Parábolas año 2004

Parábolas año 2004

Virgen del Valle

Puerta al Cielo

Virgen del Valle - Isla de Margarita - Venezuela

Parábola 51

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué te pasa?”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Estoy ayudándolo a cargar el fardo”.

El Segundo, le dijo:
– “¿Sólo eso?”.

Y el Primero, se volteó, los miró con mucho amor, y les dijo:
– “Si supieras cuanto Me alivia”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué crees tú, ya sabemos lo que es importante o lo que no es importante?”.

El Segundo, respondió:
– “Yo creo que sí”.

Y el Primero, los miró con tristeza, y les dijo:
– “Os falta mucho todavía. ¿No veis acaso, que le dais demasiada importancia a las cosas materiales aún en Mí presencia?”.

Y siguieron caminando…

– “Díselo tú”, le dijo el Tercero al Segundo.
– “¿Por qué se lo tengo que decir yo?”, dice el Segundo.
– “Porque yo soy el Tercero, tú estás más cerca”.

Y el Primero, los volvió a mirar con los ojos de tristeza, y les dijo:
– “No hay primero, ni segundo, ni tercero, solo hay”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 22 de diciembre de 2004
Hora: 08:40 p.m.

Parábola 50

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué es esa luz que se ve a la distancia?”.

El Segundo, le respondió:
– “No sé, parecen truenos. ¿Le preguntamos?”.
– “No sé”, respondió el Tercero. “Se ve tan triste”.

Y el Primero, les respondió:
– “No son truenos”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿No son truenos? ¿No son relámpagos?”.

Y el Primero, se volteó, los miró con mucho amor, y les dijo:
– “El ruido de la ignorancia, la fama, el poder”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 23 de noviembre de 2004
Hora: 03:47 p.m.

Parábola 49

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿No te parece que Está sonriendo?”.

El Segundo, le respondió:
– “Sí, se le ve hasta feliz”.

El Tercero, dice:
– “¿Le preguntamos?”.

El Segundo, le contestó:
– “¿Tú crees que debemos interrumpir ese momento de felicidad?”.

El Tercero, le dice:
– “Sí, vamos a esperar, que Él se acerque a nosotros”.

Y el Primero, que los estaba oyendo, les dijo:
– “Al fin estáis creciendo”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 13 de octubre de 2004
Hora: 01:15 p.m.

Parábola 48

El Tercero, viendo al Segundo que se agachaba a recoger unas cosas que estaban en el camino, le dice:
– “No es así como se hace”.

El Primero, se les quedó mirando, y les dijo:
– “Es fácil recoger lo que otros han dejado caer, lo difícil es no dejar caer”.

Y siguieron caminando…

El Segundo y el Tercero se miraron, se dijeron:
– “Nosotros no dejamos caer nada, dejamos el camino limpio”.

El Primero, se les quedó mirando con profunda tristeza, y les dijo:
– “Recordad, que aun lo que decís el viento lo lleva, tiene peso”.

El Tercero y el Segundo se miraban:
– “Maestro, no entendemos que quieres decir”.

El Maestro, se les quedó mirando, y les dijo:
– “Seguid caminando a Mí lado, pronto aprenderéis”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 30 de septiembre de 2004
Hora: 04:00 p.m.

Parábola 47

El Primero, le dijo al Segundo:
– “No tengáis miedo. Yo estoy con vosotros”.

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “Míranos primero, no tenemos miedo”.

Y en eso, se sintió un ruido debajo de la tierra, fuerte, y el Tercero iba a correr y el Segundo lo agarró, y le dijo:
– “¿No recuerdas lo que nos dijo? No debemos tener miedo”.

El Segundo, le dijo al Primero:
– “¿Te acuerdas cuando nos sentábamos alrededor de una hoguera y nos decías cosas?”.
– “Pero, eso fue hace mucho tiempo”, respondió el Tercero.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Sabéis acaso que el tiempo se detiene? ¿Qué lo que hoy sucede, mañana será y lo de mañana hoy vendrá?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le pregunta al Tercero:
– “¿Sabes acaso que es la felicidad?”.

El Tercero, se le queda mirando y se fija en esa flor que está en el camino, y le dice:
– “¿Será como una flor?”.

El Segundo, le dice:
– “Sí, puede ser, mira ¡qué hermoso color!, ¡qué aroma!
Maestro, ¿la felicidad es como una flor?”.

Él los miró con mucho amor, se agachó, levantó la flor y les enseñó las raíces, y les dijo:
– “¿Ven estas diminutas raíces? Son nutrientes. ¿Sienten la dureza del tallo? Es la que la sostiene, más vosotros solo veis el color, el aroma de la flor. Solo encontraréis la felicidad cuando sepáis”.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, que no entendió muy bien, le preguntó:
– “Maestro, pero ésta no tiene espinas, hay algunas flores que tienen espinas”.

Y Él respondió:
– “Acordaos que el camino lleno de espinas está, más llegaremos al aroma y al color”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 21 de septiembre de 2004
Hora: 05:40 p.m.

Parábola 46

Cuando vieron el magnífico destello, el Segundo, se le acercó al Tercero, y le dijo:
– “¡Cuánto brillo! ¡Qué majestuoso! ¡Hermosos jardines!”.

Deslumbrados estaban ante la magnificencia de la obra hecha por el hombre. Se acercaron cautelosos, sin atreverse a ver al Primero, pues sentían en sus corazones un temor, más, era tanto lo que deslumbraba el destello, que como luciérnagas se acercaron.

Y parecieron hormigas muy bien dirigidas por una cabeza. Y todos iban, y algunas hacían referencia de que habían diferentes y muchas obras hermosas. Más, no se atrevían a hablarle al Primero.

Y se iban acercando, paso a paso, a tan maravillosa obra con destellos de luces. Más, no se atrevían a ver al Primero.

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Por qué si estamos tan cerca de esta maravilla, no se atreven a hablarle a Él?”.

Y el otro, respondió:
– “Yo tampoco, lo siento triste, pero es en Su honor, todo está hecho en Su honor. ¿Y si le preguntamos?”.

Y siguieron caminando…

Se alzaba majestuoso, con brillos y destellos, con paso silencioso avanzaban, y el que va al frente inclinaba su cabeza, ante otras cabezas y mantenían el silencio. Y se oían cánticos y oraciones. Más, el Primero se mantenía en silencio.
Y ellos cada vez más cerca, muy cerca, realmente cerca, que ya podían tocar la reja. Y el Primero, se quedó discretamente a un lado.

El Segundo, se detuvo, se volteó, y le dijo:
– “Maestro, ¿no vas a entrar? ¿No sabes acaso, que es en honor Tuyo?”.
– “¡Maestro, acompáñanos, vamos a disfrutar! Hay tantas cosas hermosas que ver, tantas obras. Maestro, ¿por qué Estás tan callado? ¿Por qué te mantienes alejado?”.

Él los miró y sonrió, y con profunda tristeza, les dijo:
– “¿Creéis acaso, que Yo realmente Estoy ahí? ¿Cómo puedo Estar ahí sí Estoy a vuestro lado?”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, se volvió al Segundo, y le dijo:
– “Pero, puede Estar aquí, allá y más allá. Además, es un homenaje; ¡es realmente hermoso!, ¡cuántos pasillos!, ¡cuántas obras!, ¡qué hermosos jardines! Y todo esto para Él”.

Y Él se quedó mirando, y les respondió:
– “¿Creéis acaso, que realmente es para Mí?”.

Sorprendidos, se miraron uno al otro, y al mismo tiempo preguntaron:
– “¿No era aquí donde Tú querías llevarnos?”.

Él los miró con infinito amor, y les dijo:
– “Yo solo quería que continuarán caminando a Mí lado. Debéis saber que donde no hay ni brillos ni lujos Yo Estoy, que siempre Estaré. Y aún en algunos de esos destellos, también Estaré. Más, ¿creéis acaso, que una flor porque no se vea en el camino tiene menos aroma que una colocada en un jarrón? Al contrario, tiene mucho más aroma”.

Y siguieron caminando…

El Segundo y el Tercero, entraron y caminaron, más el Primero se quedó afuera.
– “Maestro, ¿podemos entrar?”.
– “¿No sabéis acaso, que sois libres para hacer y decidir?”.

Y como niños jugando, entraron y miraron las obras, y escucharon las palabras, y los cánticos, y las oraciones, y bajaron las voces, y los murmullos para no molestar. Más, tenían una inquietud; Él se había quedado afuera, no Estaba.

Y de repente, lo vieron en la puerta de aquel resplandor. Se acercaron presurosos a Él, y le preguntaron:
– “Maestro, ¿cómo llegaste aquí tan rápido?”.
– “Por el brillo del amor, solo por el brillo del amor”.

Y siguieron caminando…

Y de repente, el Segundo, le dice al Tercero:
– “Mira, no lo dejan entrar, no tiene cita, no puede entrar”.
– “Es natural, es tanta gente que quiere ver”.

Y el Primero, Estaba nuevamente a su lado y los miró con profunda tristeza, y les dijo:
– “¿Creéis acaso, que para hablar Conmigo debéis tener cita? ¡Cuánto os falta por caminar!”.

Y siguieron caminando…

Érase una vez en el tiempo lejano, lejano en el tiempo del hombre, donde un niño se atrevió a decir que quería ser feliz, y la madre, le dijo:
– “¿Es que acaso no eres feliz con nosotros? Tienes comida, tienes casa y catre donde dormir”.

Y el niño, les dijo:
– “¿Cómo puedo ser feliz, si hay tantos como yo que no tienen ni mamá, ni papá, ni la comida, ni la casa, ni catre dónde dormir?

Y el padre, que era un hombre aparentemente sabio, le dijo:
– “El mundo es así; hay quienes tienen más porque lo han buscado, porque lo han merecido, porque lo han trabajado, porque lo han heredado de su familia”.

Y el niño, le dijo:
– “¿Y los que no tienen familia?, ¿qué pueden heredar?”.

El Primero, les dijo al Segundo y al Tercero:
– “El tiempo se acaba, os He dado tanto”.

Y el Segundo y el Tercero, preguntaron:
– “¿Cómo que se acaba el tiempo?”.
– “El tiempo vuestro se acaba, ya es hora que penséis”.
– “Maestro, ¿qué debemos pensar en el tiempo de Dios? Maestro, vamos a seguir caminando mientras haya el tiempo. Lo haremos, el tuyo, el nuestro”.
– “El vuestro, el Mío es eterno”.

Y siguieron caminando…

– “Maestro”, le dice el Tercero. “¿Por qué Te pusiste triste si todo estaba hecho en Tú honor? Tantas obras hermosas, tantas personas de tantas partes rezando”.
– “¿Me viste triste?”, contesta.
– “Sí”, le contesto el Segundo y el Tercero a la vez. “Más que verte Te sentimos”.
– “¿Es que vieron acaso, que les pasé al lado a muchos, a tantos, y ni siquiera Me vieron?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 02 de septiembre de 2004
Hora: 06:35 p.m.

Parábola 45

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué estamos buscando?”.

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “No sé, ¿nos acercamos?”.

Y el Segundo, le volvió a decir:
– “Están con la cabeza baja. Vamos a acercarnos”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, se paró, los miró con infinito amor, y les dijo:
– “¿No veis acaso, que lo que estáis buscando no lo encontráis ahí?”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Sí, le decimos?”.

El Tercero, respondió:
– “Yo creo, así no siguen buscando”.

Y el Primero, se volteó, y les dijo:
– “¿Quiénes sois vosotros para decidir lo que deben buscar? Cada quien que encuentre lo que deba encontrar”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 31 de agosto de 2004
Hora: 09:30 p.m.

Parábola 44

El Primero, los miró… Siguió caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Por qué hay tanta bulla?”.

El Tercero, le dice:
– “No sé, ¿nos acercamos?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “Parece que discuten, no me puedo acercar”.

El Primero, se volteó, y les dijo con triste voz:
– “No me permiten acercarme”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Y si le decimos que Él lo haga? Él todo lo puede”.

Y el Segundo, le dice al Tercero y el Tercero al Segundo, y así caminaban. No se atrevían a acercarse al Primero.

Y el Primero, los miró con los ojos tristes, y les dijo:
– “Vosotros que camináis a Mí lado no Me permitís acercarme, ¿también vosotros?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 17 de agosto de 2004
Hora: 02:45 p.m.

Parábola 43

El Primero, miró al Segundo y al Tercero.

El Tercero, le preguntó al Segundo:
– “¿Tú ves que nos está mirando?”.
– “Sí”, le dice el Segundo al Tercero. “Nos está mirando”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Por qué nos habrá mirado así? ¿Será que sabe lo que estamos pensando?”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, los miró con intenso amor, y les dijo:
– “Yo puedo saber lo que pensáis. Mas jamás os quitaría lo que os dado Mí Amado Padre, la libertad”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, los miró, y les dijo:
– “¿O es que acaso, camináis a Mí lado porque os sentís que estáis obligados?”.

Y el Segundo miró al Tercero y el Tercero al Segundo, asombrados:
– “No estamos obligados”, respondieron a la vez. “Es que os amamos”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Qué es lo que tanto mira? ¿Le preguntamos?”.

El Tercero, dijo:
– “Sí, vamos a preguntarle”.
– “Dinos Maestro, ¿qué es lo que tanto miras?”.
– “¿Es que acaso no la veis? Es una semilla que está germinando y la Estoy protegiendo”.
– “¡Ah!”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 26 de julio de 2004
Hora: 07:00 p.m.

Parábola 42

El Primero, le dijo al Segundo y al Tercero:
– “Estáis en lo cierto, Yo estoy aquí”.

El Segundo y el Tercero, le respondieron:
– “Gracias Señor”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, les dijo nuevamente al Segundo y al Tercero:
– “Me estáis ayudando, ¡cómo aliviáis!”.

El Segundo y el Tercero, respondieron:
– “Es lo menos que podemos hacer”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, que tenía muchas ganas de decir tantas cosas, se les quedó mirando, y les dijo:
– “Aún en el tiempo de los tiempos, siempre Me seguiréis ayudando”.

El Segundo y el Tercero, se le quedaron mirando, y el Primero sonriente, les dijo:
– “¿Es que acaso no entendéis lo que os dije?”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, le dijo al Segundo y al Tercero:
– “Cada vez que Me sacáis una astilla, aliviáis Mí corazón. Cada vez que Me limpiáis Mis heridas, aliviáis Mí corazón”.

Y el Segundo y el Tercero, le respondieron muy suavemente.
– “Es lo que podemos hacer”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 22 de julio de 2004
Hora: 04:25 p.m.

Parábola 41

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Y lo siento diferente”.

El Tercero, le respondió:
– “¿Tú crees?, yo lo veo igual”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo.
– “Pareciera que sí se ve diferente”.

Y el Segundo, le respondió:
– “Ves, yo también lo veo”.

Y siguieron caminando…

El Primero, los miró, y les dijo:
– “No estoy diferente, sólo que ahora Me veis con los ojos del amor”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 16 de julio de 2004
Hora: 07:15 p.m.

Parábola 40

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “Parece que Está contento”.

El Segundo, le dijo:
– “Yo no sé, por qué”.
– “¡Claro!”, le dijo el Tercero. “¿No ves que vinieron?”.

El Segundo, le respondió:
– “¡Ah, sí!, porque tenían algo acerca de qué hacer”.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “Pero, sigue sonriendo. Se ve feliz”.

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Será que estamos equivocados?”.

Y el Primero, los miró con infinita dulzura, y les dijo:
– “¿No sabéis, que el que estuvieran cerca también es obra Mía?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¡Claro, como son los que le pertenecen a Él!”.

Y el Tercero, respondió:
– “Sí, debe ser por eso”.

Y el Primero, los volvió a mirar con infinita ternura, y les dijo:
– “¿Es que acaso vosotros no Le pertenecéis también?”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, les dijo:
– “¿Veis aquella nube que se desplaza?”.

El Segundo, le dijo:
– “Sí, la vemos”.

Y el Primero, volvió a decir:
– “¿Sentís la brisa rozar vuestro rostro?”.

Y el Segundo, respondió:
– “Sí, la sentimos”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Creéis acaso, que la sentís porque estáis caminando a Mí lado?”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dijo:
– “Tú la creaste”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Es Tú obra”.

El Primero, los volvió a mirar con infinita ternura, y les dijo:
– “Os falta todavía por caminar”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 06 de julio de 2004
Hora: 08:00 p.m.

Parábola 39

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Me parece como si estuviera llorando”.

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¡Cómo va a llorar, si Él lo creo todo y lo sabe todo!”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le volvió a decir al Tercero:
– “Pues, a mí me parece que Está llorando”.
– “¡Te lo dije!”, le dijo el Segundo. “¡Porque siento una tristeza grande!”.
– “Yo también”, respondió el Tercero.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué hacemos?”.

El Tercero, le respondió:
– “Sentir lo que Él siente y dejarlo en paz”.

Y el Primero, se volteó y los miró con Su profundo amor en Sus ojos tristes, y les dijo:
– “Estáis aprendiendo”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 24 de junio de 2004
Hora: 01:25 p.m.

Parábola 38

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Sabes?, estoy pensando que no debo pensar tanto”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Si no piensas, ¿qué vas a hacer? Tienes que pensar lo que vas a hacer”.

El Primero, se volteó, los miró y no contestó.

Y siguieron caminando…

– “Además”, le dijo el Segundo al Tercero, “el mundo está hecho por los pensadores”.

El Primero, los miró.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, le dijo:
– “¡Claro!, tantos adelantos, tantos inventos”.

Y el Primero, los miró.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dice al Tercero:
– “Y a Éste, ¿qué le pasa que solo nos mira?”.

Y el Tercero, le dice:
– “Pregúntaselo”.

El Primero, los miró.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, caminando le dice al Segundo:
– “Sí, es bueno que pensemos, debemos pensar”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Yo también lo creo”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Y ¿dónde está el Primero? No lo veo”.

Y siguieron caminando…

Y llegó la noche…

Y el Segundo, le dice al Tercero:
– “¿Tú crees que se haya ido?”.

Y el Tercero:
– “No sé, pero ya me estoy empezando a preocupar”.

Y siguieron caminando…

Y amaneció…

Y el Segundo, ya angustiado, le dijo al Tercero:
– “Vamos a pensar donde puede estar”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Vamos a pensarlo”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “Ya no quiero caminar más, ya me quiero quedar”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Yo tampoco quiero caminar, ya no me interesa los inventos, ya no quiero pensar”.

Y en eso, se apareció el Primero, y les dijo:
– “¿Creéis acaso, que la fe se debe pensar?”.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¡Qué alivio!, volvió”.

Y el Primero, se volteó, y les dijo:
– “Nunca Me fui, siempre Estuve, solo que no Me veíais, pues estabais pensando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 05 de junio de 2004
Hora: 06:10 p.m.

Parábola 37

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Por qué hay tantos allá en el camino?, ¡no nos van a dejar pasar!”.

Y el Tercero, le respondió:
– “¡Es cierto, hay muchos! ¿Qué será lo que pasa?”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¡Cada vez, son más y más! ¡No vamos a poder pasar!”.

El Tercero, dijo:
– “Será cuestión que le preguntemos a Él. Él todo lo sabe”.

El Primero, los vio y les respondió:
– “¿Todavía no sabéis que cada quien tiene su camino?”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¡Ajá!, si todos tienen su camino, ¿por qué están ahí?”.

El Primero, les dijo:
– “Es que hay caminos, que se encuentran”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “No comprendo, cada vez se me hace más difícil comprender. Si todos tenemos nuestro propio camino, ¿por qué tenemos que encontrarnos?”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Yo tampoco lo comprendo”.

Y el Primero, les respondió:
– “Vosotros tenéis vuestros propios caminos más, estáis caminando encontrados Conmigo”.

Y siguieron caminando…

Puede ser de tierra, puede ser de piedra, de grama, de arena, de cemento, pero es eso, un camino. Puede llover, puede salir el sol, puede oscurecer, pero es eso, sólo un camino.

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¡Mira, se despejó el camino!”.

Y el Segundo, le respondió:
– “¡Es cierto, está despejado!”.

El Primero, los miró y sonriendo les dijo:
– “No, ellos tienen su camino, que ustedes van por el suyo”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “Esto se me hace complicado, que, si está despejado, si está trancado”.

El Primero, los miró y sonrió:
– “¿Por qué te preocupas?, si siempre Estoy a tú lado”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 30 de mayo de 2004
Hora: 05:00 p.m.

Parábola 36

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Sabes cuánto tiempo tenemos caminando?”.

Y el Segundo, le respondió:
– “¡Uf!”.

El Tercero, le dijo:
– “¿Tú crees que pararemos?”.

El Primero, los oía en silencio.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Esto durará siempre?”.

El Tercero, le respondió:
– “¿No ves?, podemos preguntarlo”.

El Segundo, le dijo:
– “Pregúntale tú, yo lo veo muy pensativo”.

Y el Tercero, dijo:
– “Sí, mejor no”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “Yo sí le voy a preguntar. Total, si vamos a caminar con Él por toda la eternidad, mejor es preguntarle”.

El Segundo, le respondió:
– “¿No crees tú, que no debemos preguntar si Está tan silencioso?”.

Y el Primero, los oía y les dijo mirándolos con tristeza:
– “Tanto tiempo caminando a Mí lado y todavía Me preguntan”.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, le dijo:
– “Es que a veces el tiempo es tan corto”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Y a veces es tan largo”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Cuál tiempo?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 25 de mayo de 2004
Hora: 03:00 p.m.

Parábola 35

El Primero, estaba pensativo, oyendo lo que hablaban el Segundo y el Tercero.
El Tercero, le dijo al Segundo:
– “Pero si han visto la luz, han hablado con ella, han oído sus palabras, ¿cómo pueden preferir el encierro?”.

El Tercero, le respondió:
– “Yo no lo comprendo”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Habéis visto las luciérnagas? Prenden y apagan como estrellas que vuelan. Aquellos que han visto la luz y no se integran a ella, no soportan que se les apague”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Será falta de fe?”.

Y el Segundo, le respondió:
– “Puede ser”.

Mas el Primero, les dijo:
– “No debéis tratar de medir la fe. Cada quien la vive a su manera, dejadla ser”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 18 de mayo de 2004
Hora: 06:00 p.m.

Parábola 34

El Primero, estaba callado. Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Se lo decimos?”.

Y el Primero, le respondió:
– “¿No sabéis acaso, que Yo todo lo veo? Sabéis que estoy sufriendo. Mas, no porque omitáis decir las cosas, dejan de ser”.

Y el Segundo y el Tercero, bajaron la cabeza. Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 12 de mayo de 2004
Hora: 03:05 p.m.

Parábola 33

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué haces?, que no ves”.

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Quién te dijo, que quería ver?”.

El Segundo, respondió:
– “Tenemos que ver”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Por qué no quieres ver? ¿Qué es lo que te impide ver?”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Nada, es comodidad”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, que los oía en silencio, levantó su mirada, y les dijo:
– “Así como no veis la luz, tampoco veis la oscuridad”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 15 de abril de 2004
Hora: 12:00 m.

Parábola 32

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¡Viste!, ¿Cómo el Primero arrastra los pies?”.

Y el Tercero, le contestó:
– “Es que nos está cargando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 06 de abril de 2004
Hora: 11:50 a.m.

Parábola 31

Y dijo el Tercero:
– “Lo seguimos, lo seguimos”.
– “¿Tú crees, que Él se dará cuenta?”.

Y el Tercero, le respondió:
– “No sé, pero tenemos que seguirlo”.

El Segundo, le volvió a decir al Tercero:
– “Pero ¿tú crees, que se dé cuenta?”.

Y el Primero, le respondió:
– “¿No veis acaso, que camino con vosotros?”.

Y siguieron caminando…

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “Tú y tus preguntas. Creo que debemos pensar más lo que tenemos que decir”.

Y el Segundo, le dijo:
– “Es que ya no sé qué decir”.

Y el Primero, les dijo:
– “No digáis nada”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, le dijo al Segundo y al Tercero:
– “¿Quién tiene más gracia, la mariposa al vuelo o el sapo al brincar?”.

Y el Segundo y el Tercero, respondieron:
– “La mariposa al vuelo”.

Y el Primero, les dijo:
– “Aún en su brincar el sapo es hermoso, pues es su caminar. Debéis aprender a ver ambas cosas”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, agarró su túnica y se sentó, y les dijo:
– “Creo que es tiempo de que descanséis”.

Y el Segundo y el Tercero recogieron sus túnicas y se sentaron. Y le preguntaron:
– “¿Y qué vamos a hacer?”.

Y el Primero, les dijo:
– “Aprended a oír el ruido del silencio”.

Y se quedaron sentados…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 29 de marzo de 2004
Hora: 07:00 p.m.

Parábola 30

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué te pasa?, ¿por qué tienes esa cara?”.

El Tercero, le respondió:
– “Nada”.
– “¿Seguro?”, le dijo el Segundo. “Te ves molesto, muy molesto”.

Y el Tercero, volvió a responder:
– “¡Te dije que nada!”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Primero:
– “¿No le ves Tú también la cara que tiene? No me gusta, pareciera que está de mal humor”.

Y el Primero, le respondió:
– “Deja que encuentre lo que está buscando en su corazón, que aliviará sus penas”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le volvió a preguntar al Primero:
– “¿Y eso demorará mucho, porque no se le cambia la cara?”.

Y el Primero, le respondió:
– “¿Sabes acaso cuánto tiempo dura lo que anhelamos tener o ser?”.

Y siguieron caminando…

Y el Primero, le dijo al Segundo:
– “¿Por qué te preocupas tanto por la cara de él?, ¿no sabes acaso que su corazón sufre?”.

Y el Segundo, le respondió:
– “Yo también sufro, pero no pongo esa cara”.

Y el Primero, le acarició la cabeza, y le dijo:
– “Cuando aprendáis a compartir los fardos, veréis que tendréis los rostros iluminados, ya que la carga no es pesada”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 22 de marzo de 2004
Hora: 08:50 p.m.

Parábola 29

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué me estás viendo?”.
– “Tus huecos”.
– “Yo también”, le dijo el Segundo al Tercero. “Veo los tuyos”.

Y el Primero, les dijo:
– “¡Ay, de aquellos, que no puedan ni sepan mirarse a sí mismos!,
¡ay, de aquellos, que caminan sin ver!,
¡ay, de aquellos, que juzgan tan ligeramente!”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Pero, si estamos hablando de los huecos”.

Y el Segundo, le dijo:
– “¡No ves que lo que estamos hablando es de los huecos!, Tú no nos comprendes”.

Y el Primero, les dijo:
– “Porque os amo”.

Y siguieron caminando…

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Creo que deberíamos decirle que sea más claro con nosotros”.

El Segundo, le respondió:
– “Sí, yo también lo creo, porque en estos caminos tan largos yo nunca le entiendo lo que me dice”.

Y el Tercero, le dijo:
– “Es cierto, todavía nos queda mucho camino. Él mismo lo dijo, díselo tú”.

Y el Segundo, le dijo:
– “No, díselo tú”.

Y el Primero, les respondió:
– “No tenéis que decir nada. ¿No sabéis acaso que siempre estoy con vosotros?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de marzo de 2004
Hora: 08:50 p.m.

Parábola 28

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Qué es lo que oyes?”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Nada”.

El Segundo, le dijo:
– “Entonces, ¿Qué estás tratando de oír?”.
– “Nada”, le respondió el Tercero.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Cómo que nada, si yo te veo tratando de oír, nada?”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿No te has dado cuenta acaso, que es que no puede oír?”.

Y siguieron caminando…

Y el Segundo, le dijo al Tercero:
– “Vamos a recostarnos en la copa de ese árbol”.

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Tú me ayudas a subir?”.

Y se acercaron al árbol. Y el Segundo ayuda al Tercero, y el Tercero ayuda al Segundo.
Se voltearon, y le dijeron al Primero:
– “¿Tú no vas a subir con nosotros?”.

Y el Primero, les respondió:
– “¿No veis que Estoy aquí para esperar vuestra caída y poder levantarlos?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, sábado 28 de febrero de 2004
Hora: 04:35 p.m.

Parábola 27

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué tanto busca esa gente? ¡Buscan y buscan y buscan!”.

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Yo no sé, ¿nos acercamos a ver qué es lo que buscan?”.

Y el Tercero, le respondió:
– “Sí. Vamos a acercarnos”.

Y el Primero, le dijo:
– “¡Qué tanto empeño de tratar de entender lo que buscan los demás! Si vosotros todavía, no habéis encontrado lo que estáis buscando”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 22 de enero de 2004
Hora: 07:35 a.m.

Parábola 26

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué es lo que pasa? Se ve mucho humo… ¡se siente mucho humo, se huele mucho humo!”.

Y el Segundo, le dijo:
– “¡Se oye mucho ruido, demasiado ruido!”.

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Qué será lo que está pasando?”.

Y el Primero, les respondió:
– “Que no han crecido nada, no han crecido nada”.

Y siguieron caminando…

El Tercero, le respondió:
– “¿Cómo que no han crecido nada?”.

El Segundo, le dijo:
– “¿Cómo que no han crecido nada?, ¿no ves las construcciones que tienen?, ¿no ves el confort y el lujo con que viven?”.

Y el Primero, les dijo:
– “¿Es que no oís acaso el llanto de los que no tienen nada, el lamento de los abandonados, la tristeza de los ausentes? Mas, Yo os digo, eso cambiará”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 15 de enero de 2004
Hora: 08:00 a.m.

Parábola 25

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “Estoy realmente cansado, pero no se lo voy a decir”.

El Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Por qué no se lo vas a decir?”.

Y el Segundo, le respondió:
– “Porque Él debe saber que estamos cansados”.

EL Tercero, le volvió a decir:
– “Yo tú, se lo diría”.

– “No”, le respondió el Segundo. “No se lo voy a decir. Él debe saber que estoy cansado”.

El Primero, que los oía, les dice:
– “¿Estáis cansados de cuerpo o de alma?”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 04 enero de 2004
Hora: 07:31 p.m.

Parábola 24

El Segundo, le dijo al Tercero:
– “¿Viste?, ¡regresó!”.

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “Yo también lo vi. Mas, ¿tú crees que Él lo haya visto?”.

Y el Tercero, le dijo al Segundo:
– “¿Por qué?, ¿no sabéis que Él lo ve todo?”.

El Primero, los oía en silencio, se volteó, los miró, y les dijo:
– “Lo que vino no es lo que Estoy esperando. Más, ya llegará”.

Y siguieron caminando…

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 02 enero de 2004
Hora: 09:30 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelve, que me embriaga!
¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas a mí!
¡Oh, Luz Radiante, que llegas!

¡Madre, Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, protégeme… Protégeme! Necesito vencerlo.
¡Madre!

¡Oh!, ¡Luz Radiante, llegaste a mí!

“¿Creísteis acaso, que te iba a dejar sola?”.

(Rosaura)
¿Por qué tengo, que ver tantas cosas tan terribles, si no puedo hacer nada para cambiarlas?
¿Por qué tengo, que presenciar la oscuridad tan cerca, y en Tú casa?

“Pero lo venciste, pudiste con él”.

(Rosaura)
Pero se fue, sigue en él.

“Ya os lo dije, sólo con la oración, sólo con la oración”.

(Rosaura)
Tanta ira acumulada, tanto odio.

“Es una infeliz criatura. Debéis rezar por ella, cada vez que rezáis una oración algo hermoso sucede en alguna parte”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, fue una sensación tan extraña, me golpeó de repente.

“Cuando bajaste tus defensas, te dejaste llevar por tus sentimientos”.

(Rosaura)
Pero, Tú dijiste, que pusiera una mano en mí corazón y actuara.

“También te dije, que tenías que ser precavida, muy precavida”.

(Rosaura)
¿Y cómo hago para diferenciar una cosa de la otra?

“Tú estabas consciente, muy consciente de lo que había hoy ahí. Más de uno lo sintió”.

(Rosaura)
¿Y eso es malo?

“No, esa es la manera de combatirlo, con la oración, sólo con la oración. Él va a usar sus artimañas, se va a presentar desvalido, triste, acongojado. Mas, tú siempre le verás su verdadero rostro y el día, que esté limpio lo vas a notar”.

(Rosaura)
Te amo, Madre.

“Yo también. Los bendigo a todos. ¿Creéis acaso, que porque no Me presento más a menudo no Estoy siempre ahí? Siempre Estoy. Esta mañana te sentías tan desolada, ¿y vistes, todas las cosas hermosas que pasaron en el día?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre, ¡realmente fue bello!, ¡tantos testimonios! ¡Qué lindo día!

“Por eso es que el ataque fue muy fuerte. El ataque fue sumamente fuerte”.

(Rosaura)
Pero, ¿cómo puede entrar a Tú Casa?

“Y a la de Mí Padre, y donde Mí Hijo se hace presente, y ha sido así por los siglos. Mas, no va a poder, su tiempo se acaba, su tiempo termina”.

(Rosaura)
¿Y cuántas almas, más va a utilizar?

“Todas las que el considere necesarias. Mas, cada día que pasa os hacéis más fuertes con la oración, con la paz”.

(Rosaura)
Bendíceme, Madre.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, viernes 02 enero de 2004
Hora: 09:30 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Estoy postrada a Tus pies.
Gloria a Ti mí Señor.
Iré a Tú encuentro
con la paz que me da Tu voz
y recurriré a Ti en mis momentos de dolor
y Tú, solamente Tú, me bañarás con Tú luz.
Que así sea. Amén.

“Ya os lo dije, debéis estar preparados para los momentos difíciles”.

(Rosaura)
¡Madre!

“Debéis acordaros de vuestros hermanos, extenderles la mano, compartir lo que tenéis”.

(Rosaura)
¡Madre, va a escasear la comida, no va a haber comida!

¡Oh, Luz Radiante, que Te acercas, que me envuelves!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás ya aquí!

¡Uhm!… ¡Lo sé!

-Rosaura, inhala aire profundamente-

“Ese al que estáis limpiando, al que Yo recibiré cuando esté limpio, carga encima su miseria. Y recordad, que anda agazapado y se vale de las miserias, no permitáis que os perturbe. ¿No sabéis acaso, que él está siempre en la oscuridad esperando? ¡Cual infeliz criatura, que lo carga a cuestas!
Ya os lo He dicho, debéis tener precaución. Y así como una vez os lo dije, os lo vuelvo a decir, lo recibiré limpio porque vosotros lo estáis limpiando”.

-Rosaura, inhala aire profundamente-

(Rosaura)
¿Qué tengo que hacer?, ¿qué tengo que hacer? Yo le veo eso tan feo que tiene encima, se lo veo en sus ojos, en su olor, pero también, de repente, le veo en sus ojos miedo, tristeza, abandono, ¿cómo podemos ayudarlo?

“Con oración, sólo con la oración”.

(Rosaura)
Sí, pero él tiene que comer, y tiene que vestirse, y todo eso.
¿Seguimos haciendo lo que estamos haciendo?

“Deja que tú corazón te guíe. Mas, necesita mucha, mucha oración. Tienes el don de poder ver, se te ha dado a ti y a otros como a Mirna, y cuando veas que está presente ahuyéntalo”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, Tú dices las cosas de una manera tan hermosa, todo se hace tan fácil.
¿Qué es lo que pasa, que está viniendo poca gente a rezar? ¿Es que ya no se encuentran a gusto?, ¿qué es lo que está sucediendo? ¡A mí eso me preocupa, me entristece!, yo quisiera que cada vez sean más y más y más.

“Amada hija, son como las olas del mar, de repente, están arriba y de repente, bajan, y suavemente se esparcen. Muchos vienen porque tienen necesidades de amor, de salud, material”.

(Rosaura)
¡Yo eso lo entiendo, yo lo comprendo!, pero entonces, me parece, que después que consiguen lo que quieren se retiran, nunca tienen tiempo, siempre algo tienen que hacer.

“Quizás tú no los ves rezando ahí, mas, siempre tienes la casa llena, no es así tampoco como tú dices, los demás, lo están haciendo en sus hogares. Yo te puedo asegurar, que esa semilla que esparcisteis ha dado frutos, muchos frutos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre perdóname!, creo que he sido un poco vanidosa… Perdóname de verdad, como que siempre hago las cosas mal. Busco, busco y busco, y no encuentro.
¡Fíjate lo que ha pasado en estos días, esas pérdidas!

“Se ha perdido lo que se ha querido perder, se ha perdido lo que se tenía que perder”.

(Rosaura)
¿Tú crees?, ¡a mí no me parece, porque eso es esfuerzo, trabajo!… A mí no me parece.

“En efecto, es esfuerzo, es trabajo, pero la persona piensa, analiza, busca en su interior y crece, y eso que perdió se le multiplica mil veces o ¿es acaso, que no te has dado cuenta, que nunca le está faltando nada?”.

(Rosaura)
¡Ay, sí, es verdad!, es correcto, gracias a Dios y gracias a Ti. -Rosaura, sonríe-

Se los diré… lo haré… Yo también, Te amo mucho Madre, bendíceme.

-Rosaura, inhala aire profundamente, abre los ojos y pide agua-

(Diana)
¿Qué te dijo la Virgen?

(Rosaura)
Aun perdiendo se gana, lo que hay que ganar.

Que vienen los momentos difíciles, que tenemos que estar preparados, que no olvidemos sus mensajes, que los analicemos, que en ellos está todo. Y no me dijo más nada.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 24 de diciembre de 2003
Hora: 11:30 a.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Madre, Madre!… ¿Qué ha sucedido?
¿Por qué tanto dolor?… ¡Madre, Madre!, ¿por qué tanto dolor?

¿Y cuándo será?, ¿y cuándo será?

¡Madre, Madre!, ¡cobíjanos en Tú abrazo!, ¡envuélvenos en Tú manto!
¡Madre, Madre!

-Rosaura, inhala aire profundamente-

”Así como os doy el Rosario, así os envuelvo en Mí Manto. Mis amadas hijas, no permitáis, que los sucesos venideros os llenen de congoja. No permitáis, que vuestras debilidades os dominen. Debéis tener en cuenta, que os hemos estado forjando día a día, paso a paso”.

(Rosaura)
¡Uhm… Madre! Veo tantas cosas. Unas las veo sin ver, otras las veo viendo y otras las veo sintiendo, y eso me perturba mucho.

“¿Y piensas acaso, que te van a dejar de perturbar?”.

(Rosaura)
Bueno, sería lo correcto, ¿verdad?, porque uno… y entonces, ¿cómo es esto del crecimiento? No sé, yo cada día sufro más. Estaba tan angustiada ayer, que creía que no venía, después de las palabras tan difíciles que le dije, de que olía mal, de que tenía que bañarse.

“Pero él fue, llegó y llegó limpio y se va a ir limpio, y lo voy a recibir limpio, porque él se está limpiando, lo están ayudando a limpiarse, eso va más allá del tiempo. Ese amor que sientes por él, va más allá del tiempo”.

(Rosaura)
Madre, estoy un poco desconcertada, a veces Tú lenguaje me parece tan profundo.
Me parece, que hiero a las personas que amo… No sé, no debería, ¿verdad? Aunque ellas me agredan.
Madre, ¿qué debo hacer?

“Lo que haces, poco a poco, muy poco a poco, lo que haces, todo está en armonía con el tiempo Divino y ellos y ellas en su momento lo van a entender. Pero, primero tienes tú que dar el ejemplo. Eres Mi hija amada”.

(Rosaura)
¡Madre, perdóname! ¡Perdóname! A veces, siento la necesidad como de correr y corre y correr, pero siempre Estás en mí.

“Es que tú no corres sola, corremos juntas”.

(Rosaura) -Inhala aire-
Yo lo sé… Te amo.

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 18 de diciembre de 2003
Hora: 03:25 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“Recordad, que la piedra preciosa, la fruta más hermosa, a la flor más olorosa todos se quieren acercar; unos lo hacen por codicia, otros lo hacen por admiración, hay quien lo hace por necesidad. No importa porque se acerquen, eso no es lo importante. Lo importante es que se acercan”.

(Rosaura)
No entiendo, Madre, qué Estás queriéndome decir… ¿Tenemos que atender a todos los que llegan?, ¿eso es lo que me quieres decir? No entiendo Tus palabras. Tú misma dijiste, que no todos los que se acercaban al Lugar Sagrado lo hacían por Ti. Me tienes algo confundida, no comprendo Tus palabras.

“Una piedra preciosa es solamente eso, una piedra preciosa a los ojos de muchos, pero a los ojos del conocedor se necesitó tiempo, años, muchos años para tallarla, para que esos minerales se unieran y se formaran dando ese brillo y esa luz. Una fruta puede acercar a quien la quiere saborear, pero hay el que puede y sabe que con su semilla crecerán y se multiplicarán y habrán muchas, muchas frutas más. Y esa flor olorosa, que puede producir esencias deliciosas, esa flor tan hermosa que adorna los altares, los rostros, los jardines, reflejan el arcoíris, el color, la belleza y, ¡ay, del que lo sepa entender!”.

(Rosaura)
Entiendo Madre, que la piedra no es solo piedra preciosa, que la fruta no es solo una fruta y que la flor, aunque se marchite, no es solo una flor.

“Así es, es la creación, es el tiempo, es la paciencia, es el crecimiento, es el nacer, el vivir, expandir. Vosotros debéis expandir las ideas, mas, debéis ser precavidos, muy precavidos”.

-Rosaura, inhala aire profundamente y continúa-

(Rosaura)
Me preocupa enormemente Madre, que por querer ser precavidos caigamos en la injusticia, en juzgar. Me preocupa mucho eso, no quisiera ser injusta.

Lo sé… lo haré… lo haré… Yo también Te amo.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 13 de noviembre de 2003
Hora: 07:45 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Gloria a Ti mí Señor Jesús.

“Ya os lo dije, que lo tengo pisado por la cabeza. Vosotros debéis pisarlo por la cola y en esos espacios vacíos solo vuestra oración llenará ese vacío.

Está muy maltratada, mas, salió victoriosa. Nunca la luz dejó de estar en su corazón.

-Rosaura, inhala aire profundamente-

¡Va de retro satanás!, no puedes nada contra ella, tiene Mí protección y la de Mí Amado Hijo, ¡no vas a poder!

Abriré los caminos para que el doctor pueda venir.
-El Dr. Enrique Aguilar, que asistía a Rosaura-

Mientras ella confunda lo que es el amor, la generosidad, el perdón, será manejada en sus debilidades. Debéis reforzarle su autoconfianza. Amar, a veces, es decir que no.

Está aquí, agazapado, bajado, disimulado, mas, ella lo está venciendo. Y será vencido”.

(Rosaura)
Y bajará del cielo con 7 estrellas, con la “P” de la paz, la “V” de la victoria, la “V” de la Virgen.

-Rosaura, inhala aire nuevamente-

“Está muy agotada, la lucha empezó desde las 4:00 de la tarde, son muchas horas luchando. Mas, lo pudo vencer, gracias a ustedes y a su oración, fue vencido. Mas, no alejado, sigue agazapado. Debéis tener cuidado con vuestras debilidades, ser más generosas en vuestros hogares. Ella es el centro, si ella se debilita, se caerá la misión y no lo vamos a permitir. Si tenemos que sacrificar a algunos de los que están a su alrededor, sea familia, sea amigo, así será”.

(Rosaura)
¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que llegas hasta a mí!

¡Oh, Luz Radiante, protégeme, no me desampares, ayúdame, ¡guíame!
¡Oh, Luz Radiante, guíame, ¡ayúdame!
¡Madre!, ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?… ¿qué me pasó?
¡Oh, Luz Radiante, que me guía!, ¿por qué me dejas ver la oscuridad?, ¿por qué me permites acercarme a ella, si confío tanto en Ti?
¡Oh, Luz Radiante!

“Porque solo venciéndola la podrás dominar, solo conociéndola sabrás de lo que es capaz. ¿No sabes acaso, amada hija, que tienes a tus Ángeles alrededor que te protegen?”.

(Rosaura)
¡Madre, es tan fuerte! Tengo más de 12 horas luchando. ¿Por qué se lo permites?… ¿por qué?

“Ya os lo dije, está agazapado, simplemente esperando. Yo os lo dije, Yo le aplasto la cabeza, vosotros debéis aplastarle la cola y en esos espacios llenarlos con vuestras oraciones. Esas oraciones, que saldrán de tus manos y que muchos van a leer y serán guía de paz y de amor”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 10 de noviembre de 2003
Hora: 12:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, me acaricias!
¡Oh, Luz Radiante!, ¡me viniste a sanar las heridas!
¡Oh, Luz Radiante, ¡no son tan profundas!, siempre estuviste Tú primero, siempre.
¡Oh, Luz Radiante, ¡envuélveme!
¡Oh, Luz Radiante!
¡Estás acompañada!

Lo sé, lo sé… lo entiendo… así será… yo también Te amo… Así será.

“Cuando os dije, que debéis pasar por el camino angosto, también os dije, que está lleno de luz. Solo debéis seguir la luz. Mas, aquel que un día fue un destello de ella os pone trabas. Perdéis el tiempo en cosas innecesarias, en afanes. ¿Por qué os afanáis tanto? ¿No sabéis acaso, que todo tiene su tiempo? ¿No sabéis acaso, que no debéis buscar? Más, siempre está ahí. ¿Por qué os afanáis tanto en tener, en hacer, perdiendo el tiempo?

Ya os los dije, vienen los momentos más difíciles, debéis pisarle la cola pues, Yo le piso la cabeza y con vuestras oraciones llenáis esos espacios vacíos. ¿Qué os preocupa tanto? En la medida en que tengáis más confianza en vosotros mismos, en la medida en que entendáis, que aun mirando a lo lejos nunca la vista alcanzará a abarcar toda la Creación.
Cuando os entreguéis serenamente, plácidamente a lo que debéis hacer. ¿Creéis acaso, que os iba a dejar sufrir? ¿Creéis acaso, que Yo no iba a Estar presente en todos vuestros momentos de ansiedad? ¡Cómo Me duele, Me ponéis triste! ¿Es que acaso, no confiáis en lo que os digo?, ¿por qué tanto el afán?, ¿por qué os afanáis tanto en hacer?”.

(Rosaura)
Madre… si no hacemos, no llegamos.

“Hace el que quiere hacer, hace el que puede hacer y hace el que tiene que hacer”.

(Rosaura)
No entiendo… de verdad creo que estamos lográndolo. Sé que tengo, que dejar muchas cosas en el camino, pero recojo tantas otras tan hermosas.

“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Mis palabras caen en oídos de muchos y cada quien sabe”.

(Rosaura)
Madre, agradezco tanto, que Estés aquí.

“Habrán momentos, amada hija, que el dolor no te dejará caminar y en esos momentos recuerda, que Yo te sostengo.
Habrán momentos, en que algunos de ustedes sentirán, que todo termina, que todo se va. Mas, ¿no sabéis acaso, que en cualquier sitio donde se vaya, siempre Estaré? Y aunque os vayáis o sintáis que os vais, siempre Estaré”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 02 de noviembre de 2003
Hora: 03:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me llega y me envuelve!
¡Oh, Luz Radiante, que Estás tan cerca de mí!
¡Oh, Luz Radiante, Hermosa, llévame contigo, ¡protégeme!
¡Oh, Luz Radiante!

“Amada hija, tú no puedes abrir ninguna rendija. ¿No sabes acaso, que la oscuridad se cuela por cualquier hueco? Se arrastra, se arrastra. Te la hicimos ver tal como es, porque te sentías tan culpable, te sentías mal por el rechazo que sentías. Mas, aquel que fue un día un destello de luz sabe cómo utilizar las debilidades, y aunque tú bondad es tú mejor… También, puede ser tú debilidad”.

(Rosaura)
Madre, ¿mí mejor qué? ¿Tú no dices, que tenemos que ser más generosos, amorosos?

“Es tú mejor condición, pero hay de quienes abusan de ella.
Ya se los dije, no debéis tener miedo, pronto esa luz tan deseada llegará. Quiero, que cada uno de todos los que conforman este grupo donde brilla la luz, tengan el aceite que será preparado solo por ti para cada uno de ellos”.

(Rosaura)
¿Los demás no lo pueden preparar?

“Sólo por ti, y se lo darás a cada uno de ellos”.

(Rosaura)
Bueno, así será… ¿No los estamos excluyendo?

“No, al contrario, son extensión de Mí Amor Maternal y tú eres la luz, que los guía a todos ellos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, ¡hoy estoy con el bruto medio atravesado! No sé, es que tengo tantos días sintiéndome tan estropeada. Pero, ¿sabes? Ayer, estuve… ¡tan linda Tú casa!, con la monjita. -La Hermana Gloria de Las Carmelitas de la Anunciación, en las Piedras del Valle- Estaba hermosa y Estabas ahí presente.

“Estaba y Estoy, la tengo en Mí regazo”.

(Rosaura)
Yo lo sé, yo se lo dije a ella y le dije, que pronto nos íbamos a encontrar. Está muy linda -Hermana Gloria- Pero, sufre.

“Pero, lo que tú le dijiste es cierto, su amor y el amor, que le tienen no le permite, que le llegue el dolor. No fue accidental que fueras, fuiste porque así vas a ser tú, así estás siendo tú y así serás tú una fuente de amor donde las vas a proteger y los vas a proteger a todos”.

(Rosaura)
No sé, perdóname, pero… -Rosaura, respiraba agitadamente-

“Ya lo sé, no Me estás entendiendo”.

(Rosaura)
No es que no Te entienda, Madre, es que estoy confundida. ¿Cómo es posible, que pueda haber en Tú casa, en Tú lugar sagrado personas así?

“Ya os lo dije, no todos los que llegan ahí, vienen a Mí”.

(Rosaura)
Estoy un poco confundida, realmente confundida, si esa es Tú Casa. ¿Cómo les digo, que no vayan a esas pobres mujeres?, ¿cómo les digo, que no estén ahí?, ¿cómo las puedo ayudar?

“Ellas escogieron, ellas eligieron, les diste tiempo, les diste espacio, sacrificaste tú cuerpo. Mas, no lo entendieron, no lo comprendieron”.

(Rosaura)
Yo, Te amo, Madre.

“Yo también, te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, jueves 23 de octubre de 2003
Hora: 02:10 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Oh, Luz Radiante, que me envuelves, que me embriagas!
Me encantó, me encantó, ¡cuánto me gustó lo que hiciste! A ellos también les gustó, aunque no todos lo entendieron… ¡Ay, Madre!, ¡me encantó!
Está bien… ¡Ay, sí!

“¿Pensasteis acaso, que no tenía palabras para vosotros? Os di luz, os doy luz, os daré luz siempre, siempre”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 07 de octubre de 2003
Hora: 06:45 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Ay, me duele la cabeza!, ¡me duele mucho la cabeza!, ¡me duele tanto la cabeza!
¿Dónde estoy? ¡Ay, cómo me duele Su dolor!… ¡ay, de mí!… hay tanta oscuridad, quítenme la oscuridad. -Rosaura, se queja mucho-

“Amada hija, no permitas, que te perturbe, no permitas, que te toque”.

(Rosaura)
¡Madre, me quiere matar!

“¿Tú crees acaso, que lo va a poder lograr?”.

(Rosaura)
Madre, ¿qué me pasó hoy? Estuve vagando por las calles, no me acuerdo.

“No estuviste sola, tú Ángel te acompañó. Qué importa lo material, llegaste sana y salva”.

(Rosaura)
Es que ni siquiera sé cómo llegué. ¿Es que estoy permitiendo algo que no debo?, ¿es que estoy actuando mal?

“Al contrario, cada día lo estás haciendo mejor. Y a ese, que un día fue un destello de luz, a ese que llaman satán, no le gusta. Y a Mis hijos amados, mientras más cerca están de Mí, más los ataca. Pero no van a poder, no te inquietes, lo que hoy se perdió mañana florecerá, no te inquietes”.

(Rosaura)
Es que no sé qué pasó, llamé a un teléfono, que no conozco, los teléfonos no servían. Llamé a María, a Marino…

“Y seguirán pasando cosas así, como hubo llamadas desde un teléfono muerto para que todos supieran, que Yo Estaba presente. Habrán señales, unas pequeñas, otras grandes”.

(Rosaura)
Madre, no sé qué pasó.

“No importa lo que pasó, ya pasó. Importa lo que vas a hacer ahora. Te vas a recoger, Te dije en una oportunidad, que escribieras, que iba a guiar tus manos”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, es que no he tenido tiempo.

“Quiero, que tomes ese tiempo, no vas a salir, estarás en un retiro en paz. No quiero, que nada te moleste, ni te perturbe. Sólo la oración será tú compañía. Lo vas a hacer, y el séptimo día vas a salir y van a ir todos, y te acompañarán a Mí casa”.

(Rosaura)
¿Todos?

“Sí”.

(Rosaura)
¿Cómo el otro día?

“Como el otro día”.

(Rosaura)
Madre, ¿tengo, que quedarme toda la semana en la casa? No sé si voy a poder, yo no puedo dejar a los demás así. ¿Cómo voy a dejar a Alba sola? Además, no tengo comida en la casa… no puedo, no sé… estoy confundida.

“¿Alguna vez te ha faltado algo? ¿No sabes acaso, que te rodean todos los que te aman? Y aquel, que diese de lo suyo, mil veces se le multiplicará. Te necesito en paz”.

(Rosaura)
No estoy muy en paz, ¿verdad? Es que últimamente los dolores han sido muy fuertes, pero yo no reniego de ellos, al contrario, los he llevado con mucho amor.

“Lo sé, pero tú cuerpo necesita reposo, tú mente necesita aclarar sus ideas, necesitas buscar dentro de ti. No quiero que nada te perturbe”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, me lo estás poniendo un poco difícil, no sé, Madre.
¿Viste que tengo a Tú Hijo conmigo? -Se toca un crucifijo, que tiene en el pecho-

“Siempre lo tienes contigo”.

(Rosaura)
¿No Te vas a aparecer más?

“¿Quién te dijo eso?”.

(Rosaura)
No sé, como no me he portado últimamente bien…

Yo, también Te amo, Madre.

“Y a todos vosotros… debéis cuidarla. La persona, que le está haciendo daño está muy cerca, Myrna le oyó su sonido. Myrna, sabe que hoy pasó algo, presten atención a Myrna.
Satanás, se está valiendo de ella, que es un ser de baja luz para dañarla, tiene una vecina, que practica cosas que van en contra de la verdad de Dios, tiene que estar recogida y hacer oración. Y al séptimo día ir a la casa de Mí Hijo y recibir la Eucaristía. Debéis cuidarla”.

(Rosaura)
Madre, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Estás cosas me están pasando porque no soy digna de Ti?, ¿no lo estoy haciendo con toda la nobleza de mí alma? Madre, ¿no soy merecedora de Tú amor? ¿Por qué estás lagunas? Ayúdame.

“Ha habido las señales, y ninguno os habéis dado cuenta. Hasta Ángeles se le han acercado para protegerla. No todo el que entra a Mí casa, entra con amor. Debéis cuidarla”.

(Rosaura)
¿Pero de qué me van a cuidar?, ¡Imagínate, Madre!

“De ti misma, de tus miedos, de tus dudas, de tus temores. No os lo dije, os necesito fuertes y unidos”.

(Rosaura)
Pero, yo no dudo de la misión, ni de ellos. Yo, los quiero mucho a todos.

“Se ven envueltos en situaciones diarias, sabe por dónde dar, sabe lo que te puede molestar. Vas a salir el séptimo día, como la mariposa, que sale de su capullo, fuerte, hermosa, radiante”.

(Rosaura)
Si es Tú deseo, así será, pero me va a costar bastante.

“El séptimo día irás a la Casa de Mí Amado Hijo y todos juntos lo recibirán en cuerpo y sangre, y serán bendecidos. Y habrá una nueva señal que todos van a entender”.

(Rosaura)
Te quiero mucho, Madre… están alegres -Los ángeles-
Es que la Madre, Está presente.

¿Por qué lloraron todos? No me gusta que llores.
-Marino, María Mata y Alba, fueron a casa de Rosaura, porque ella estaba sintiéndose mal. Al llegar Marino y María Mata, esperaron en la sala, mientras Rosaura y Alba conversaban en el cuarto. Al salir, hicieron notar, que los cuadros que estaban encima de la mesa del comedor, que estaba pintando Rosaura, estaban llorando escarchas-

“No son lágrimas, son luz de vida, es protección. Estoy allí, en cada uno de ellos Estoy”.

(Rosaura)
Pero impresiona.

“Estaba protegiéndolos”.

(Rosaura)
¿Es que no lo estoy haciendo bien, que necesito que me protejas tanto?

“Ay, Mí amada hija, porque lo estás haciendo bien, porque todos lo están haciendo bien es que necesitan más protección”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 28 de septiembre de 2003
Hora: 09:50 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

Madre, Madre… Madre, ¿todavía estás triste? Madre.

Yo también… Madre, ¿qué puedo hacer?, ¿qué puedo hacer?
A veces, me vienen dudas y no quiero juzgar a nadie, ni pensar en nadie… Yo los quiero. Nos quieren dividir, nos están atacando.

Ayúdame, ayúdame.

“Sólo si buscáis en tú corazón encontrarás la respuesta. Sabes, que ese es el camino indicado, no sigas luchando”.

(Rosaura)
No es fácil, no es fácil, ¡me da tanta pena contigo!
¿Cómo hago?, ¿cómo hago?
Voy a Tú casa, la veo tan vacía, que me da tristeza. Son tan pocos los que llevan la palabra de Tú Hijo con verdadero amor, están enfrascados es en tener, más, no en ser y me produce tanto dolor. Ellos, que están tan cerca, están cada vez más lejos. No nos dejan ayudar, no se dejan ayudar, los dominan sus temores, en todas partes ven lo malo, en todas partes. Siento mucha lástima, mucha lástima.
Cómo explicarles, que todas esas cosas son banales, que deben ser más generosos con el prójimo, que deben tener más tiempo. Cómo explicarles, que Él nunca se cansaba, siempre había una sonrisa.
Cuando voy a Tú Casa lloro mucho, pues sé que eso no es lo que Tú Amado Hijo quiere, menos mal que hay algunos, que realmente lo aman, si no, no sé qué será.

“Hay muchos más de lo que tú piensas, que no se dejan ver, que cumplen su misión. No estés pendiente de los que tienen oropeles, está pendiente de los que silenciosamente trabajan, así como lo haces tú, como lo hacen todos. Eso es lo que agrada a Mí Amado Hijo, eso llena de paz Mí corazón. ¿Cómo voy a estar triste? Recuerda, siempre Estoy, siempre. Y te envío las señales, más, tú a veces, no las quieres ver”.

(Rosaura)
Lo que pasa, es que las entiendo después que han pasado, no en el momento, ¡y me da tanta tristeza!

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, lunes 22 de septiembre de 2003
Hora: 07:00 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“No creo que sean necesarias las palabras. Vosotras sabéis muy bien lo que ha pasado. Debéis comprenderos mejor. Que os sirva de lección lo que habéis vivido”.

-Hubo un silencio largo en la grabación y continuó-

“No es lo que pensáis. ¿Creísteis acaso, que os iba a abandonar? ¿Cuántas veces os debo repetir las mismas cosas? Mi corazón Está adolorido, muy adolorido. ¿No me vas a decir nada?”.

(Rosaura)
¡No me atrevo, Madre!

“¿Creéis acaso, que Estoy triste, sólo por lo que vosotras pensáis que hacéis? ¿Es que no veis lo que pasa a vuestro alrededor? Cada quien se sumerge en sus propias necesidades, en su momento y no miran a su entorno, y no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Por eso, os estamos forjando poco a poco. ¿No sabéis acaso, que todas, de alguna manera, son parte de la luz? No permitáis, que esa luz se apague, que os envuelva la oscuridad. Está al acecho, pendiente, agazapada, pero no es más que un triste, un triste recuerdo de lo que un día fue, un destello de luz. Recordad siempre, sois luz. Me inquieta, Me angustia, cuando os veo distanciadas”.

(Rosaura)
¡Oh, Madre!, no sé qué decir.

“No digas nada, no es necesario. Quien sino Yo, que Soy tú Madre, te comprende. A todas las comprendo, mas, debéis comprenderme a Mí. Recordad siempre, Me tenéis al alcance de vuestras manos. Soy vuestra Madre, os amo, no permitáis que os alejen de Mí, no permitáis, que las dudas, los temores os inquieten, ya Mí Amado Hijo os lo dijo: la única verdad absoluta, es ÉL”.

(Rosaura)
¡Madre, no me gusta verte triste, no me gusta sentirte triste! ¿Por qué a nosotras si no damos la talla?

“No la dais si no la queréis dar, pero sí podéis, todas pueden, todos pueden. No podemos permitir, que nadie se sacrifique. Os quiero fuertes y unidos. Mí Amado Hijo, os necesita.
Recordad siempre, nunca os dejo solos, siempre Estoy con vosotros”.

-Rosaura, abre los ojos, dice sentirse muy triste y con ganas de llorar. Después, continúa-

“¿No sientes acaso, como acaricio tú rostro?”.

(Rosaura)
¡Madre, estoy tan avergonzada!, ¡todos estamos avergonzados!

“Sentid Mí abrazo, os estoy envolviendo con Mí manto. ¿Estáis viendo Mí protección?
-Empezó a caer mucha escarcha-

Te dije un día, que era luz de vida, Mí luz. Estás rodeada de luz, ellas están rodeadas de luz. Yo Estoy presente en cada uno de sus momentos. Si van a poder, no debéis temer.
Recuerda, te quiero alegre”.

(Rosaura)
¡Oh, Madre!, ¿cómo podemos estarlo, si Te veo triste?

“Yo también te amo”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, martes 16 de septiembre de 2003
Hora: 03:15 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

¡Me duele tanto la cabeza!, ¡ay, Madre!, ¿por qué me duele tanto la cabeza?

“¿No será, porque eres demasiado severa contigo misma, y con los demás?”.

(Rosaura)
¿Soy muy severa conmigo misma?

“Si, contigo misma”.

(Rosaura)
A lo mejor, sí, a lo mejor espero demasiado y doy poco. A lo mejor es eso, quizás debo aprender, quizás debo crecer. Es que esto de crecer y crecer y crecer, ¿hasta cuándo tenemos que crecer?

-La respuesta de la Madre, fue mental para Rosaura-

(Rosaura)
Ya lo sé.

“No quiero verte sufrir, quiero verte alegre, sonriente. ¿No sabes acaso, que eso alegra Mí corazón?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, no es fácil, no es fácil. Veo tantas cosas todos los días.

“Mí Amado Hijo, no te da más de lo que no puedas soportar. Sé más generosa, deja pasar las cosas, no hagas caso. ¿No sabes, que así te lastimáis y lastimáis a los que están a tú alrededor?”.

(Rosaura)
¡Es que no me comprenden, realmente no me comprenden y ya no sé qué hacer!
No creo que me comprendan, me siento a veces, que no puedo dar más, me siento a veces atada a mis debilidades.

“Ay, Mí amada hija, quizás he sido demasiado severa contigo, quizás los demás han interpretado Mis palabras muy literalmente”.

(Rosaura)
Madre, ¿qué quieres Tú, que yo haga?

“Lo que haces, ni más ni menos, quizás más”.

(Rosaura)
¿Cómo crecer? Yo quiero ayudarlos a todos y de repente, me siento, que los descontrolo, que no los ayudo.

“¿Recuerdas, lo que le dijiste ayer a la señora, que estaba contigo?”.

(Rosaura)
¿A cuál?

“A la señora, que estaba al lado tuyo. Le dijiste, que no fuera tan severa con ella misma, que perdonara. Hablaste del perdón, le dijiste, que cuando se perdonaba, se liberaba”.

(Rosaura)
Pero, yo no soy rencorosa, yo no guardo rencor en mí corazón.

“Ya lo sé”.

(Rosaura)
¿Y entonces? No entiendo lo que me quieres decir.

“Acuérdate, que Yo no hablo solo para ti. Yo hablo para todas Mis hijas y Mis hijos. Algún día estas palabras serán leídas y releídas, y muchos los comprenderán y lo entenderán, y verán la importancia del perdón y del amor. Tú lo sabes, tú lo aplicas, lo dices todos los días. No sufras, no Me gusta verte sufrir”.

(Rosaura)
¡Ay!, ¡Madre, perdóname!, soy tan poquita cosa, pero Te amo, Te amo mucho.

“Lo sé, Yo también te amo y a ellas y a ellos”.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, miércoles 10 de septiembre de 2003
Hora: 02:05 p.m.

…Conversaciones con Mamá María 2003

“Rosaura, ¿por qué te inquietas tanto?, ¿no sabéis acaso, que Yo siempre Estoy con vosotros?”.

(Rosaura)
¡Ay, Madre!, creo que en este momento no me estoy portando bien, ¿verdad? Me he debilitado mucho, pero Te prometo, que voy a crecer, voy a ser más fuerte. ¡Es que me afectan las cosas!, yo me hago la que no, pero me afectan.

“Yo, lo sé, pero debes tener paciencia, ya el peligro está pasando, lo habéis enfrentado muy bien. Debéis continuar alerta, mas, no preocupados.
Sois más firmes que la roca y tenéis más fuerza que el agua. Y el agua y la roca juntos y la roca y el agua también. Nada puede contra eso.
No debéis pensar, que os abandono, te lo dije, los quiero fuertes y unidos. Vienen momentos difíciles, no para ustedes, para los demás y seréis la espalda de muchos”.

(Rosaura)
¿Para nosotros no hay más momentos difíciles?

“En la medida en que crezcáis en la fe estaréis más fuertes. Os amo y os bendigo”.

(Rosaura)
Gracias, Madre.

Rosaura Gonzalo
Isla de Margarita, Edo. Nueva Esparta, Porlamar, domingo 17 de agosto de 2003
Hora: 06:15 p.m.

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