decirle nada, siente tanta paz, se siente tan bien. Más, niño al fin, lo hala por la túnica y le pregunta:
– “Maestro, ¿este es el principio del fin dónde vamos?”.
El Maestro, sonríe, lo abraza, se lo pone así en el pecho y lo aprieta -Rosaura, hizo el gesto de tener a alguien entre los brazos- y le dice:
– “Así es, así será siempre por toda la Eternidad. Vente, sigamos caminando”.
Y siguieron caminando…
Rosaura Gonzalo
San Antonio de los Altos, Edo. Miranda, Carrizal, viernes 03 de enero de 2014
Hora: 12:18 a.m.
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